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sábado, 9 de febrero de 2013

Ojos que no ven

Los Estados Unidos disponen de una flota de 8 mil drones (aviones no tripulados). El Pentágono recluta entre los campeones de los video games los que los manejan.
 
La experiencia dice que matar es un oficio tan poco natural que en gran parte de los soldados que participan de la guerra se producen severas secuelas psicológícas. Entre los veternos estadounidenses de Iraq y Afganistán el número de miliares con secuelas es de varias decenas de miles, al tiempo que la tasa de suicidios es muy alta. Según fuentes oficiales, en 2009 hubo 18 suicidios por día. Lo cual confirma que un 20 por ciento de los 30 mil suicidios que cada año se registran en los Estados Unidos, son ex combatientes.
Recién después de 12 años casi de ocupación de Afgnanistán y 10 de Iraq, el Pentágono ha llegado a la conclusión de la imposibilidad de combatir el terrorismo con la presencia militar en el territorio. Eso implica ciento de miles de efectivos, una cantidad grande de vehículos y una costosa logística, la que confirmará la estimación del economista Joseph Stiglitz de que la guerra en Iraq terminará costando (incluyendo la atención sanitaria a los heridos y el tratamiento previsional) unos 3 millones de millones (billones) de dólares.
Más eficaz, se está demostrando el uso de los drones. Aviones armados no triupulados, dirigidos a distancia exactamente del mismo modo con el que las consolas de video juegos entretienen a mucho jóvenes y menos jóvenes. Tanto es así, que el Pentágono presta mucha atención a los campeones conocidos en video juegos (muchas simulaciones reconstruyen precisamente los campos de batalla contra el terrorismo), a los que suele contratar para que desarrolen esa habilidad al servicio de las fuerzas armadas. ¿La ventaja? La distancia. Como el avión no es tripulado, el piloto no sufre el estres del riesgo personal de su vida. Por otro lado, revive en la pantalla el juego al que está acostumbrado, sin que tenga que ver de cerca las consecuencias de sus ataques. Y desde la Segunda Guerra Mundial, la experiencia enseña que los pilotos que no tuvieron oportunidad de ver los efectos de sus bombardeos sobre las personas, reportaron menos secuelas que aquellos que sí asistieron al efecto de las bombas o de los disparos.
Se supo que los Estados Unidos disponen de una flota de 8 mil drones, dislocados en las áreas donde actúan los teroristas o supuestos tales. La efectividad ha sido comprobada y está impulsando el retiro de tropa y el despliegue de más drones. Ante la crisis en Mali, donde un área de 900 mil km2 de desierto ofrece a los militantes de la Guerra Santa (la jihad) presentes en la zona un enorme territorio donde ocultarse, el gobierno del vecino Niger, que comparte 800 km de fronteras con los malíes, ha aceptando la instalación de drones para vigilar la actividad terrorista. Gracias al seguimiento de los enemigos por satélite, luego de una investigación que los identifica, los blancos son seleccionados y eliminados sin tener que enviar contingentes militares y sin la publicidad que eso supone. Semanalmente, el presidente Barack Obama firma la lista de blancos a eliminar que, ahora, puede incluir incluso a ciudadanos estadounidenses. La polémica ha estallado en estos días, con motivo del nombramiento del nuevo mandamás de la CIA.
En Pakistán y en Yemen, sin contemplaciones para la soberanía de estos Estados, los ataques de los drones han eliminado entre 2 mil y 4 mil personas. La fuentes militares aseguran que el porcentaje de efectos colaterales, es decir víctimas inocentes, es “bajo”, entre el 18 y el 23 por ciento. La distancia entre el Pentágono y ese 20 por ciento de víctimas inocentes, evidentemente es tan grande que permite considerar positivamente este resultado.
Ojos que no ven, corazón que no sufre. Lástima que por este medio se pierde cada día algo de humanidad, aunque las estadísticas no dicen cuánto.

lunes, 26 de noviembre de 2012

La sociedad civil participará del proceso de paz

La Habana, 25.11.2012. Luego de una semana de hermético silencio sobre el desarrollo de las negociaciones de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, las partes anunciaron la convocatoria a un Foro sobre Políticas de desarrollo agrario integral. El Foro se llevará a cambo del 17 al 19 de diciembre próximo y al mismo no participarán ni la guerrilla ni el gobierno. La iniciativa contará con la colaboración de la sede de las Naciones Unidas en Colombia y la Universidad Nacional -Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz- y tendrá como objetivo recoger los aportes de la participación ciudadana sobre este primer punto de la agenda de trabajo de la mesa de paz, por intermedio de las dos instituciones convocadas.
Los otros puntos en la agenda de paz son la desmovilización y la entrega de las armas de la guerrilla y su paso a la actividad política del país, la solución del problema del narcotráfico y las reparaciones a las víctimas de la guerra civil.
Las reuniones en La Habana comenzaron con el anuncio de la guerrilla de un alto el fuego unilateral de dos meses. Un gesto que el gobierno colombiano aceptó con prudencia y sin actuar con reciprocidad, dada la experiencia pasada. Algunos choques armados con las fuerzas de seguridad han puesto en discusión la real buena voluntad de las FARC. Sin embargo, desde la guerrilla se acusa al ministro de defensa y a los altos mandos militares de haber simulado el choque. “Basta ya de este inútil derramamiento de sangre”, declaró desde Cuba el guerrillero Rubén Zamora (el nombre es un pseudónimo) y propuso que haya organizaciones internacionales que controlen la efectividad de la tregua.
No faltan en Colombia los escépticos sobre este proceso de paz, que consideran el del presidente Juan Manuel Santos un error político, entre ellos el ex presidente Alvaro Uribe, partidario de la solución militar. Tampoco faltan aquellos que, a río revuelto, en estas décadas de guerra civil, aprovecharon la oportunidad para hacer sus intereses. Sin embargo, pese a las dificultades, se comienza a vislumbrar un camino luego de casi medio siglo de sangriento enfrentamiento.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Una tregua no es la paz

Una tregua no es la paz, aunque es mejor que el enfrentamiento armado. Había que evitar un ulterior baño de sangre que exalta a los fanáticos y sólo siembre más odio entre palestinos e israelíes. Pero se sostiene precariamente el cese de las hostilidades entre las fuerzas armadas de Israel y los milicianos de Hamas que ocupan la Franja de Gaza.
La primera consideración que cabe realizar es que queda claro que hay dos palestinas: los territorios de Cis-Jordania bajo el control de la Autoridad Nacional Palestina y la Franja de Gaza. ¿Supone eso que cualquier solución del conflicto palestino israelí deberá prever la convivencia en un mismo territorio de tres Estados y no dos?
El escenario presenta más complejidades, porque otros factores influyen en este momento en Medio Oriente. Egipto trata de desarrollar su rol de eje diplomático y político del mundo árabe. El presidente Morsi, exponente de los Hermanos Musulmanes, grupo que ha adquirido un rol clave a partir de la primavera árabe, esgrime una postura firme con Israel, pero bastante más moderada que en el pasado.
Su objetivo es acotar, por un lado, los intentos de Irán de adquirir peso político y expandir su influencian la región (cabe recordar que los misiles lanzados por Hamas eran en gran parte de fabricación iraní), por otro tiene que evitar que el régimen de Teherán sea remplazado por el emirato de Qatar, dominado por el radicalismo salafita, enemigo declarado de Irán por cuestiones religiosas.
Los salafitas han avanzado políticamente en varios países de la región, ayudados por los abundantes recursos financieros que les proveen gas y petróleo. Han financiado y apoyado el derrocamiento del régimen de Kadhafi en Libia y sucesivamente el de Siria, el más importante aliado de Irán entre los países árabes. La crisis siria está teniendo sus coletazos también en el cercano Líbano.
Se habla de un próximo informe de la agencia de la ONU para la energía atómica (AIEA), según el cual Irán estaría cerca de alcanzar resultados militares en su programa nuclear. Un temor que tiene su peso en la próxima cita electoral en Israel, pues apoya las posturas de los sectores partidarios de liquidar militarmente la cuestión del programa nuclear iraní. 
Es un escenario de tensión, en el que pueden producirse nuevos estallidos cuyas consecuencias no son fáciles de prever. En realidad, más que el mentado “choque de civilizaciones”, concepto que cada vez más demuestra su construcción artificial, estamos en presencia de un proceso interno en el mundo islámico, entre sectores fundamentalistas de matriz chiita y sunitas, como los salafitas de Qatar y Arabia Saudita. Este enfrentamiento produce nuevos actores que participan del nunca resuelto conflicto entre palestinos e israelíes.
El tema de fondo es encontrar una fórmula que permita la convivencia entre estos dos pueblos. Hasta que ésta no aparezca, la sangre derramada es tanta que sólo tendremos treguas más o menos largas, pero no la paz.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Las FARC anuncian una tregua unilateral

