jueves, 4 de abril de 2013

Dónde se juega el futuro de Siria


La diplomacia de los Estados Unidos, de Qatar y los Hermanos Musulmanes ha logrado un importante resultado al adjudicarse el control de la alianza opositora que lleva a cabo su guerra interna contra el régimen del presidente sirio Bashar el Assad. La Coalición se había constituido en Turquía en octubre, bajo presión del gobierno turco, de los Occidentales y de la Liga Árabe. Las presiones ejercidas sobre el líder de la Coalición, Moaz al Kathib, un ex predicador que se oponía desde siempre al extremismo islámico, tuvieron el resultado esperado con la renuncia presentada como protesta por las intromisiones del gobierno de Doha y de Washington que imponían un gobierno en el exilio “que no representaba la realidad interna de Siria”. En efecto, los intereses de Qatar y Estados Unidos llevaron al nombramiento como jefe del gobierno en el exilio de Ghassan Hitto, figura totalmente desconocida en Siria, quien ha vivido largamente en los Estados Unidos y es representante de los Hermanos Musulmanes. Mientras Kathib ha vivido hasta hace poco en Siria, Hitto, como otros, estuvo en el exterior desde que en 1980 el régimen declaró ilegal el movimiento de los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, no parece ser que Hitto haya conseguido muchos consensos entre los rebeldes.

De todos modos, aparece evidente que desde la asunción del liderazgo de los Hermanos Musulmanes se han multiplicado las ayudas militares a los rebeldes. El New York Times estima que, desde comienzos de este años, hubo unos 160 vuelos provenientes de Jordania, Qatar y Arabia Saudita con cargamentos de armas para los rebeldes. Con el asesoramiento de la CIA, de este modo 3.500 toneladas de armas han llegado a manos del ejército de la Coalición, utilizando sobre todo el aeropuerto turco de Esemboga, además de otras terminales aéreas menores. De este modo, Washington trata de evitar que reciba apoyo directo el Frente al Nusra, cercano a al Qaeda. Otro importante convoy de armas, procedió con la ayuda logística del gobierno turco, desde Croacia.

Evidentemente, existe una coincidencia estratégica entre Washington, Qatar y Hermanos Musulmanes para definir el futuro de Siria, a través de figuras que poco tienen que ver con los intereses y la realidad del país. Es la misma coincidencia que ha actuado con cierto éxito a lo largo y lo ancho de los procesos políticos conocidos como “Primavera árabe”.

Se piensa en los ambientes militares que podríamos estar cerca de un enfrentamiento de proporciones entre los rebeldes y el ejército regular sirio. Una suerte de batalla final. Por las dudas, la ONU está retirando el personal desplegado en Turquía. Ante la posibilidad de que activistas islámicos tomen el poder en caso de derrocar el régimen de Assad, en Israel se considera la posibilidad de ampliar la zona ocupada más allá de los altos del Golán (territorio sirio ocupado en la guerra de 1967) como medida de precaución para evitar la infiltración en la zona de potenciales grupos terroristas. A fines de marzo, en efecto, milicianos vinculados a Al Nusra, han ocupado localidades en la intersección de la frontera entre Siria, Jordania e Israel y otras cerca de los Altos del Golán, donde hay 14 comunidades de colonos judíos instaladas y, además, están las estratégicas fuentes de agua de ese sector. Eso podría fortalecer la idea de una intervención preventiva de Israel en la zona.

El futuro de Siria se discute en lugares muy distantes de ese país.

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