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domingo, 1 de mayo de 2016

Una solución no demasiado lejana

La foto de la firma del fin del conflicto entre el Gobierno de Colombia con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) deberá esperar. Sin embargo, todo indica que es cuestión de tiempo. Hasta entre los escépticos hay convencidos de que la paz está a la vista.

Hay objetivos que pueden resultar demasiado lejos. Como ese famoso puente de la ciudad holandesa de Arnhem, que los aliados debían alcanzar, durante la operación Market Garden, para acelerar el fin de la Segunda Guerra Mundial. Hubo un irresponsable exceso de optimismo tras ese fracaso para los aliados. No es la misma situación hoy en Colombia, cuando todo sugiere que es posible llegar a pacificar el país y abrir nuevos horizontes para los colombianos.
Sin duda, el acuerdo resolverá un aspecto importante del problema de la seguridad. Pero ¿la paz habrá resuelto todos los problemas? Se diría que no, pues no es éste el único frente para el Gobierno y la sociedad entera. Bien lo sintetiza Aldo Cívico, experto internacional en resolución de conflictos y profundo conocedor de la realidad colombiana, quien destaca tres prioridades: “La violencia urbana y el control territorial del crimen organizado en las ciudades; la persistencia de grupos armados ilegales que siguen asesinando y desapareciendo a los representantes de asociaciones de víctimas y de derechos humanos; la plaga de uno de los más altos niveles de desigualdad social”.
Conflictos y seguridad
Postergado el acuerdo con las FARC, a fines de marzo se confirmó que el Gobierno abrió negociaciones con la otra principal guerrilla, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). En su momento, el Gobierno rechazó unificar las negociaciones para evitar que las dos organizaciones se fortalecieran en sus planteos. El grupo dispone de fuerzas menguadas (entre 1.500 y 2.000 efectivos), y sabe que no tiene chances de acceder al poder por las armas. Su acción es más fragmentada, con sectores más o menos a favor de finalizar el conflicto, lo que explicaría los más de dos años de contactos exploratorios para abrir una mesa de negociaciones. La agenda de los diálogos de paz seguirá temas ya abordados con las FARC, aunque se anuncia una mayor participación de las víctimas del conflicto y de la sociedad civil, siguiendo las características del ELN.
Sin estos conflictos, el principal reto a la pacificación del país pasará a ser las Bandas Criminales Emergentes (Bacrim). Son grupos nacidos entre 2006 y 2012 a partir de la desmovilización de los paramilitares que, lo señala el Alto Comisionado de la ONU por los derechos humanos, siguen atentando contra las personas. Hay organizaciones sociales que han perdido hasta cien miembros asesinados por paramilitares. En 2012 las Bacrim reunían unos 4.800 delincuentes. La treintena de grupos iniciales se redujo, sustancialmente, a un par: los Urabeños y los Rastrojos, activos principalmente en el narcotráfico y la minería ilegal.
Política y sociedad
La transición que comenzará con los acuerdos de paz será compleja en lo político y lo social. No todos aceptan que los ex guerrilleros, varios de ellos acusados de crímenes de guerra, puedan ocupar un cargo político. Siete millones de votos recogió el candidado a la presidencia por el conservador Centro Democrático durante las últimas elecciones, planteando la oposición a los acuerdos tal como han sido anunciados. En marzo, el 38 % de los ciudadanos de las principales ciudades seguía a favor de la solución militar contra la guerrilla, aunque el 54 % apoyaba el proceso de paz.
La aplicación de una justicia transicional supondrá, además, que en muchos casos la admisión de culpa podrá beneficiar a los responsables de crímenes con penas alternativas. También ésta es una idea resistida.
Para el Coordinador Residente de la ONU en Colombia, Fabricio Hochschild, se necesita crear un ambiente propicio para la paz, con gestos audaces de reconciliación y una mayor pedagogía y comunicación dirigida hacia la población. Para el funcionario, se debe transformar la paz en un bien común que debe trascender el debate político y reconstruir el tejido social dañado durante décadas de violencia. Y como todavía no ha sido definido en detalle el andamiaje institucional que deberá sostener los acuerdos, para avanzar es urgente lograr la aceptación de estos acuerdos por parte de la ciudadanía.
Economía y desigualdad
La reparación material a los civiles que perdieron sus bienes con el conflicto supone el empleo de importantes recursos públicos. La pregunta es si habrá suficientes, porque desde la economía llegan noticias poco auspiciosas por la baja de los ingresos a causa de la venta de petróleo y minerales. Pese a que no hay señales de alarma, existe un creciente malestar por la conducción económica del Gobierno.
Se estima que la paz podría incrementar el actual crecimiento (+3 %) en otros dos puntos.
Sin embargo, crecimiento no significa desarrollo ni que todos se beneficien de ello. La desigualdad se extiende por todo el tejido económico-social. El 10 % de la población más rica del país gana 4 veces más que el 40 % más pobre. Pese al retroceso de la pobreza, la desigualdad se mantiene constante y el índice de desarrollo humano de la ONU se reduce cuando se compara el acceso a la salud, la educación y los salarios. Según una investigación de Ana María Ibáñez, decana de Economía de la Universidad de Los Andes, en 2010 un 77,6 % de la tierra estaba en manos de 13,7 % de los propietarios. Aplicando el coeficiente Gini a la distribución de la tierra, esta proporción da uno de los índices más altos de desigualdad (0,86 en una escala de 0 a 1).
Paz, reconciliación, pedagogía e igualdad social serán por tanto factores clave para avanzar hacia la pacificación luego de medio siglo de violencia. Lo perciben los países de la región latinoamericana, que han manifestado su apoyo al proceso de paz; la comunidad internacional, que incluso participará con recursos, y el Papa, que ha prometido una visita en caso de que se logre la firma de los acuerdos de paz.
Más que nunca Colombia no debe vivir este tiempo en soledad.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Colombia negociará la paz también con el ELN

El Gobierno del presidente Santos anunció que llegó a un primer acuerdo con la segunda guerrilla del país. Para comenzar las conversaciones, previamente deberán ser liberadas todas las personas bajo secuestro de los insurgentes. Se provechará la experiencia de las negociaciones con las FARC y la hoja de ruta para las discusiones será la misma.

jueves, 24 de marzo de 2016

Pace in Colombia, appuntamento mancato o rimandato?