Sorpresivamente, antes de comenzar ayer en la Habana las negociaciones de paz con el gobierno colombiano, el líder de la guerrilla de las FARC, “Iván Márquez” anunció una tregua unilateral de dos meses. El anuncio es importante por dos razones: las dos partes comenzaron las negociaciones hace un mes en Oslo (Noruega) sin haber proclamado un cese del fuego. Por otro lado, en oportunidad de la primera etapa de conversaciones en la ciudad europea, algunas declaraciones de “Márquez” fueron consideradas muy duras, fuertemente teñidas de críticas ideológicas hacia la gestión del gobierno colombiano y parecieron enfriar las esperanzas de quienes apostaban a que el proceso de paz pudiera llegar a buen puerto.
La guerrilla anunció ayer el cese de toda operación ofensiva contra las fuerzas públicas y de los actos de sabotaje contra la infraestructura pública y privada. El gobierno de Juan Manuel Santos, si bien apuesta a lograr el cese de este conflicto que dura desde hace casi 50 años, ha encarado este proceso sin ningún tipo de concesiones y planteando requisitos con los que las FARC tuvieron que cumplir para sentarse a la mesa de las negociaciones, como la liberación de todos los rehenes.
En base a los acuerdos pactados desde el comienzo de reuniones secretas llevadas a cabo hace seis meses y en la primera fase celebrada en Oslo, el primer punto en discusión en La Habana será el tema de la tierra. Hay cientos de miles de refugiados y desplazados que han perdido la tierra que cultivaban con motivo del conflicto armado y ha habido especuladores y latifundistas que se han aprovechado de las circunstancias.
El proceso de paz cuenta con el apoyo de Cuba y Noriega como garantes y del acompañamiento de los gobiernos de Chile y Venezuela. 

jueves, 18 de octubre de 2012

Buenas premisas para la paz



Las partes han comenzado las reuniones en Oslo, la capital noruega, con la promesa de dejar la mesa de las negociaciones sin haber alcanzado un acuerdo. Ha sido ésta la premisa de las delegaciones del gobierno colombiano y de las FARC que están dando los primeros pasos del proceso de paz. Humberto De la Calle, ex vicepresidente y jefe de la delegación gubernamental ha reconocido la buena disposición de los guerrilleros, Lo que no supone de ninguna manera haber alcanzado el cese del fuego. El gobierno no quiere quedar de rehén del proceso en caso de que no haya avances, ha explicado De la Colina.
Asimismo, ante las declaraciones con fuerte contenido ideológico del jefe de la delegación de las FARC, Iván Márquez,  De la Calle ha recordado que cuestionamientos al sistema económico o de las fuerzas armadas deberán ser planteadas por ellos una vez que depongan las armas y se transformen en una organización política. Márquez, por su parte, sostuvo la necesidad de alcanzar una paz con justicia social.
Mientras tanto, se fijó para el próximo 15 de noviembre la siguiente etapa de las negociaciones que se llevarán a cabo en La Habana. La agenda prevé analizar el desarrollo agrario y de las tierras, la inserción política de los rebeldes, la reparación a las víctimas del conflicto, el narcotráfico como puntos principales.
En Colombia el proceso es seguido con actitud esperanzada y expectante. El país registra un inédito crecimiento económico, incluso superior al de Brasil, que actualmente registra un freno. Es una oportunidad para aprovechar esta oportunidad y mejorar la calidad de vida de millones de colombianos, entre ellos quienes más han sufrido las consecuencias de esta guerra interna, como los cientos de miles de refugiados.
Pero hay algo de cierto en las palabras de Iván Márquez: una paz sin justicia social, siempre será incompleta.

martes, 16 de octubre de 2012

El vaso de pandora del radicalismo

La acción irracional de los Estados Unidos, segundado por los aliados occidentales, y no sólo, en la instalación mesiánica de la libertad, la democracia y el libre mercado en países islámicos está destapando el Vaso de Pandora de un radicalismo todavía más difícil de controlar.
Lejos de ser un conjunto homogéneo, el Islam está atravesado por corrientes que encaran en modo diferente la vida religiosa. La revolución de los ayatolá en Irán, supuso cierto renacimiento de los chiitas (presentes principalmente en el país persa, en Iraq con minorías en Líbano, Siria, etc.) que cobraron mayor protagonismo con su tentativa de exportar el modelo iraní. También en el mundo sunnita, que representa a la mayoría de los fieles islámicos, han ido creciendo corrientes de intepretación, entre ellas los Hermanos Musulmanes, que tuvieron mucha difusión en Medio Oriente y Magreb también en el plano político, o los salafitas (conocidos también como wahabitas aunque es menos correcto), corriente tradicionalista proveniente de Arabia Saudita y dominantes también en el rico emirato de Qatar.
Los salafitas, repartidos entre corrientes no partidarias de la yihad y otras que la consideran indispensable, representan un sector radicalizado que ha recibido de la casa real Saudí importantes inyecciones de dinero, del orden de las decenas de miles de millones de dólares. No creen en los parlamentos, y mucho menos en la democracia, dividen el mundo en musulmanes y no creyentes. La vida de un no creyente, según algunos líderes como Omar Bakri Fustok, activo en el norte de Líbano, no tiene importancia, porque no tiene santidad. Los sabios son aquellos destinados a regular la vida civil, no sirven para eso ni sindicatos ni otro tipo de organización participativa. El mundo ha conocido - en realidad es un decir, porque lo transmitido por los medios de comunicación son a menudo aspectos poco contextualizados - corrientes religiosas como la de los talibán (estudiantes en su idioma), difundidos en Afganistán, una mezcla de creencias religiosas y costumbres de las etnias locales, como la pashtun.  
Los conflictos de estas décadas, desde la invasión soviética de Afganistán, a fines de los '70, los cambios de régimenes en Asia Central enseguida despues del derrumbre de la URSS, la guerra en la ex Yugoslavia, en Kosovo y sucesivamente la invasión de Afganistán, en 2001, Iraq, en 2003, como reacción a los atentados en los Estados Unidos, y la guerra en Libia y Siria más reciente han convocado a muchos grupos radicalizados que han usado estos conflictos como entrenamiento de sus huestes, además de una oportunidad para difundir sus predicamentos. La red terrorista de Osama Bin Laden, Al Qaeda, nace precisamente durante el conflicto en Afganistán contra los invasores rusos. 
La política de la Casa Blanca se ha introducido en este mundo complejo como un elefante en un bazar, persiguiendo sus objetivo políticos pero sin tener en cuenta el contexto en el que actuaba. Así ha sucedido en los ya mencionados conflictos y, sucesivamente, en Iraq, donde luego de nueve años de guerra estamos lejos de haber democratizado el país, menos aún de haberlo pacificado. Lo mismo sucede en Afganistán luego de 11 años de ocupación, la más larga guerra de los Estados Unidos. La intervención en Libia y Siria ha adquirido matices todavía más inquietantes, con una colaboración poco comprensible con Qatar y Arabia Saudita que gustoso han enviado armas, dinero y líderes radicalizados para derrocar los dos gobiernos.
La caída de Al Assad, perteneciente a la minoría alauita, una suerte de secta, puede abrir paso a un conflicto entre corrientes más o menos radicalizadas en este país de Medio Oriente. Qatar, Arabia Saudita y Estados Unidos coinciden en este momento en tener el mismo enemigo pero por distintas razones: Irán. Para la Casa Blanca se trata de un gobierno terrorista y de uno de las principales reservas de combustibles del planeta. Para los salafitas sauditas se trata de una corriente religiosa adversaria.
Es difícil prever qué puede llegar a pasar en el futuro. El vaso de Pandora hace tiempo que ha sido destapado.
Finalmente, cabe quebrar una lanza por la inmensa mayoría de los fieles del Islam: gente pacífica, religiosa y bondadosa que vive en muchos países y conduce una existencia pacífica, a menudo acosada por la pobreza. Gente que conocedora de que el Corán no predica la violencia, sino la misericordia y la tolerancia.
Sería injusto soslayar su rol moderado dentro del mundo islámico, aunque es cierto que estos sectores aparecen menos en los medios de comunicación. Posiblemente serán ellos lo que ayudarán a desactivar la idea de un conflicto de civilizaciones. Una tarea que en paralelo debería desarrollar la sociedad civil de Occidente para desactivar la política irracional de sus gobiernos.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Un delicato processo di pace

