La temporánea expulsión de Paraguay del Mercosur, como consecuencia
de lo que los jefes de Estado de los demás países miembros han
calificado como "ruptura del orden democrático", tuvo como efecto
imprevisto la admisión definitiva de Venezuela al bloque.
En efecto, el ingreso de este país venía demorado, pese a que los
demás congresos ya habían ratificado su admisión, por el senado de
Paraguay cuyos miembros condenan el régimen de Caracas por autoritario.
Como los demás socios conservan el poder decisional en ausencia de un
país expulsado, se pudo sortear el escollo político y el próximo 31 de
julio, en oportunidad de la cumbre que se celebrará en Río de Janeiro se
formalizará el ingreso de Venezuela.
El nuevo socio supone una modificación en el plano estratégico del
Mercosur. En primer lugar, se amplía el mercado común a otros 29
millones de habitantes, lo cual lleva a casi 280 millones la población
del bloque. En segundo lugar, la presencia de dos importantes
productores de petróleo, Venezuela es uno de los más importantes y
Brasil gracias a los recientes descubrimientos al largo de sus costas,
se está transformado en un importante exportador de crudo. Eso otorga un
valor agregado importante al rol del Mercosur como actor político
internacional.
Finalmente, los demás socios podrán beneficiarse de la fuerte
tendencia importadora de Venezuela que sin duda podrá dinamizar el
consumo interno en el mercado común.
Siguen con el estatus de Estados asociados al Mercosur Bolivia y
Chile. El sueño de incorporarlos al bloque sigue vigente, aunque para
ello deberán resolverse los problemas limítrofes entre los dos países
andinos, que hoy impiden un regimen de mercado común.
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