La firma della pace tra il governo e le Farc era attesa per il 23 marzo. Ma bisognerà avere ancora pazienza. A Cuba, sede dei negoziati, si affronta la delicata questione della smilitarizzazione della guerriglia. L’ultimo dei nodi ancora da sciogliere, anche se il cammino percorso è stato veramente lungo


La data della firma dello storico accordo tra il governo della Colombia e la guerriglia delle Farc era stata fissata per il 23 marzo, cioè ieri. Ma la giornata è trascorsa nel silenzio generale. Forse la sorpresa (o la delusione) è stata maggiore all’estero che nel Paese. Infatti, era ormai un segreto di Pulcinella che l’accordo di pace sarebbe slittato, l’80% dei colombiani dubitava che la data sarebbe stata rispettata. Cosa è successo? 

In realtà esistevano due letture dell’annuncio dato a settembre, con inclusa stretta di mano del presidente Juan Manuel Santos e il leader delle Farc, il famoso Timochenko, nel quale si stabiliva un termine perentorio di 6 mesi per mettere la parola fine al conflitto armato. Per il governo, i 6 mesi si contavano a partire da settembre ma per le Farc si contavano a partire dalla definizione della questione della giustizia transizionale durante il processo di pacificazione, accordo siglato a metà dicembre. Pertanto, per la guerriglia, la firma dell’accordo è da prevedersi per la metà di giugno. 

Che, ad ogni modo, non si sarebbe giunti a tempo per marzo, era chiaro anche a Santos che ha recentamente dichiarato che preferiva postiticipare la firma piuttosto che accettare un patto insoddisfacente.
Ma se ormai tutti i punti dell’agenda sono stati affrontati, cosa si sta negoziando a Cuba? In realtà, va definito nei dettagli l’ultimo punto: la smilitarizzazione delle Farc e la consegna delle armi. La guerriglia non parla mai di disarmo, ma di lasciare le armi. Cioè depositarle in alcuni arsenali sotto la supervisione, già assicurata, dell’Onu. Perché? Il problema è che esiste l’esperienza storica di un massacro di un gruppo sovversivo in passato, dopo aver siglato la fine dello scontro armato. I guerriglieri allora depositerebbero le armi e si concentreranno in alcune aree e le stesse forze armate, fino ad oggi loro nemiche, dovranno garantire loro che non ci saranno rappresaglie e vendette. Per tale ragione, il governo desidera che le aree di concentramento non siano più di una diecina (anche per stabilire il principio che il gruppo smette di controlare territori), mentre le Farc preferiscono che siano le zone dove oggi sono dislocare le loro unità: aree conosciute e dove esistono reti di collaboratori in caso di necessità. Siamo dunque in una fase chiave dove occorre contare sulla reciproca fiducia: chi lascia le armi deve credere che sarà protetto e chi protegge deve credere che le armi sono state lasciate. 

Nessun accordo di pace è facile. Lascerà sempre alcuni insoddisfatti. Ed è impossibile che non sia così. D’altra parte, Farc e governo hanno percorso un lungo cammino: hanno definito la questione della riforma agraria (in Colombia esiste una spaventosa concentrazione delle terre coltivate), lavorano assieme nello sminamento di varie zone, hanno chiarito la questione del narcotraffico da affrontare, hanno messo in moto una commissione che renda pubbliche le ragioni storiche del conflitto, hanno stabilito criteri per le riparazioni a beneficio di quanto hanno perso i loro beni, hanno stabilito criteri di giustizia transizionale per punire i crimini di guerra, e hanno messo le basi per l’inserimento politico delle Farc nella politica nazionale... Pare dunque difficile che non si giunga a una pace definitiva, come non mai a portata di mano.

viernes, 23 de mayo de 2014

Colombia elige enre futuro y pasado

Este domingo los colombianos tendrán que elegir entre seguir en el proceso de paz comenzado por el presidente Juan Manuel Santos o regresar a la opción militar de derrotar con las armas a la guerrilla de las FARC que plantea Osvar Iván Zuluaga.

A tres días de las elecciones presidenciales colombianas, los dos principales candidatos de una campaña fuertemente polémica, el actual presidente Juan Manuel Santos, y el opositor Oscar Iván Zuluaga se encuentran con las intenciones de voto prácticamente empatadas, en el 30 por ciento, mientras que los demás candidatos se estancan, lejos, sin superar el 10 por ciento. 
Anoche, los cinco candidatos presidenciales participaron de un debate televisivo para debatir sus propuestas. Hubo duras acusaciones cruzadas entre Santos y Zuluaga. El primero acusó al candidato del Centro Democrático de querer boicotear el delicado proceso de paz con la guerrilla de las FARC, al haber contactado un hacker, hoy detenido, según muestra una grabación de video. Por su parte, el presidente fue acusado de haber recibido en 2010 dinero del narcotráfico para su campaña electoral. 
El tema central de este debate es, en realidad, cómo Colombia debe afrontar su futuro inmediato, es decir cómo superar de una vez por todas casi medio siglo de conflicto interno y cómo seguir insertándose en el mundo, aprovechando una coyuntura que le es favorable. 
Zuluaga es un economista con experiencia de gestión empresaria, de fuerte vinculación con el ex presidente Álvaro Uribe, como en su momento la tuvo el propio presidente Santos. Uribe representa la solución militar ante el conflicto con la guerrilla y se opone terminantemente al actual proceso de paz. Durante su gobierno, del que Santos fue ministro de Defensa, se pudieron asestar importantes golpes a la guerrilla y recuperar la libertad de trasladarse de una ciudad a otra, luego de años durante los cuales la ciudadanía vivió virtualmente sitiada por los insurgentes. Sin embargo, mantener esta opción militar seguían manteniendo el país en la lógica de un conflicto interno que sólo podrían acabar con la total derrota militar de los enemigos. 
Durante su gestión, Uribe condujo el país hacia el aislamiento respecto de la región, con un alineamiento ideológico con la política de Washington. El enfrentamiento y la ruptura de relaciones con Venezuela fue muestra de ello.  
Santos conocía muy bien las contrapartidas de estas políticas y optó por romper sus lazos con Uribe al asumir como presidente. Restableció lazos con Venezuela y el resto de la región, y tuvo la lucidez de considerar que una guerra, aún en el caso de ganarla, siempre supone víctimas y también atropellos, vencedores pero también vencidos. Con la ulterior complicación de que en un conflicto interno, todos estos actores y sus heridas abiertas comparten el mismo territorio y a menudo la misma comunidad. De ahí su opción por entablar negociaciones de paz con las FARC. 
Lo asiste el convencimiento, que no es sólo el suyo sino también de muchos sectores económicos, de que el país tiene mucho que ganar si logra superar este conflicto, pudiendo incluso disputar a la Argentina el tercer lugar como economía más poderosa de América latina luego de Brasil y México, lo cual significa asegurar crecimiento y desarrollo para todo el país. Colombia sigue creciendo entre un 4 y un 5 por ciento anual y su PBI se acerca a los 450 mil millones de dólares, mientras que la Argentina se ha estancado, con un PBI cercano a los 650 mil millones de dólares. 
No ha sido, ni será un proceso fácil. Las FARC están tratando de sacar todas las ventajas posibles, aprovechando de que, además, no se ha establecido una tregua militar durante las negociaciones. Los guerrilleros saben que el seguir en el conflicto no tiene futuro, pero necesitan asegurarse sus supervivencia política una vez depuestas las armas. Por eso mismo, las negociaciones se han prolongado más de la cuenta y en noviembre cumplirán dos años con resultados alcanzados sobre apenas la mitad de los puntos claves en discusión. 
Sin embargo, es el equilibro entre la mejor paz posible y el precio de seguir en estado de guerra.  La propuesta de Zuluaga, que coincide con la postura de Uribe, es la de borrar de un plumazo el proceso de paz y volver a la opción militar. Es la apuesta a la seguridad garantizada por la fuerzas armadas a los ciudadanos, sobre todo a los escépticos y adversarios de la ideología izquierdista de las FARC, que evidentemente cuenta con bastantes apoyos en la opinión pública. 
Quizás haya jugado a favor de este empate, cierta debilidad en el liderazgo manifestada por Santos, sobre todo a la hora de utilizar más pedagogía para explicar a los colombianos los alcances y la importancia de optar por la paz y las oportunidades de desarrollo que implica poner fin al conflicto. 
Dentro de tres días, posiblemente los colombianos estar eligiendo como nunca entre proyectarse hacia un futuro promisorio o regresar a un pasado que, al menos aparentemente, da mayor seguridad pese a las muchas incógnitas.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Las Farc anuncian una tregua unilateral