Il presidente della Colombia, Juan Manuel Santos, dovrà muoversi con l’abilità di un chirurgo per conciliare pace, giustizia e verità dopo quasi cinquanta anni di guerra interna

In un suo recente articolo, Grace Jaramillo Domingo sostiene che il presidente colombiano Juan Manuel Santos dovrà possedere l’abilità di un chirurgo per condurre in porto il processo di pace annunciato, che questa settimana entra nella fase decisiva. Si attendono infatti dichiarazioni dei guerriglieri delle Farc in merito alla propria disponibilità a negoziare col governo.
Si spera che il prossimo 5 ottobre ci si possa sedere a un tavolo delle trattative ad Oslo per poi proseguire a Cuba. Le parti saranno accompagnate da Cile e Venezuela, mentre Norvegia e Cuba saranno garanti dei negoziati. I temi sul tavolo saranno sei: politica di sviluppo integrale, partecipazione politica, fine del conflitto, il problema della droga, vittime e verità ed applicazione e verifica del processo di pace.
Santos è cosciente del fatto che bisogna sfatare prima di tutto l’idea che l’unica soluzione sia militare – punto di vista sostenuto dal suo predecessore Alvaro Uribe, oggi critico nei confronti della proposta di pace – e, in secondo luogo, sfatare i fantasmi del precedente processo di pace in cui, tra il 1998 e il 2002, il presidente Andrés Pastrana concesse molto in cambio di molto poco. Per questo non mancheranno critiche interne.
Ma Santos sa anche che se non si raggiunge la pace, l’alternativa è aggiungere ancora più vittime ai 300 mila morti che questa guerra interna, che dura da mezzo secolo, ha già causato, nonostante l’enorme appoggio alle spese militari ricevuto dal “Plan Colombia” sostenuto da Washington. Il presidente dovrà dunque muoversi con cautela perché non sarà facile mediare tra la necessaria riconciliazione, la questione della giustizia e della verità in materia di crimini commessi dalle diverse parti (esercito, guerriglia e paramilitari) e il ritorno alla vita civile e politica delle Farc e dei 1500 guerriglieri dell’Eln, che sono da includere in tutto il processo.
Le prossime settimane saranno decisive.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cómo se manipula la información


Presten atención a la secuencia de las fotos:
 
Uno: Aquí vemos la página de un diario austriaco. Una pareja con un bebé camina por las calles de edificios destrozados de la ciudad siria de Aleppo. La nota habla de los destrozos causados por los tanques en las calles de la ciudad.



Dos: Aquí tenemos la misma imagen de la pareja, pero en otro contexto: están caminando por un centro comercial, las escritas hablan de alimentos pero los comercios están cerrados (la cortina baja) siendo tiempo de Ramadán (no se puede comer nada durante todo el día)...


 Tres: Finalmente, la imagen de los edificios de Aleppo, pero sin la pareja. 





Queda en evidencia el armado del photoshop y que el medio de prensa cayó in(voluntariamente?) en la trampa mediática. Los servicios de inteligencia de los Estados Unidos y el Reino Unido, con la cooperación de Qatar y Arabia Saudita siguen en su campaña para derrocar el régimen sirio de Al Assad.
Lo han logrado provocando un baño de sangre y abriendo una caja de Pandora que no responde a los intereses del país ni de la democracia.
Gran parte de la población siria quería un cambio de gobierno, pero no a este precio.
 
 

viernes, 10 de agosto de 2012

¿Estados Unidos apoya AlQaeda?

Lo hemos afirmado más de una vez. En Siria se repite el mismo guión de Libia. Un conjunto de intereses geopolíticos han determinado la acción del gobierno de los Estados Unidos para derrocar el régimen del presidente sirio Al Assad. Cada vez más diezmado, el régimen ha penetrado en una profunda crisis que hace pensar en un pronto desenlace.
La última defección, el primer ministro, se une a la lista de personas que han abandonado el país o directamente se han pasado a los rebeldes. Entre ellas, hay personalidades que pertenecieron al círculo íntimo de Assad, además de una treintena de generales del ejército, algunos legisladores y diplomáticos, y figuras públicas. La decisión de la Casa Blanca es directamente responsable de la masacre que se ha desatado en Siria, cuyo objetivo final es debilitar este principal aliado de Irán, acaso el próximo objetivo del Pentágono. Eso, sin duda, no quita nada a la legítima aspiración de gran parte de la población que anhelaba un cambio de régimen dictatorial, pero no en las actuales sangrientas circunstancias.
Reproducimos la siguiente declaración del diputado republicano Ron Paul, que tiene el peso de una voz desde adentro del sistema estadounidense. Pese a la oposición de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se hace cada vez más difícil impedir ya sea el baño de sangre, ya sea que una decisión como la de derrocar el régimen pase por encima de los intereses de los ciudadanos de Siria.

