
La guerrilla anunció ayer el cese de toda operación ofensiva contra
las fuerzas públicas y de los actos de sabotaje contra la
infraestructura pública y privada. El gobierno de Juan Manuel Santos, si
bien apuesta a lograr el cese de este conflicto que dura desde hace
casi 50 años, ha encarado este proceso sin ningún tipo de concesiones y
planteando requisitos con los que las FARC tuvieron que cumplir para
sentarse a la mesa de las negociaciones, como la liberación de todos los
rehenes.
En base a los acuerdos pactados desde el comienzo de reuniones
secretas llevadas a cabo hace seis meses y en la primera fase celebrada
en Oslo, el primer punto en discusión en La Habana será el tema de la
tierra. Hay cientos de miles de refugiados y desplazados que han perdido
la tierra que cultivaban con motivo del conflicto armado y ha habido
especuladores y latifundistas que se han aprovechado de las
circunstancias.
El proceso de paz cuenta con el apoyo de Cuba y Noriega como garantes
y del acompañamiento de los gobiernos de Chile y Venezuela.
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