El alto el fuego será durante un mes a partir del próximo 15 de diciembre. El gobierno, en cambio, seguirá en su ofensiva militar.



“Así sea de manera unilateral, procedemos a ordenar a todas nuestras unidades guerrilleras y milicianas un cese de fuegos y hostilidades por 30 días a partir de las 00:00 horas del próximo 15 de diciembre”. Respondiendo a un "hondo clamor nacional" la guerrilla de las FARC realizó el anuncio de una tregua unilateral. El comunicado fue leído por Pablo Catatumbo, jefe de los negociadores de los guerrilleros en La Habana, donde las FARC y el gobierno de Colombia llevan a cabo desde hace un año las negociaciones para poner fin al conflicto interno.

Las negociaciones se realizan sin que las partes hayan cesado las hostilidades. Cuando, en noviembre del año pasado, comenzó el Cuba el proceso de paz las FARC decretaron también en ese aso una tregua unilateral de dos meses. En este tiempo los guerrilleros se vieron hostigados por la ofensiva militar del gobierno a la que opusieron golpes de mano como el del sábado pasado, cuando atacaron una sede policial en Inzá, en el sur oeste del país, provocando la muerte de 6 policías y 2 civiles y una hola generalizada de repudio en todo el país. 

Pese al anuncio, los guerrilleros comunicaron la orden de “permanecer alerta ante cualquier operación enemiga, la cual deberá ser respondida sin dilación alguna. Aún abrigamos la esperanza de que el gobierno nacional corresponda a nuestro gesto ordenando un alto en su ofensiva”.

Este sábado el presidente Juan Manuel Santos dijo que la guerrilla se equivoca si cree que atentados como el de Inzá lograran un alto el fuego bilateral. “No podemos bajar la guardia ni un solo minuto y reitero: la ofensiva militar se mantiene hasta el momento en que lleguemos a un acuerdo, ahí pensaremos en dar el paso al cese al fuego”, dijo el mandatario acompañado por su ministro de Defensa y la cúpula militar.

El atentado de Inzá, avala los argumentos de los que no creen en la real voluntad de las FARC de terminar con el conflictos armado. El ex presidente Alvaro Uribe es acaso el principal representante de esta posición. Y la credibilidad de la guerrilla es escasa. Sin embargo, la paz es la mejor chance para la guerrilla de acabar con el desgaste progresivo de sus fuerzas y finalmente regresar a la vida social y política luego de casi medio siglo de guerra.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Colombia y Ecuador destacan avances de integración en la zona limítrofe

Los presidentes de los dos países y sus ministros realizaron la reunión anual en la localidad fronteriza de Ipiales. Allí inauguraron un nuevo puente y revisaron el avance de los acuerdos bilaterales de integración.

“Te felicito en nombre de Ecuador, por estos avances en el proceso de paz en Colombia. Estás protagonizando la mejor noticia en las últimas décadas para nuestra América Latina”. Con estas palabras el presidente de Ecuador, Rafael Correa, iniciaba la reunión de gabinete binacional en la ciudad colombiana de Ipiales, situada en la frontera con Ecuador. Correa ofreció el "apoyo incondicional" para la firma del acuerdo de paz definitivo. 

El mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, por su parte, agradeció las palabras de su homólogo ecuatoriano Santos y el “permanente apoyo” a las negociaciones que lleva a cabo con las FARC desde hace un año en La Habana. “Estamos, en este momento, más hermanos que nunca”, afirmó. Hay “dos gobiernos trabajando como uno solo, en beneficio de sus pueblos”, destacó Santos.

Durante la reunión, los dos presidentes y sus ministros revisaron el cumplimiento de los acuerdos bilaterales. Luego del encuentro inauguraron el nuevo puente internacional Rumichaca que conecta a los dos países.

La de ayer fue la segunda reunión anual de gabinete binacional cuyo objetivo es afianzar los vínculos políticos entre los dos países, luego de la grave crisis de 2008, cuando las fuerzas armadas colombianas atacaron una base de las FARC en territorio ecuatoriano, poniendo en riesgo la paz entre los dos vecinos. Recién en 2011, siendo Santos presidente, los dos países restablecieron las relaciones diplomáticas.