“La semana pasada la Cámara aprobó otro proyecto de ley más che delibera sanciones contra Siria, acercándonos a otra guerra en Oriente Medio. Se nos dice que sanciones cada vez más duras obligarán a los países en la mira a plegarse a nuestra voluntad. Sin embargo, la eficacia de las sanciones anteriores no nos enseña nada: a decir verdad, las sanciones llevan a la guerra más que impedirla.
“Hasta el año pasado las sanciones contra Libia fueron presentadas como una suerte de gran éxito. El régimen modificaría su actitud. Si embargo la OTAN igual bombardeó el país.
La semana pasada aprendimos que el presidente Obama informó una “decisión autorizante” de inteligencia que mueve a la CIA a ayudar secretamente a los rebeldes en Siria. La administración parece determinada a pelear otra guerra en Siria que nada tiene que ver con los intereses nacionales de los Estados Unidos.
“Ya sabemos que una decisión de este tipo ha sido firmada cuando todavía estaba a cargo el presidente Bus para dirigir la inteligencia de los Estados Unidos para que socavara el gobierno de Irán y promoviera un cambio de régimen. Los neoconservadores han pedido durante mucho que derrocáramos el régimen sirio antes de pasar a la guerra contra Irán.
Esta belicosidad sigue, y eso prescindiendo del partido que ocupe la Casa Blanca.
En Siria veos una vez más cómo nuestra políticas interventistas se nos vuelven en contra y nos hacen menos seguros.
“Recientes noticias de prensa indican vínculos entre la oposición siria y Al Qaeda (y otros grupos extremistas). Un reciente artículo de The Guardian, un diario británico, gritó a los cuatro vientos que “Al Qaeda se revela ser una marea entre los rebeldes que luchan por Siria oriental”. El artículo menciona a un líder de Al Qaeda quien sostiene que el se reúne  con la principal organización siria rebelde apoyada por los Estados Unidos, el Ejército Sirio Libre, “casi a diario”. Es así que a través de la promoción de una guerra civil en Siria terminamos por alimentar Al Qaeda.
“Según otro reporte los servicios de inteligencia alemana estiman que unos 100 ataques terroristas han sido cometidos por Al Qaeda u organizaciones vinculadas en Siria durante los últimos seis meses. El mes pasado un atentador suicida en Siria asesinó al ministro de defensa y varios altos funcionarios del gobierno. El gobierno de los Estados Unidos, que desde hace más de una década lleva a cabo una “Guerra al Terror”, esta vez se rehusó condenar este acto terrorista. Todo esto levanta un cuestionamiento: si la administración de los Estados Unidos este apoyando a las mismas personas que combatimos en Irak y Afganistán.
“El Secretario de Estado Hillary Clinton expresó estas mismas preocupaciones al comienzo de este año cuando se le preguntó si los Estados Unidos se resistían a entregar armas a los rebeldes sirios. Respondió: “¿A quiénes las entregan? Sabemos de Al Qaeda. Zawahiri apoya la oposición en Siria. ¿Acaso estamos apoyando a Al Qaeda en Siria?”
“Es ésta una buena pregunta. Demuestra claramente que los Estados Unidos no tienen ningún interés en ser involucrados en la guerra civil siria.
“En 1980 apoyamos el movimiento de resistencia en Afganistán que más tarde dio a luz a elementos de Al Qaeda y a los taleban. ¿Cuándo aprenderemos la lección y dejaremos de intervenir en conflictos que realmente no entendemos, conflictos que nada tienen que ver con los intereses nacionales de los estadounidenses?”.

lunes, 6 de agosto de 2012

La atómica sobre Hiroshima

El 6 de agosto de 1945, hace 67 años, luego de intensos bombardeos sobre Japón, las fuerzas aereas de los Estados Unidos lanzaron la primera bomba atómica de la historia. Fue llamada "Little boy", muchacho.
Ese episodio instaló la discusión sobre dos problemáticas. Por un lado, la necesidad de definir un criterio ético para procurar el fin de un conflicto. ¿Se justificaban los feroces bombadeos que hicieron estragos entre los civiles de la Alemania nazi y Japón, y en especial el uso de las armas atómicas sobre Hirshima y Nagasaki? Los historiadores están divididos.
El fanatismo de los regímens nazi y japonés hacía temer la prolongación de una guerra ya larga y sangrienta. Aunque estaba claro que la balanza pendía del lado de los aliados desde hacía tiempo, esas masacres muy probablemente podían evitarse y, quizá, valía la pena insistir en negociar un rendición por las vías diplomáticas. A su vez, el poder destructivo de las armas atómicas abrió la  discusión sobre  la bondad de los avances de la ciencia, sobre todo entre aquellos científicos que trabajaron para desentrañar los secretos del átomo.
Las sucesivas catástrofes nucleares, ocasionadas ya en un contexto de uso pacífico de la tecnología nuclear, de Trhee Mile Island (1979), Chernobil (1986) y Fukushima (2011) demostraron cuán difícil es prever y controlar los riesgos de la explotación de este tipo de energía.
Se trata de consecuencias que no se producen sólo en el presente, sino en un futuro muy largo, por lo tanto con efectos sobre las generaciones futuras, pues la contaminación no puede ser detenida y su duración es de 24 mil años... Es decir, por siempre. Además, se trata de efectos que superan ampliamente una determinada región. Cuando ocurrió el episodio de Chernobil, en Ucrania, en el sur del Mediterráneo se tuvieron que sacrificar toneladas de hortalizas por el desplazamiento de la nube radioactiva.
Por lo tanto, se impone una reflexión acerca de la conveniencia de su uso, máxime cuando la irresponsabilidad, como en el caso de Fukushima, permitió construir la central nuclear en una zona de muy alto riesgo. Alemania, luego del episodio, decidió el cierre de sus centrales nucleares. Otros países también renunciarán a desarrollar esta tecnología.
Escribe Tzvetan Todorov, comentando a Ulrich Bech, el conocido sociólogo alemán que habla acerca de la sociedad del riesgo: "Antes el mal procedía de la naturaleza. La voluntad humana, apoyada en la ciencia, era fuente de salvación. Pero hoy sucede lo contrario. Se considera que la ciencia es un riesgo y lo que ofrece esperanzas es la ciencia" (1).
Este riesgo, provocado en muchos ámbiso de los avances científicos y tecnológicos,  aumenta cuando se une o es usado por la codicia y la avaricia, cuando la aspiración humana a vivir mejor es reemplazada, según lo resume Todorov, por la "lógica neoliberal que contempla a la humanidad como una masa indiferenciada de individuos, que quedan reducidos a sus intereses económicos" (2). "La sociedad no existe", repetía la primer ministro británica Margareth Tatcher. 
Volver a conducir a la ciencia y la teconología al pleno servicio de la comunidad humana, significa abonar el terreno de un nuevo humanismo que nos haga redescubrir justamente como personas que en su dimensión relacional forman una comunidad, una sociedad. Es el mejor antódoto para no repetir errores del pasado. Como la tragedia de Hiroshima.

(1) Tzvetan Todorov, Los enemigos íntimos de la democracia, Buenos Aires, 2012, p. 112.
(2) Ibid. p. 114.

jueves, 1 de marzo de 2012

Parece verdadero, más aún es falso


El régimen sirio se ve acosado por juegos de poder: la confrontación entre corrientes opuestas en el mundo islámico e intereses geopolíticos del “gran juego” global.

