domingo, 9 de mayo de 2010

Lecturas: Historia y futuro de las Malvinas

Muy interesante este trabajo de Rodolfo Terragno sobre la cuestión de las islas Malvinas. Terragno es conocido como hombre político y legislador. Fue en varias oportunidad funcionario de Estado, y también es periodista. El texto conserva un estilo ágil, con una redacción eficaz y clara propia del periodista, aunque Historia y futuro de las Malvinas es un trabajo riguroso que manifiesta un valioso aporte desde la historiografía. 
Si bien no se trata de una edición nueva, el libro ha sido publicado en 2006, los últimos acontecimientos relativos al descubrimiento de yacimentos de petróleo en la cuenca malvinense, confieren gran actualidad al tema encarado por Terragno (quien en 2002 publicó otro texto sobre el conflicto de 1982 por las islas).
Este aporte de Terragno es necesario, porque al basarse sobre una rigurosa investigación realizada por el autor sobre documentos históricos, y sobre documentación desclasificada del Foreign Office (la cancillería británica) evita abordar el tema con prejuicios y argumentaciones inconsistentes, o en algunos casos mitológicas - el que escribe ha oído profesionales serios hablar sin el menor asomo de dudas acerca de la masacre de los pobladores originarios de las islas, que en realidad nunca existieron -. 
Hay, además, sectores de la sociedad entre los cuales circula, la idea de que el reclamo sobre las Malvinas por parte de la Argentina sea infundado. Juega al respecto, con toda probabilidad, cierto escepticismo que nace de la postura discontinua y errática de nuestros gobiernos en la presentación las razones de nuestro país. Errores que en 1982 desembocaron en una tragedia que deberíamos y podríamos haber evitado. 
Pero se trata en todo caso de errores políticos, no en cuanto al legítimo derecho argentino de ejercer su soberanía sobre un territorio que le pertenece. 
Terragno analiza puntillosamenteprimero las relaciones  entre España y Portugal en base a las que a fines del siglo XV se establecieron sus respectivas esferas de influencia en el Nuevo Mundo, a través del conocido Tratado de Tordesillas. Es a partir de tales acuerdos y de sucesivas precisiones que en la Europa de ese entonces quedó claro que el Atlantico Sur estaba bajo el imperio español. 
Terragno da indicaciones muy precisas también respecto de los mapas que entre el siglo XV y XVI dieron cuenta de la existencia de las islas Malvinas. El tema no es secundario, porque se ha argumentado para fundamentar la pretensión británica el supuesto descubrimiento de las islas en 1592 en nombre de Su Majestad. Sin embargo,  son casi treinta los mapas anteriores a esa fecha en los que figuran las Malvinas.
Terragno relata los episodios decisivos, es decir, la ocupación de las islas por parte de los franceses (pescadores provenientes del puerto de Saint Malo, es decir, cuyo gentilicio, malouines, será el origen del nombre del archipiélago) quienes reconocieron sin embargo la soberanía española. Y sucesivamente de la llegada británica, ya en el siglo XVIII y la posterior reacción española que envío desde el puerto de Buenos Aires una pequeña flota de la armada para recuperar las islas, en 1770, y echar a sus ocupantes reafirmando sus derechos sobre ese territorio. Cuando al año siguiente, a efectos de mantener las buenas relaciones con la corona británica, el rey de España aceptó devolver las islas a  los ingleses , se aclaró en las negociaciones y la documentación relativa que eso no suponía renunciamiento alguno a la soberanía sobre las islas.
Sería largo relatar, y no es la función de esta breve reseña, la evolución de la historia. El autor , con una mezcla de pragmatismo y de sentido común, propone a nuestra diplomacia recorrer el camino del derecho internacional encontrando una solución razonable a un conflicto sobre el cual, a menudo, las mismas autoridades británicas alimentan serias dudas. 
Con orginalidad y perspicacia, Terragno sugiere avanzar por dos caminos paralelos: por un lado en el restablecimiento de cordiales relaciones de confianza con el gobierno de Su Majestad, y con los habitantes de las islas los cuales, pese a que hoy cuentan con un PBI per capita entre los más altos del mundo, deberán prever la viabilidad económica de ese territorio; por otro, el de seguir el ejemplo de la devolución del territorio de Hong Kong a China. Un episodio que,  pese a las dudas previas, se presenta como un excelente antecedente para éste como los demás ejemplos de pretensiones coloniales para las que ya no hay lugar en el actual contexto internacional. 

1 comentario:

  1. E' vero, amén de las cuestiones diplomáticas, debe haber una estrategia para con los isleños.
    Será un laburo arduo, y a largo plazo, el de sanar las heridas de la guerra, y los fanatismos absurdos que supimos conseguir.

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