Los dos presidentes revisaron ayer varios de los acuerdos de integración viales y energéticos anunciados, además de la seguridad en la frontera de 720 km, donde operan grupos guerrilleros, contrabandistas de drogas, de minerales, de personas y de armas.

Los gobiernos han logrado importantes avances en cooperación en defensa y seguridad. Este año Bogotá colaboró en la recaptura de 6 de 18 peligrosos presos que se fugaron de una cárcel de Guayaquil (suroeste ecuatoriano). “Eso le da seguridad y tranquilidad a nuestro pueblo, saber que estas acciones coordinadas pueden ayudar a fortalecer nuestra seguridad”, dijo el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.

También se examinaron una serie de compromisos acordados hace un año para incentivar el desarrollo de la frontera binacional, que se extiende desde el Pacífico hasta la selva de la Amazonía, y delinearon nuevos programas para mejorar la relación.

“Este procedimiento ha resultado muy efectivo”, sostuvo Santos en referencia a los gabinetes binacionales, agregando que “nos ha acercado aún más y está comenzando a dar muchos más resultados de los que habíamos imaginado hace algún tiempo”.

En ese marco, los jefes de Estado inauguraron un nuevo puente construido en nueve meses y al lado del viejo viaducto de Rumichaca, sobre el limítrofe río Carchi. La inversión fue de 5,5 millones de dólares y beneficiará a unos 500.000 habitantes de la región limítrofe, además de permitirun mayor flujo comercial.

“Esta visita (de Correa) se está realizando tal vez en el mejor momento de nuestra historia”, destacó Santos, quien apuntó que “hemos avanzado muchísimo” y que el nuevo puente, que une a Tulcán e Ipiales y es la principal conexión entre Colombia y Ecuador, “simboliza muchísimo de lo que estamos haciendo”.

Correa anotó que aún hay que acelerar proyectos como la construcción de dos ejes viales por la costa y la selva amazónica, así como otras conexiones fronterizas para que la “integración sea más fuerte”. “Ojalá que pronto la integración sea tan fuerte que no se note cuando cruzamos esa línea imaginaria llamada frontera”, manifestó Correa.

Durante la reunión fueron destacados los trabajos de interconexión eléctrica en Nariño y Putumayo y la optimización del Oleoducto de Crudos Pesados, por donde actualmente Colombia transporta 500 mil barriles de crudo. En materia de seguridad fue posible identificar pasos de frontera y realizar operativos binacionales contra de la minería ilegal, trata de personas y el tráfico de hidrocarburos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El Gobierno colombiano y las FARC negociarán hasta llegar a un acuerdo


Las partes seguirán reunidos sin pausa hasta definir la participación en la política de la guerrilla una vez que se inserte en la vida civil.



El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos le ha exigido a los negociadores del gobierno en La Habana regresar con resultados concretos, porque el proceso de paz con las FARC no puede seguir estancado. Por ese motivo, de acuerdo con los líderes guerrilleros, nadie se levantará de la mesa de discusión hasta haber encontrado una solución al tema de la inserción de los subversivos en la vida política del país una vez que las FARC acepten desmovilizarse. Puede que en pocos días habrá novedades al respecto.


Luego de meses de estancamiento, con mutuas acusaciones de frenar el proceso de paz, las negociaciones registran una aceleración impulsada también por el impacto de las fotos de líderes guerrilleros tomando el sol caribeño en un barco o paseándose por la capital cubana.

Hasta ahora el ritmo de las reuniones preveía once días de trabajo seguidos por otros tantos de pausa. Los representantes del gobierno regresaban a Bogotá y los guerrilleros en Cuba para que cada grupo trabajara separadamente. Algo, dentro de todo, normal en un proceso complejo como el de lograr la paz en Colombia, tal como lo puede ser un paseo por las calles de La Habana puesto que nadie trabaja las 24 horas del día.

Pero la política no conoce razones y los tiempos políticos en Colombia, en vista de las presidenciales del año que viene, dicen que es momento de definiciones. Las fotos de los guerrilleros en momentos de relax dispararon nuevas críticas por parte de quienes, como el ex presidente Álvaro Uribe, se oponen desde el comienzo al proceso de paz. Si a esto agregamos que buena parte de la opinión pública tiene sus buenas dudas acerca del proceso de paz, y que luego de lograr un acuerdo sobre apenas uno de los seis puntos en agenda, el de la cuestión agraria, se comprende que a este punto tanto a las FARC como al presidente Santos les conviene traer novedades de Cuba.

Para la guerrilla el riesgo de que las elecciones sean ganadas por la oposición representada por Uribe, significa volver a la opción militar. La mano dura ha sido la característica de Uribe en su gestión, pese a que con tal de presentar resultados, hubo militares que asesinaron a cientos de civiles inocentes presentándolos como guerrilleros.

Por cierto, este proceso cuenta con la anomalía de que se lleva a cabo en ausencia de una tregua militar. Es difícil aceptar que se tiendan emboscadas mientras se discute la paz. Pero también es cierto que luego de casi medio siglo de conflicto no es fácil confiar los unos en los otros.

Por otro lado, cabe preguntarse si es preferible la perspectiva de que en el conflicto siga, o si no es mejor que la actual anomalía tenga, al menos, la perspectiva de que se llegue a poner punto final a esta eterna guerra interna.

Todo proceso de paz siempre cuenta con situaciones imperfectas, en el plano de la justicia como de la política y del tejido social que queda dañado. La paz nunca es un laboratorio en el que los experimentos se llevan a cabo en circunstancias ideales. Por lo tanto, se consigue la paz posible, más que la deseada. Y difícilmente Colombia verá un resultado diverso, luego de décadas de violencia e injusticias. Será un gran resultado tan sólo haber puesto fin al enfrentamiento, aunque ello no responda en plenitud a las expectativas de los que más lo han padecido.

jueves, 24 de octubre de 2013

Comenzó en Cuba una nueva ronda de negociaciones con las FARC



El gobierno y la guerrilla volvieron a sentarse a la misma mesa, aunque hay acusaciones mutuas de lentitud.




Comenzó ayer en la Habana una nueva ronda de negociaciones de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla Farc. El ciclo se reactiva pero en medio de tensiones por acusaciones mutuas de lentitud en el proceso de paz que en esta etapa de centrará en la participación política. 