¿Qué pasa en Siria?  Los medios muestran un régimen despiadado que dispara contra civiles que marchan pidiendo reformas democráticas. Es la imagen que quieren presentar los gobiernos interesados en la caída de Bashal al Assad. Coinciden miembros de la Liga Árabe, la dinastía saudita y Qatar, y los Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y gran parte de Occidente. Pero, en realidad, las manifestaciones a favor de Assad revelan que no es repudiado por gran parte de la población.  Tanto la mayoría sunita, como la minoría cristiana, estarían ciertamente a favor de un cambio de régimen, pero no de manera cruenta. Una “guerra civil provocaría centenares de miles de muertos”, aclara una fuente confiable consultada. No es cierto que la gente esté dispuesta a levantarse en armas contra un régimen que –conviene aclararlo– no es un modelo de democracia.
Los grupos infiltrados en territorio sirio no son una novedad. Inclusive, no coinciden las versiones sobre quién está disparando a la multitud. La Liga Árabe envió al lugar a 166 observadores (1). El informe presenta un cuadro muy diferente del que difunden las cancillerías occidentales y los medios periodísticos. El documento fue silenciado porque cuestiona la información de que el gobierno sea responsable de una brutal represión. Se atribuye a algunas bandas el asesinato de cientos de civiles y miles de soldados. Las mismas que habrían cometido atentados con bombas en autobuses, trenes, puentes y oleoductos.
No muy diferente del caso libio, donde de la noche a la mañana surgió una guerrilla armada en un país donde la oposición no era particularmente activa. La presencia de servicios de inteligencia y fuerzas extranjeras fue confirmada varias veces, además de grupos milicianos cercanos a Al Qaeda.
Siria es parte de un escenario donde se da una compleja confrontación entre diferentes corrientes internas del mundo islámico, sunitas y chiítas. Los gobiernos con mayoría sunita, como Arabia Saudita, no ven con agrado el aumento de la influencia chiíta en el mundo árabe a través del régimen iraní, que, sin embargo, gana simpatías populares por su férrea oposición al estilo de vida occidental. El régimen de Teherán no esconde su proyecto de exportar la revolución de Khomeini dentro del Islam (y de apoyar a grupos como Hezbollah en Líbano y Hamás en Gaza). El régimen sunita wahabita de Riad considera que es herética la mediación de los ayatolás entre lo sagrado y lo profano. En su momento, la casa Saudita financió la guerra entre Irak e Irán en los ’80. Para Renzo Guolo, docente de Filosofía y Letras en la Universidad de Padua, “el chiísmo como religión de las minorías y como religión de los oprimidos encontró un abanderado en la República de Irán (2).
Siria es el principal aliado del gobierno iraní. Representa un caso anómalo, porque la mayoría sunita de la población (70%) está gobernada por los alauitas (12-13%). Siria es un país central en Medio Oriente, de importancia estratégica. “Los alauitas, a los que pertenece Assad, provienen de una corriente histórica del chiísmo y, por lo tanto, hay una fuerte afinidad religiosa. Hay también afinidad política, ya que Irán y Siria tienen un pacto militar. La caída del régimen de Damasco, tendría efectos no sólo en Israel sino también en Irán”, concluye Guolo (3). Debemos tener presente que la actual situación es vista como favorable por sectores islámicos radicales de Siria como los salafitas y los Hermanos musulmanes que querrían ser los herederos del régimen, como ya sucedió en otros países árabes. 
En este panorama de carácter religioso se apoya la dimensión política del problema. A nadie escapa que debilitar a este aliado de Irán significa debilitar el régimen de los ayatolás, que es uno de los objetivos de la Casa Blanca. La falta de prudencia del presidente Ahmadinejad y sus absurdas declaraciones negando la Shoá o predicando la destrucción de Israel, favorece finalmente los intereses occidentales. Pero ser uno los principales productores de crudo del mundo dispuestos a una política desprejuiciada con Occidente y el crecimiento la relación comercial con China –que firmó un contrato para el uso de gran parte de la producción de gas y petróleo iraní en los próximos 25 años– son los motivos de mayor peso para la reacción de Washington. Rusia, aliado histórico de Siria, que ya constató hasta qué punto la OTAN está dispuesta a neutralizar adversarios como Libia, no ve con buenos ojos la desestabilización en un área cercana a sus fronteras.
Pero no sólo en Siria se actúa según razones de Estado, sin interesarse por las víctimas de una guerra civil. En Irán está sucediendo algo similar. Bajo el título “Falsa bandera”, Mark Perry presenta en su sitio foreignpolicy.com un informe de la infiltración del Mossad en la organización Jundallah, muy activa en Irán (4). El riesgo de un conflicto está más cerca de lo que se cree.
Situación delicada y juego de roles mientras, por el lenguaje diplomático y el control de la información, quedan ocultos las razones de fondo. En estas condiciones la proclamada defensa de los principios democráticos en Siria alienta un futuro incierto. A nivel internacional, la construcción de auténticos proyectos políticos para afrontar una aldea global es cada vez más compleja y se deja esperar.


(1) Report of the Head of the League of Arab States Observer Mission to Syria for the period from 24 December 2011 to 18 January 2012.
(2) Sciiti e sunniti nell’epoca di Assad ,  publicado por la ONG Emergency, E-on line:  http://www.eilmensile.it/2011/12/24/sciiti-e-sunniti-nellepoca-assad/
(3) Ibid.
(4) False flag, Foreign Policy, 13 de enero de 2012.

martes, 7 de febrero de 2012

Artico: una zona calda?

La riduzione dei ghiacci nel mar Glaciale Artico sembra accelerare. Diventano accessibili importanti giacimenti di gas e petrolio e nuove rotte commerciali. La questione delle acque territoriali.

Alla fine, il famoso passaggio a nord ovest è stato trovato. Ma non per merito di qualche intrepido viaggiatore, quanto piuttosto per effetto dell’accelerato scioglimento dei ghiacci del polo nord. Secondo vari centri di ricerca che seguono l’evoluzione dei ghiacci dell’Artico, nell’estate 2011 si è registrata la maggiore diminuzione dal 1979. Il fenomeno non lascia tranquilli gli scienziati, dato che nel 2007 è stata registrata l’altra maggior riduzione e non è facile prevedere gli effetti complessivi del fenomeno. Non manca chi considera catastrofica la loro sparizione.
“Buone notizie” (data la premessa le virgolette sono d’obbligo) per le compagnie di navigazione che potranno passare dall’Atlantico al Pacifico senza attraversare il canale di Panama, quindi risparmiando almeno 4 mila km. E si riducono del 40 per cento le distanze tra Europa ed Asia rispetto alla rotta che passa per il canale di Suez.
I ghiacci attorno al Circolo polare artico non sono stabili come quelli dell’Antartide perché le temperature, per effetto del clima marino, sono meno estreme. Durante l’inverno aumentano notevolmente per poi ridursi durante l’estate, raggiungendo la minima estensione nel mese di settembre. Nel 2011 l’estensione minima (4,3 milioni di chilometri quadrati), è stata ben al di sotto dei normali (4,6 milioni). Secondo alcuni modelli climatici, nel 2100 l’Artico potrebbe perdere tutta la sua copertura di ghiaccio estivo. Secondo il National snow and ice data center (Nsidc), l’anno record negativo del 2007 è stato caratterizzato da combinazioni climatiche che favorivano lo scioglimenti dei ghiacci, ma anche nel 2011, nonostante sia stato un anno più normale dal punto di vista climatico, il riscaldamento dell’Artico è proseguito.
Per James Overland, della National oceanic and atmospheric administration Usa (Noaa) «non è un evento casuale, ma un cambiamento a lungo termine del clima artico».
Si terrà conto di questa realtà che può influire sul clima globale del pianeta o i governi agiranno abbagliati solo da questo «formidabile teatro di operazioni dotato di un importante potenziale minerario», come scrive Alexandr Latsa editorialista di Ria Novosti?
Il riscaldamento globale nella regione artica, infatti, sta aprendo nuove diatribe tra i Paesi le cui coste si affacciano sulla regione: Russia, Stati Uniti, Canada, Danimarca e Norvegia. Il ritiro dei ghiacci sta rendendo raggiungibili importanti giacimenti di petrolio e di gas: si stima che nell’Artico vi sia circa il 22 per cento delle risorse mondiali di petrolio e di gas. Non a caso, i russi, in modo unilaterale, hanno già piantato la loro bandiera nei fondali della zona ancora controversa dell’Artico.
Ad ogni modo, conviene tener presente che non si tratta di uno sfruttamento facile: i ghiacci si sciolgono ma le temperature sono ancora proibitive e la tecnologia per realizzare impianti di estrazione non è disponibile a tutte le compagnie petrolifere. La stessa Russia sembra orientarsi su joint venture, con soci di altri Paesi.
In base al diritto marittimo, l’Artico è considerato alto mare, quindi nessuna sovranità può essere reclamata. Ciascun Paese conserva una zona economica esclusiva di 200 miglia marittime dalla costa, che può essere estesa anche oltre se si può provare la continuità della piattaforma continentale fino alla zona oggetto del reclamo. È quanto stanno cercando di dimostrare i russi nel caso della dorsale Lemonosov, andando più in là dello stesso Polo, oltre a considerare di propria pertinenza il triangolo formato da Polo Nord e regioni costiere site all’estremo nord ovest, Murmansk, e nord est, Chokotski, del suo territorio.
Mosca ha assunto una posizione energica sulla questione: nel 2010 ha dichiarato che trattandosi di una questione di sicurezza nazionale «non si esclude l’uso della forza per risolvere controversie che potrebbero sorgere nella battaglia competitiva per le risorse naturali». Ma a dire il vero, lo stesso Putin in occasione del summit celebrato a Mosca lo scorso settembre, dal titolo “Artico: territorio di dialogo”, ha dichiarato di non aver dubbi che gli «attuali problemi nell’Artico possono essere risolti con spirito di collaborazione, attraverso negoziati e sulla base delle norme internazionali vigenti», riaffermando una tradizione di politica estera costruita sul rispetto delle norme giuridiche. Inoltre, proprio il manifestarsi di possibili divergenze future, ha aiutato Russia e Norvegia ad accordarsi su alcune questioni territoriali nel mare di Barents, che perduravano tra i due Paesi fin dagli anni Cinquanta.
La necessità di costosi investimenti e il ricorso a tecnologie di estrazione avanzate, sta infatti facendo convergere gli interessi di vari altri Paesi dotati di capitali e metodi estrattivi, tutto sommato favorendo una cooperazione che potrebbe avere come effetto quello di mitigare eventuali contrasti.
Per Lev Voronkov, esperto russo di Artico, in questo scenario «nessun problema può essere risolto da un Paese solo. È indispensabile cooperare, ed è specialmente controproducente il confronto militare».
La sempre maggiore interdipendenza tra i Paesi, trova in scenari del genere una ulteriore conferma. Forse si potrebbe far tesoro della lezione appresa dalla Guerra Fredda: gli accordi sono sempre migliori delle prove di forza.

martes, 31 de enero de 2012

Falkland o Malvine?

Questo arcipelago sito ai confini del mondo è ancora conteso dalla Gran Bretagna e l’Argentina. Difficile che motivi nuovi conflitti, ma superare la disputa aiuterebbe a migliorare i rapporti tra due popoli.

Le imbeccate reciproche tra le diplomazie di Londra e di Buenos Aires sono ultimamente se non all’ordine del giorno, quasi. La questione è quella di sempre. L’Argentina non tralascia occasione per ribadire il reclamo della sua sovranità sulle isole Malvine. Il governo di Sua Maestà non ha intenzione alcuna di riconoscerla.
A suo tempo le Nazioni Unite avevano auspicato che i due Paesi arrivassero a una definizione della questione nel rispetto degli interessi degli abitanti delle isole. Purtroppo però il triste e folle episodio della guerra per le isole scatenata durante l’ultima dittatura argentina, svoltasi durante l’autunno australe del 1982, avendo per teatro precisamente il conteso arcipelago, oltre a provocare una inutile carneficina da entrambe le parti, ha messo in congelatore le possibilità di una soluzione negoziata.
Ma di chi sono le isole Malvine? Sì, Malvine, secondo la dizione spagnola che, peraltro prende origine dai marinai di Saint Malo, malouines, che erano soliti fare scalo nelle isole. Il diritto internazionale in materia suole ricorrere in prima istanza agli avvistamenti cristallizzati in seguito nelle carte nautiche per stabilire il diritto che scaturisce dallo scoprimento di un territorio. Ma qui bisogna ritornare indietro nel tempo per ricordare che la questione venne definita col trattato di Tordesillas sancito nel 1494 tra Fernando e Isabella re di Castilla ed Aragon ed il re Giovanni II del Portogallo e arbitrato da papa Alessandro VI. Il trattato stabiliva le rispettive aree di influenza della corona spagnola e quella portoghese rispetto al nuovo mondo. Erano passati appena due anni dall’arrivo di Colombo in America. L’Atlantico sud apparteneva chiaramente all’area di influenza della corona spagnola. Anche se non si sa con certezza chi avvistò per primo le isole, fu in ogni caso prima del 1592, il che mette in fuori gioco ogni altra teoria al riguardo dato che esistono almeno 30 carte geografiche precedenti a tale anno che indicano la scoperta e la registrazione delle isole. L’attenzione britannica per le isole sorge nel secolo XVIII, quando per continuare le azioni di disturbo nei confronti degli spagnoli lungo le coste del Cile, la flotta britannica cercò un riparo sicuro alle navi che fossero stare ricacciate dalle  tempestose acque che all’altezza del Capo Horn rendono improbo il passaggio dall’Atlantico al Pacifico. Nel 1770 Madrid ordinò alle autorità di Buenos Aires di provvedere allo sgombero dell’insediamento britannico nelle isole, cosa che venne eseguito prontamente. Ne sorse una questione che, per quieto vivere ed anche nel dubbio di non avere la forza di difendere il proprio diritto, alla fine Madrid concesse ai britannici l’uso delle Malvine ma lasciando ben in chiaro e documentato che ciò non inficiava in alcun modo la sovranità della corona spagnola sull’arcipelago. Tale diritto, ovviamente, venne trasmesso anche nella fase di secessione degli stati dell’ America del Sud dalla casa dei Borboni durante la prima metà del 1800, quando poco a poco si costituirono Argentina, Cile, Perù, Colombia, ecc.
Oggi la questione è diventata più complessa.
Sebbene il Foreign Office abbia ammesso di non possedere argomenti di peso per rivendicare la sovranità sulle isole, uno degli effetti del conflitto del 1982 fu quello di concedere la cittadinanza britannica ai kelpers, gli abitanti dell’arcipelago. Il che oppone una seria difficoltà a un argomento del governo di Sua Maestà che fa leva sul diritto all’autodeterminazione dei popoli. Infatti, dato che si tratta di cittadini britannici, i kelpers non possono far ricorso a questo diritto, ossia, non sono parte in causa. Da parte loro, gli isolani non hanno la benché minima intenzione di appartenere all’Argentina, per questioni culturali, data la loro discendenza britannica, soprattutto scozzese, e anche per ragioni di maggiore stabilità economica del Regno Unito. Il reddito procapite dei kelpers è di 28.000 dollari l’anno, uno dei più alti al mondo e ciò si deve ai benefici derivanti dalle concessioni di diritti di pesca del calamaro atlantico nelle acque della zona, oltre ai proventi provenienti dall’allevamento di ovini, della renna e della lana ed in parte all’agricoltura. La possibilità di rinvenire giacimenti petroliferi, attualmente sono in corso trivellazioni, ha aggiunto non poca quota di tensione nelle relazioni tra Buenos Aires e Londra, ma aumenterebbe la ricchezza dei 3000 abitanti delle Malvine che oggi si sentono protetti dalla importante base militare installata nell’arcipelago.
Una escalation armata della contesa sembra proprio da escludersi, pertanto la questione dovrebbe restare nell’ambito diplomatico in ogni caso con qualche corto circuito verbale. Non è da escludersi, dato che in questa fase storica siamo in piena corsa alle risorse energetiche da parte delle grandi potenze, tra cui e in prima linea il Regno Unito. Ovviamente, se si vuole arrivare a un qualche risultato, le buone maniere sono d’obbligo lasciando da parte gli eccessi verbali così frequenti tra le autorità argentine, non sempre dotate di flemma britannica. Ciò nonostante, andrebbe auspicata la modifica dello status giuridico di questo residuo imperialista, che fa a pugni con le idee di cooperazione tra popoli, garantendo ai kelpers una autonomia politica e amministrativa consolidata negli anni ed all’Argentina una sovranità i cui vantaggi fanno parte di criteri di elementare buon senso. Il diritto, anche quello internazionale, parte sempre da li.