De hecho, el jefe de las Farc, Timoleón Jiménez (Timochenko), acusó al presidente Juan Manuel Santos de “arreciar una campaña de desprestigio” contra esa guerrilla porque ésta no se someterá en la mesa de diálogo. Hace semanas que el gobierno insiste en que se debe acelerar el ritmo de la negociación, mientras que sectores afines al expresidente Alvaro Uribe critican a Santos por considerar que hace demasiadas concesiones a la guerrilla.

Santos había anunciado en un principio que el proceso de paz duraría meses y no años, hasta ahora las dos delegaciones solo han consensuado un punto, el desarrollo rural, de una agenda de cinco.

“No son los colombianos ni el país los cansados con el proceso de paz, como insisten los voceros neoliberales. Son ellos, los círculos privilegiados y guerreristas, los que odian que se hable de soberanía, de democracia plena, de modelos alternativos de desarrollo. Hacen y profundizan la guerra y el terror contra Colombia, mientras acusan de ello a los demás. Urge desenmascararlos”, sostuvo el comandante de las Farc. 

Timochenko se queja de los reveses militares, ya que el proceso en curso no incluyó una tregua militar, y del apuro de Santos por sus pretensiones acerca de una renovación del mandato electoral, para el cual precisa presentar resultados concretos. Sin embargo, Santos se ve presionado precisamente por quienes desconfían de las verdaderas intenciones de las FARC, que tampoco han querido suspender su actividad militar, y comprende que la prolongación del proceso termina por beneficiar a los guerrilleros. 

Mientras tanto, el jefe de la delegación del gobierno en La Habana, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, exhortó este martes a la guerrilla a “avanzar, avanzar, avanzar” en el nuevo ciclo de diálogos, al tiempo que aseguró que Santos sigue y evalúa el desarrollo del proceso. 

Este es el cuarto intento de paz que desde los años 1980 hace las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina con 49 años de lucha armada.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Mejora la imagen del presidente Santos

En setiembre, debido al conflicto del agro, su popularidad se había desplomado. Algunos precisos golpes de timón, en política exterior y en el manejo del proceso de paz con las FARC, han sido bien recibidos por la opinión pública.

Los cambios en la estrategia de gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos están dando resultados incluso a nivel de popularidad. Un reciente sondeo de la encuestadora Gallup muestra que la imagen favorable de Santos repuntó al 43 por ciento, luego de que bajara al 34 por ciento durante el pasado mes de setiembre, cuando el gobierno se vio arrinconado por un duro paro agrario, mal manejado en su comienzo. En ese momento, la popularidad de Santos llegó a desplomarse al 21 por ciento. La imagen desfavorable del mandatario llegó al 72 por ciento de los encuestados. Un dato realmente preocupante para alguien que aspira a un segundo mandato. El presidente tiene todavía un mes de tiempo para decidirse, mientras que las encuestas indican un leve repunte en las calificación positiva que la ciudadanía otorga a la acción del Ejecutivo en materia de empleo, de economía y en el tema de la crisis del agro. 

Muy posiblemente, la imagen del gobierno mejoró debido a la postura asumida ante el fallo adverso de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en el diferendo fronterizo con Nicaragua. Colombia perdió unos 75 mil kilómetros cuadrados de mar que el tribunal consideró ser parte del territorio nicaragüense. Santos cuestionó el fallo y defendió la soberanía sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia alegando que éste es inaplicable en cuanto va en contra de la constitución nacional. La mayoría de la opinión pública e incluso desde sectores de la oposición el presidente cosechó apoyos. 

Otro motivo que parecen haber fortalecido la imagen de Santos, ha sido el de la defensa del proceso de paz comenzado hace más de un año con la guerrilla de las FARC. Pese a que los avances recientes han sido pocos y que apenas uno de los seis puntos de la agenda ha sido resuelto positivamente (el de la reforma agraria), Santos trató de dejar bien en claro que se trata de la política más conveniente para el país. Sin embargo, el presidente también utilizó argumentos más enérgicos para imponer un ritmo más acelerado a las negociaciones, que hasta las mismas FARC consideraban estancadas.

Pese a que, según el Centro Nacional de Consultoría, la desaprobación de su gobierno está en 58 por ciento y el 60 por ciento considera que el país va por mal camino, el futuro de Colombia depende mucho de la solución de un conflicto que dura desde hace casi medio siglo. El triunfo electoral de algún abanderado de la solución militar podría significar regresar a un pasado que nadie quiere. Por otra parte, avanzar en este proceso supone buscar soluciones que distarán de ser perfectas tanto en el plano político, como en el plano de la justicia. La soluciones óptimas suelen ser frecuentemente enemigas de lo bueno o, como se diría en política, de los posible. Santos lo sabe y sabe que le queda poco tiempo para consolidar este proceso y, con él, sus chances de reelección.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Las elecciones que nos esperan

El 2014 se presenta con varias importantes citas electorales. No bien empezado el año, en febrero, en Costa Rica se realizaran las elecciones elecciones presidenciales y legislativas, que serán seguidas por las legislativas de Colombia, en marzo y en el mismo mes también se llevarán a cabo las presidenciales en El Salvador. 

En mayo, nuevamente Colombia, será teatro de las presidenciales, al tiempo que Panamá celebrará las legislativas y presidenciales, mientras que en la República Dominicana sólo se elegirán los legisladores. Finalmente, en octubre tanto en Brasil como en Uruguay los ciudadanos serán convocados para elegir a sus representantes y para definir la carrera presidencial. 

De particular relieve los comicios en Colombia, donde tendría chances de conseguir un segundo mandato el actual presidente Juan Manuel Santos, aunque en este tiempo su popularidad ha bajado sensiblemente, debido a los paros de sectores del campo, mientras que el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, acaso su as en la manga, registra una etapa de estancamiento. De volver la presidencia en manos de sectores más conservadores es muy difícil que siga el proceso de pacificación comenzado por Santos.

En Brasil suena a probable la reelección de la actual presidenta Dilma Rousseff, aunque posiblemente con un margen más acotado por el crecimiento de sectores afines al gobierno, concretamente el de la ambientalista Marina Silva, fundadora del mismo PT, del que sucesivamente tomó distancia, y el del Partido Socialista de Eduardo Campos, que buscan transformarse en el fiel de la alianza de gobierno, en lugar del tradicional y centrista PMDB.