martes, 17 de enero de 2012

Isole Spratly, inospitali ma contese

In Occidente delle isole Spratly ne sanno qualcosa gli esperti in geopolitica e quanti, pochi, si interessano della materia. Eppure siamo di fronte a uno dei luoghi geografici strategici del pianeta, come lo stretto di Ormuz oppure i canali di Suez e del Panamà.
Ma perché è così importante questo pugno di isole remote, sconosciute, disabitate e, per giunta inospitali? Sembra che questo arcipelago composto da oltre 650 isole, isolotti, e barriere corallifere, la cui superficie supera i 400 mila kilometri quadrati, sito sul 10° parallelo del Mar Cinese Meridionale, esattamente tra Vietnam e Filippine, contenga nelle sue acque pescose una immensa riserva di petrolio e di gas. C’è chi dice che siano 50 miliardi di barili, chi 150 miliardi. Per alcuni siamo di fronte a riserve paragonabili a quelle dell’Arabia Saudita, per altri sono molto meno, forse la decima parte. Ma anche in tal caso si tratterebbe di una quantità consistente. Le Filippine, infatti, estraggono da una regione confinante con le Spratly il 15% del greggio che consuma il Paese.
Inoltre la vicinanza delle isole allo stretto di Malacca, punto di passaggio obbligato tra l’Oceano Indiano ed il Pacifico, rende questa zona di altissima importanza strategica: da li passa il 50% delle navi portacontainer e delle petroliere del mondo. Si comprende dunque il motivo per il quale le Spratly da anni siano contese da Vietnam, Cina, Filippine, Malaysia, Taiwan e Sultanato di Brunei. Questa contesa negli ultimi 30 anni ha avuto di tanto in tanto momenti di tensione, gli ultimi episodi, per fortuna non andati oltre alcune dure proteste diplomatiche, sono accaduti nel 2011. E  meno il Sultanato di Brunei ciascuno dei contendenti ha fatto ricorso alle sue forze navali per assicurarsi il controllo di alcune fette dell’arcipelago, a volte qualche atollo o appena delle scogliere. Ma intanto tutto serve per assicurare di non restare fuori dalla spartizione, semmai ci sarà.
Vietnam, Filippine e soprattutto Cina fanno la parte del leone. Inoltre, la Cina col Vietnam disputa la sovranità anche delle isole Paracelso, appena un po’ più a nord, manco a dirlo anch’esse ricche di petrolio. Ma è il “dragone asiatico”, la Cina, a destare le maggiori preoccupazioni dato che Pechino sembra decisa a voler imporre la sua volontà sia con le buone maniere che con metodi più sbrigativi. L’aumento delle spese militari infatti presto renderà quasi impossibile opporsi alle decisioni delle autorità di Pechino che, nel frattempo, ha ribattezzato col nome cinese di Nasha l’arcipelago. E ciò nonostante gli accordi che nel 2002 hanno stabilito un codice di condotta nato per confinare la questione all’ambito politico, che però non obbliga le parti. Insomma, ambiguità, come quelle che scaturiscono dalla Convenzione delle Nazioni Unite sul Diritto Marittimo (Unclos, dalla sua sigla in inglese) difficili da applicare con certezza anche in questo caso, soprattutto quando si tratta di stabilire con precisione la Zee, la zona economica esclusiva, il raggio di 200 miglia marine dalla propria costa.
Potrebbe questa zona trasformarsi in un foco di tensioni internazionali dato il suo valore economico e strategico? Difficile dirlo. La storia direbbe di no. Ed anche la politica cinese lo direbbe. Pechino è responsabile in gran parte della crescita che sta beneficiando regioni come il Sudamerica grazie a una politica intelligente e di mutua convenienza. Inoltre è ancora vigente la teoria di Deng Xiaoping: tao guang yang hui (nascondi le tue capacità e guadagna tempo).
Ma le circostanze possono sempre cambiare. Quanti, infatti, avrebbero scommesso che la Libia sarebbe stata il motivo per un intervento militare le cui motivazioni umanitarie non reggono un’ analisi spassionato della questione. E ciò nonostante il ritorno di Gheddafi nel consesso delle nazioni, accompagnato addirittura da un patto di amicizia con uno dei membri del G8, l’Italia. Già, qualcosa nel frattempo era cambiato. La sete di petrolio della Cina, una sete difficile da appagare dati i ritmi di crescita del gigante asiatico, spinge Pechino a fare incetta costantemente di fonti di approvvigionamento energetico. La Casa Bianca, a sua volta, ha deciso che se vuole contenere la crescita della Cina ed evitare di trovarsi di fronte una superpotenza globale deve in qualche modo far pressione sul suo tallone d’Achille, appunto, il fabbisogno di combustibili. E la Libia correva il rischio di rientrare tra gli obiettivi della politica di espansione cinese in Africa. Non può non essere tenuta in conto questa prospettiva quando analizziamo i fatti prodottisi in sulle rive del Golfo della Sirte proprio a partire dal gennaio scorso.
Tornando al Mare Cinese Meridionale la domanda ancora non ha una risposta. Il fabbisogno cinese in materia di combustibili è in crescita. E non sono molte le aree del pianeta dotate di ingenti risorse non rinnovabili, considerando poi che l’uso di quelle rinnovabili è lontano da apparire considerevole al punto da mutare gli attuali equilibri geopolitici.
Bisogna allora chiedersi cosa accadrà se per una ragione o un'altra il fabbisogno cinese diventasse così impellente da originare decisioni basate sui rapporti di forza? Ed anche, dati gli antecedenti recenti come l’invasione dell’Irak e l’attuale presenza di forze alleate in Afghanistan, sempre meno giustificabile, sulla base di quali argomenti giuridici sarebbe possibile impedire alla Cina di definire una volta e per tutte a sua vantaggio la sovranità sulle isole Spratly? Non dimentichiamo che con inquietante pragmatismo a partire dal 11 settembre 2001 la Russia ebbe il “permesso” di fare “con comodo” in Cecenia pur di presentare la sua guerra come lotta contro il terrorismo mondiale. E Putin non uso certo i guanti di velluto. Questi argomenti, che giammai sarebbero esposti in un pubblico consesso, sono però a conoscenza delle diplomazie che sanno di cosa si parla off the record tra i capi di stato e di governo.
E comunque molto probabile che prevalga la saggezza e si arrivi a una equa ripartizione tra i Paesi che reclamano la sovranità sulle Spratly. Ma ciò non avviene sempre, lo insegna la storia. La prudenza suggerisce pertanto di non fornire alla scelleratezza dei guerrafondai argomenti per possibili casus belli. Sarà giunta l’ora di superare la logica dei rapporti di forza per privilegiare il terreno più squisitamente politico? L’interdipendenza che ogni giorno ci ricorda quanto dipendiamo l’uno dell’altro sembra suggerirlo.

miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Tiempos menos violentos?

Si bien la “sensación térmica” nos asegura que vivimos en un mundo cada vez más violento, desde el fin de la Guerra Fría los conflictos armados y la violencia en general bajaron sensiblemente.