La ley uruguaya no permite dos mandatos consecutivos, por lo que, la coalición de izquierda Frente Amplio, de la que es representante el actual presidente José Mujica presentará como posible abanderado al ex presidente Tabaré Vázquez, quien goza de un nivel de popularidad dentro y fuera de la coalición difícil de disputar. En caso de ganar, se trataría del tercer período de gobierno. El FA sufre cierto desgaste que ha ido erosionando el grado de aprobación de su gestión, por lo que es de esperarse una campaña más intensa y aguerrida por parte de los dos tradicionales opositores, el Partido Nacional y el Partido Colorado.

martes, 3 de septiembre de 2013

El gobierno de Colombia convoca a un Gran Pacto Agrario

Luego de dos semanas de paro, con cortes de numerosas rutas de comunicación, el presidente Santos convocó a los líderes de la protesta a construir una política agraria “que le sirva al país”. 

Mientras tanto, los dieciséis ministros de su gabinete renunciaron para facilitar sus decisiones.

Colombia vive su segunda semana de paro del campo, con cortes de rutas en todo el país que incluso han provocado, en algunas zonas, desabastecimiento de combustibles. También adhieren al paro sectores como el de los camioneros, que protestan por el alto costo del aceite combustible para motores, precio que encarece los fletes. El jueves pasado la protesta derivó en desmanes en Bogotá, motivo por el cual el gobierno decidió militarizar la capital. La policía está buscando a 48 personas acusadas de haberse infiltrado en las protestas para provocar desordenes. Los mandantes serían grupos criminales vinculados al expendio de drogas y al contrabando.

Posiblemente, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, paga el precio de haber subestimado la entidad del paro, sobre todo durante la primera semana. Durante una reunión con los productores de leche del departamento Nariño, en el sur del país en la frontera con Ecuador,se firmó un acuerdo con las etnias indígenas pastos y quillacingas, por el que el gobierno se compromete a comprar diariamente 40.000 litro de leche durante quince meses. El acuerdo logró el desbloqueo de las rutas de comunicación y, al mismo tiempo, reconoce los problemas del sector, una actitud que supone un giro de 180 grados respecto del comienzo de la protesta. “No lograremos construir un país justo si no enfrentamos el abandono del campo, la falta de política agropecuaria”, dijo Santos invitando a los líderes de las protestas a participar de un Gran Pacto Agrario a partir del 12 de setiembre. En efecto, también los sectores de los productores de papa, de arroz y del café están manifestando su descontento por altos costos de fertilizantes, del transporte de los productos y los efectos del contrabando y de los tratados de libre comercio.

Pero el acuerdo conseguido en Nariño y las desmovilizaciones en el departamento de Boyacá, son apenas un comienzo, todavía permanecen cortadas numerosas rutas y para este jueves ha sido convocada en Bogotá una nueva manifestación de protesta, a la que se unirán los estudiantes.

También hay un costado político de estos quince días de protestas. El proceso de paz que lleva a cabo el gobierno con la guerrilla de las FARC pasa por una etapa de estancamiento, también porque los insurgentes necesitan demostrar su capacidad de movilización política, sin la cual podrían verse obligados a ceder demasiado. No es casualidad que hasta ahora el principal acuerdo alcanzado con las FARC es un pacto sobre temas agrarios. Santos se estaría inclinando por una reelección, en vista de los comicios presidenciales de marzo del año que viene. Y eso estaría provocando las reacciones de sectores más conservadores como el del ex presidente Alvaro Uribe, fuertemente adversos tanto al proceso de paz.

Ayer, los 16 ministros del gobierno presentaron su renuncia para facilitar las próximas decisiones del presidente Santos. La renuncia protocolar fue acompañada por un comunicado en el que manifestaban su total apoyo al mandatario. En 2012 ya hubo un cambio importante de miembros del Ejecutivo y en estos días había renunciado el titular de Agricultura, acusado de no haber sabido manejar la situación del campo.

Para Santos, se abre un período complejo. Por un lado el país sigue creciendo a un buen ritmo; pero la protesta social está metiendo en evidencia que ese crecimiento queda en manos de pocos. Sus chances de reelección dependen de la creatividad con la que logrará un mejor reparto de la torta. Que es una demanda que se incrementa precisamente cuando hay percepción de que la economía está en condiciones de ofrecer mayores oportunidades.

En el medio, está un proceso de paz que, de lograrse, abrirá un capítulo nuevo en la historia de Colombia. Es quizás la mayor apuesta de Santos.

lunes, 19 de agosto de 2013

Santos se enfrenta a un nuevo paro



Varios sectores del campo, camioneros, mineros artesanales, maestros y trabajadores de la salud saldrán a la calle para protestar por la política económica.


El Gobierno del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se enfrenta hoy a un nuevo paro de campesinos y productores agropecuarios, camioneros, mineros artesanales, a los que se agregaron maestros y trabajadores de la salud.

En varios puntos del país la protesta, sobre todo de sectores del campo que afrontan una fase de crisis, como el de los cafeteros, que reclaman mayores subsidios por parte del Gobierno, los trabajadores saldrán a bloquear calles y arterias de comunicación. En algunos distritos del país este tipo de protesta dura desde hace semanas.

Por eso ayer, domingo, el presidente Santos afirmó que no será tolerada la ilegalidad de la protesta. Por otra parte. La CUT, el sindicato que reúne a los trabajadores, convocó al paro contra la política "nefasta y anti sindical" del Ejecutivo. En algunos distritos se sostiene que las FARC se han movilizado en apoyo al paro.

Los mineros artesanales, protestan porque su actividad realizada en la informalidad es castigada con el secuestro de la maquinaria de trabajo. Por su parte los camioneros se unieron al paro por el alza de combustibles que encarece el transporte de mercadería.

Desde la izquierda hasta la derecha hay críticas contra el Gobierno, aunque no faltan los oportunistas del momento. De todos modos, el 54 por ciento de la población, según una encuesta, cree que Santos ha manejado mal el tema de los paros, mientras que un 35 por ciento cree lo contrario. No obstante, una parte importante de los cafeteros ha alcanzado un acuerdo con las autoridades políticas, por los cien mil adherentes al paro de este sector, se redujo a la mitad o al sesenta por ciento.

Para Colombia, que desde hace algunos años registra un marcado crecimiento macroeconómico, es quizás el momento de discutir la redistribución más equitativa del ingreso y de redefinir el papel del Estado.

jueves, 8 de agosto de 2013

El presidente Juan Manuel Santos piensa en un nuevo mandato


Mejoran los números macroeconómicos y también se redujo la pobreza. El país crece, pero el factor decisivo en su decisión de volver a postularse a presidente será el proceso de paz con las FARC.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos analiza sus chances de ser reelecto. Lo respaldan resultados contundentes, ante todo el proceso de paz comenzado con la guerrilla de las FARC, al que bien podrá agregarse el otro grupo insurgente, el ELN.
Por otro lado, los números de la economía también alientan la posibilidad de jugársela un nuevo mandato. La inversión externa ha crecido un 17 por ciento respecto al año pasado, lo cual supone unos 15.000 millones de dólares, al tiempo que la pobreza ha bajado 8 puntos, del 40 al 32 por ciento de la población, mientras que la indigencia se redujo del 17 al 10 por ciento. El desempleo también se ha reducido y hoy se mantiene por debajo de los dos dígitos, al más del 9 por ciento.

Santos mantiene un índice de aprobación que ronda el 50 por ciento. Y no hay dudas de que la seguridad es uno de los temas principales. Hay mucho pesimismo en el país acerca del resultado final del proceso de paz. Las negociaciones avanzan lentamente en La Habana, donde se pudo fijar por ahora solo un punto, la cuestión agraria, sobre los seis temas de la agenda.

Por otro lado, sin un alto al fuego general, alimenta la desconfianza la permanencia de los enfrentamientos armados con las FARC. En el último, perecieron 17 soldados, lo cual alimenta l descontento de la oposición, con a la cabeza el ex presidente Álvaro Uribe, que se ha opuesto desde el comienzo al proceso de paz.

La inseguridad junto al tema de la paz, será sin duda uno de los temas de la próxima campaña electoral. Ciudades como Cali y Medellín presentan estadísticas escalofriantes, con un promedio de asesinatos cada cien mil habitantes que llega a 79 y 52 respectivamente. Si bien mejoró la situación en la capital, Bogotá, la actividad de bandas delictivas ha crecido e incide en la vida del país. Los cual hace que un 54 por ciento de ciudadanos se celaren insatisfechos con la gestión de Santos. No faltan los reclamos sociales, entre ellos el del sector de los cafeteros, al borde de la quiebra, en un país políticamente polarizado a favor o en contra de la gestión oficialista.

El presidente tendrá tres meses de tiempo para decidir si se lanzará para un nuevo mandato. Mucho dependerá de poder dar a los colombianos una buena noticia antes de fin de año acerca del fin del conflicto interno más largo del continente.

viernes, 26 de julio de 2013

El Estado reconoce sus culpas en el conflicto armado


El presidente Juan Manuel Santos admitió que por acción u omisión el Estado o su agentes violaron los derechos humanos. "La guerra se deshumanizó y nos deshumanizamos". Pidió ademas que todos asuman sus responsabilidades por lo acontecido.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos reconoció ante los magistrados de la Corte Constitucional que durante el conflicto con las guerrillas subversivas el Estado violó los derechos humanos y las normas de Derecho Internacional Humanitario.

La admisión de responsabilidades acontece en el contexto del debate sobre la constitucionalidad del marco jurídico impulsado por el gobierno para determinar los responsables máximos de los crímenes cometidos por los diferentes bandos durante más de medio siglo de conflicto interno. El informe entregado el viernes por la Comisión Nacional de Memoria Histórica confirma, en efecto, que la magnitud del conflicto hace sumamente complejo perseguir a todos los culpables de crímenes. Entre 1958 y 2012, en el país hubo 220.000 muertos, casi cinco millones de desplazados, cientos de masacres colectivas, al tiempo que casi 180.000 víctimas eran civiles. El informe también realiza una serie de recomendaciones para promover una paz interna duradera, además de reconstruir en forma pormenorizada las causas que llevaron al enfrentamiento armado.

"Nuestra función como agentes del Estado es la de proteger los derechos de todos los ciudadanos", declaró Santos al mencionar la grave responsabilidad del Estado al violar tales derechos por omisión o por acción directa. 

"Debemos reconocer que tocamos fondo, que la guerra se deshumanizó y nos deshumanizó", dijo e invitó también a los líderes de las guerrillas a asumir sus propias culpas.

El congreso colombiano aprobó en diciembre de 2012 el Marco Jurídico para la Paz, en vista de alcanzar un acuerdo con la guerrilla de las FARC y del ELN que ponga definitivamente fin al conflicto armado. Y el marco ha asido impugnado por supuestos vicios de constitucionalidad sobre los cuales deberá ahora pronunciarse la Corte Constitucional.

Mientras que el Procurador General, Pablo Ordóñez, sostiene que el Marco Jurídico para la Paz viola las normas de los tratados internacionales en materia de crímenes de lesa humanidad, que establecen que deben ser perseguidos, para el Fiscal General, Eduardo Montealegre, se está cumpliendo con los principios constitucionales que garantizan el derecho a la paz ey los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.

jueves, 25 de julio de 2013

220.000 muertos desde 1958

Entregado el informe redactado por el Centro Nacional de Memoria Histórica sobre las víctimas del conflicto interno comenzado hace 65 años. Casi cinco millones los desplazados. Las víctimas civiles cuadruplican las de los combatientes.

El informe que el Centro Nacional de Memoria Histórica ha entregado al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, no deja dudas acerca de la importancia del proceso de paz para acabar con 65 años de lucha armada en el país. 

El informe es una radiografía de un horror colectivo que, sin embargo, hoy los grandes centros habitados, como Medellín o Bogotá viven como algo lejano. Sin embargo, los datos son espeluznantes: la guerra interna desde 1958 a 2012 ha provocado 220.000 muertos, casi cinco millones de desplazados, 27.000 secuestros, 25.000 desaparecidos, 11.000 muertos en matanzas colectivas, casi 1.800 violencias sexuales, 10.000 personas con amputaciones sufridas por las minas anti personas, 6.000 niños reclutados por las guerrillas. 

Por cada guerrillero muerto, hubo cuatro víctimas civiles. Los campesinos, sin duda, han sido los más afectados. La guerrilla han sido la responsable de la gran mayoría de los secuestros, que paralizaron las comunicaciones entre ciudades del país durante años. Pero el 60 por ciento de las masacres fueron cometidas por los paramilitares.

El documento, titulado "¡Basta ya!", expresa "una sociedad agobiada por su pasado, pero esperanzada en su porvenir", se lee en la presentación. Un esfuerzo para "anclares en el presente" de un país que quiere reconstruir su vida, salir de esta larga noche colectiva.