La idea que se ha instalado en la opinión pública, no sin la ayuda de los medios de comunicación, es que vivimos en un mundo inseguro. Las guerras, los conflictos en otros países y la inseguridad en nuestras calles nos ponen en estado de alerta y, con frecuencia, generan cierto pesimismo con respecto al futuro. Esta percepción se ha acentuado después del 11–S, el trágico evento que motivó la proclamación unilateral por parte de la Casa Blanca de una “guerra global contra el terrorismo”.
¿Se condice con la realidad dicha sensación? El sociólogo italiano Pino Arlacchi lo niega rotundamente en un reciente ensayo (El engaño y el miedo, en castellano). Para este destacado investigador, que como ex vicesecretario general de las Naciones Unidas tuvo una visión privilegiada de la realidad internacional, el panorama es muy diferente.

Menos conflictos
Según Arlacchi, desde el fin de la Guerra Fría los conflictos en el mundo disminuyeron en un 60%. Las guerras globales en 2007 alcanzaron el nivel más bajo desde 1950; desde 2003, con la excepción de la invasión de Iraq, los conflictos armados entre Estados han desaparecido. Las crisis internacionales, que suelen ser fuentes de conflictos, disminuyeron un 70% entre 1981 y 2004.
Se diría que la guerra como método para la solución de conflictos tiende a ser abandonada: entre 1992 y 2007 las victorias militares han resuelto el 7,5% de los conflictos, en el restante 92,5% se recurrió a la negociación.
Desde comienzos de los ’90, también disminuyeron las guerras civiles. Según el criterio que se use para catalogarlas, bajaron entre el 40 y el 80%. Y también disminuyó su virulencia.
Otra fuente de conflictos internos son los golpes de Estado, que se han reducido de manera notable. Fueron 23 en 1963, diez en 2004 y tres en 2005. Y la mayoría de los levantamientos que se llevaron a cabo desde el año 2000, fracasaron. Entre 2007 y 2009 sólo se verificó el de Honduras.
“Por primera vez en la historia – escribe Arlacchi – las regiones más ricas y pobladas del mundo han quedado casi completamente libres de conflictos significativos: Europa, las dos Américas y Asia oriental hospedan el 60% de la población y de la riqueza mundial y son áreas en las cuales la paz interna e internacional se consolida cada día más”.

Métodos no violentos
También el recurso de la violencia como forma de disputa política disminuye. En 1986 los
grupos violentos constituían el 58% de las organizaciones en lucha, pero en 2004 representaban el 14%. Arlacchi cita un estudio sobre 323 campañas de resistencia civil llevadas a cabo contra gobiernos –tanto autoritarios como democráticos–, del cual se desprende que entre 1900 y 2006 las estrategias pacíficas han logrado su objetivo en el 53% de los casos, mientras que la violencia obtuvo resultados en el 26%.
Un capítulo importante es el que el autor le dedica al terrorismo. Por lo visto esta práctica da magros resultados, puesto que sólo en el 7% de los casos ha logrado sus objetivos.

Frente a la pretensión de instalar un clima de agresión dirigida contra Occidente, sobre todo desde el terrorismo de matriz islámica, un documento de 2006 sobre la National Security Strategy, afirma, en realidad, que "luego del 11–S la mayoría de los ataques terroristas se verificaron en países musulmanes”; y musulmanes fueron también la gran mayoría de las víctimas. Según la Rand Mipt, entre el 2005 y el 2007 en todo el mundo hubo 14.401 ataques terroristas que provocaron 27.191 víctimas. Dos tercios de esos ataques se concentraron en 12 países de Medio Oriente y el Golfo Pérsico, y allí también se verificó el 81% de las víctimas. En cambio, en Europa sólo el 3,2% de los ataques y en los Estados Unidos el 0,1%. Según la base de datos del National Counterterrorism Center estadounidense, sobre 15.035 atentados que se verificaron entre 2004 y 2007 en Medio Oriente y Golfo Pérsico, en 330 casos (el 2,2%) el blanco fueron personas occidentales, que provocaron 1.447 víctimas sobre un total de 37.404. Pero lo que el documento no dice es que ese número de occidentales incluye a los soldados de los ejércitos de ocupación aliados en Iraq y Afganistán.
El dato es importante, porque estas informaciones nos permiten llegar a una conclusión distinta de la que se pretende instalar: el terrorismo responde en gran medida a problemas internos del mundo islámico. No es casual entonces que el Departamento de Estado de los Estados Unidos haya dejado de publicar las estadísticas sobre víctimas del terrorismo de ese país. Porque sería embarazoso admitir que entre 2006 y 2007 hubo en total tres víctimas estadounidenses, y que en 2008 ninguna. Desde los ’90 la cantidad de víctimas fue mínima y constante su número, con la excepción del año 2001.

Más democracia, más desarrollo, menos violencia
Arlacchi está convencido de que el principal factor para desterrar la guerra, los conflictos y la violencia es la democracia y el progreso. Y las estadísticas parecen ser coincidentes en indicar que desde la caída del Muro de Berlín la democracia y el progreso han avanzado en el mundo. Los países democráticos eran 69 antes de 1989 y hoy suman 119. El rechazo al uso de la fuerza y la violencia tiene otros efectos: en 1950 el 65% de los Estados practicaban alguna forma de discriminación; en 2005 eran el 38%.
En materia de criminalidad, Arlacchi contradice el discurso no sólo de muchos medios de comunicación sino también de algunos políticos: desde la década de los ’90 y hasta el comienzo del nuevo siglo, los índices de criminalidad y en especial de los crímenes más violentos han bajado en todo el mundo. En los Estados Unidos, entre 1991 y 2001 los homicidios se redujeron un 43%; para el FBI los delitos violentos y contra la propiedad disminuyeron el 34% y el 29% respectivamente. La misma tendencia se registra en Canadá.
En Italia, país de poderosas mafias, en 2001 bajaron los homicidios a la mitad respecto de 1991, y en 2006 fueron la tercera parte. En la Unión Europea, los actos criminales se redujeron el 30% a los largo de los '90 y en algunos países miembros bajaron el 40%.

Otro mito se derrumba
Citando estudios y cifras concretos, Arlacchi se encarga de desmantelar el mito de la vinculación entre inmigración de extranjeros y aumento de la criminalidad. Por el contrario, en Europa y en los Estados Unidos los delitos han bajado pese al aumento de la inmigración. El fenómeno está siendo observado por expertos que revelaron que en localidades estadounidenses con mayor presencia de inmigrantes, como El Paso, San Diego y Miami, el delito va en disminución. El criminólogo Andrew Kerman constata en un estudio (El misterio de los homicidios en New York), que en las zonas de importante presencia de inmigrantes la ley es respetada. Para Robert Sampson, de la Universidad de Harward, la razón es que muchos inmigrantes provienen de regiones menos violentas, y hay menos tendencia a violar la ley.
En la Unión Europea hay datos similares: entre 1995 y 2003 los extranjeros pasaron de menos de 700 mil a 2 millones, pero el delito se redujo entre el 20 y el 50% según las zonas. En dicho período, en Italia, donde la población extranjera creció el 130%, los homicidios bajaron el 28%; en Alemania, donde el número de inmigrantes no creció tanto, los homicidios bajaron el 46%; en los Balcanes bajaron el 80%.

Conclusiones
No es intención de Arlacchi trazar el panorama de un mundo “color rosa”. La paz sigue siendo muchas veces un anhelo; y en el mundo hay ciudades tan inseguras como el D.F. de México, San Pablo, Río de Janeiro, Bogotá o incluso Buenos Aires. Pero es sugestiva la alentadora tendencia que él señala: la reducción de estos fenómenos allí donde crece la calidad de la democracia y donde el desarrollo permite salvar a miles de ciudadanos de la pobreza. Se confirma que la democracia y el progreso son el mejor camino para la paz.