Y para eso precisa contar sus historia, vivir una catarsis colectiva. Por eso el documento abunda de testimonios que permiten dar finalmente una voz a las víctimas de tanta ignominia.

martes, 23 de julio de 2013

Santos y Maduro recompusieron la relación bilateral

Hace dos meses el líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles, fue recibido por el presidente colombiano, provocando las duras críticas de su par venezolano. Se pondrán en marcha proyectos de cooperación.

Reunidos en la ciudad colombiana de Puerto Ayacucho, ubicada en la frontera con Venezuela, los mandatarios de los dos países, Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro dieron por superado el entredicho de hace dos meses, cuando el presidente colombiano recibió al líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles. En esa oportunidad, Maduro tuvo palabras fuertes al criticar la recepción brindada a Capriles.

Los dos presidentes ponderaron la "obligación" que tienen Venezuela y Ecuador de mantener buenas relaciones. "Éramos un solo país, ahora somos dos. Pero en muchos aspectos podemos trabajar como si fuéramos uno sólo", declaró Santos.

El entredicho surgido hace dos meses, suscitó preocupación en Bogotá debido al rol de acompañante del vecino país en el delicado proceso de paz que intenta terminar con el conflicto interno con la guerrilla de las FARC y del ELN. En efecto, la diplomacia colombiana reconoció el papel clave que tuvo al respecto el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez. Inmediatamente después de asumir como presidente, Santos tuvo una actitud proactiva con el gobierno bolivariano marcando un cambio radical respecto de su predecesor, Álvaro Uribe, quien mantuvo un permanente enfrentamiento con Chávez.

La reactivación de las relaciones entre Venezuela y Colombia estará a cargo de comisiones bilaterales que comenzarán a trabajar el dos de agosto. Los temas en la agenda son varios, desde el sector energético, al contrabando en la frontera, de la lucha al narcotráfico al problema de grupos armados ilegales. Santos también reflotó un viejo suelo de Chávez, el de convertir el río Meta que conecta a los dos países, en un polo de desarrollo.

Ambos mandatarios coincidieron en que la cooperación bilateral es esencial para el mutuo desarrollo.

viernes, 5 de julio de 2013

También el ELN se suma al proceso de paz


Luego de haberse separado y hasta combatido, las FARC y el ELN volvieron a unirse para sumar esfuerzos en el proceso de paz. El presidente Santos se mostró abierto, pero pidió como gesto que cesen los secuestros. El gobierno quiere avanzar por mesas separadas.

También la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) quiere sumarse a las negociaciones de paz con el gobierno de Colombia. Luego de una cumbre entre líderes de las FARC y del ELN, realizada en algún lugar de las montañas colombianas, las dos organizaciones volvieron a unirse en vista de un objetivo, después de años de separación y de haberse incluso combatido mutuamente, e hicieron saber al gobierno la necesidad de sentar a la mesa de paz también a esta segunda organización. El presidente Juan Manuela Santos, en varias oportunidades, ya se había referido a la necesidad de convocar también al ELN al proceso de paz, que en ese caso, se fortalecería indudablemente. Valorando la liberación de un militar por parte del ELN realizada en estos días, Santos también ha subrayado que la guerrilla debe liberar también un técnico canadienses secuestrado en enero de este año. Por otra parte, el ELN sostiene que hay que incorporar al proceso también a la sociedad, mientras que no es ésta la postura del gobierno.

El ELN es la segunda guerrilla del país, y actualmente suma unos 1500 combatientes en un frente bastante más reducido, que opera en algunas áreas del país pero sin la fuerza de años atrás. Su estrategia más reciente ha sido la de los secuestros de extranjeros, en su mayoría trabajadores de emprendimientos mineros, como el técnico canadiense ya mencionado, pero no se la ha reportado mayores dividendos políticos.

Si bien las dos guerrillas coincidieron que el proceso de paz debe abarcar a toda la insurgencia colombiana, para el gobierno del presidente Santos, se deberá avanzar en mesas separadas y no a través de una negociación conjunta. Por otro lado, el gobierno tampoco acepta que el proceso se complete con una asamblea constituyente, acaso el punto sobre el cual hay más discrepancias en las negociaciones con las FARC que se llevan a cabo en La Habana, Cuba.

Este regreso a la unión con la guerrilla de las FARC apunta por un lado a fortalecer al ELN que padece un gran debilitamiento, y por otro a apuntalar los reclamos de la primera, sentando un nuevo actor a la mesa de las negociaciones. Por otro lado, Arial Ávila, coordinador del Observatorio de la Fundación Paz y Reconciliación, cree que una mesa paralela será la solución más probable, ya que ambas organizaciones quieren evitar que la finalización del conflicto sea violenta: “Las FARC operan en 14 zonas del país y el ELN coincide en 9 de ellas. Si no se da una negociación paralela, el riesgo es que el ELN termine absorbiendo combatientes o que se inicie una purga interna entre guerrillas”, sostuvo.

lunes, 27 de mayo de 2013

Histórico acuerdo entre las Farc y el gobierno de Santos

Desde La Habana, donde las partes negocian el fin del conflicto, las delegaciones del gobierno de Colombia y de la más antigua guerrilla de la región emitieron un documento conjunto en el que anuncian importantes reformas sobre temas agrarios.

Luego de seis meses de negociaciones de paz en La Habana, el gobierno del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina, anunciaron este domingo un acuerdo sobre el primero de los seis puntos de la agenda de las reuniones y que se centra en el desarrollo rural.

Desde el 19 de noviembre, las Farc y el gobierno colombiano negocian en Cuba la paz, bajo el auspicio del gobierno local y de Chile, Noruega y Venezuela

Las partes emitieron un comunicado conjunto, Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma rural integral, en el que se refirieron al enfoque territorial, a la infraestructura y la adecuación de tierras, al desarrollo social (salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza), al estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa. En el texto también se habla de asistencia técnica, subsidios, créditos, generación de ingresos, mercadeo, formación laboral, políticas alimentarias y nutricionales.

“Será el inicio de trasformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia" se dice en un apartado del documento, que "está centrado en la gente, [en] el pequeño productor, el acceso y distribución de tierras, la lucha contra la pobreza, el estímulo a la producción agropecuaria y la reactivación de la economía del campo”.

El acuerdo también contempla la situación de aquellos campesinos que se quedaron sin tierra. Se creará el Fondo de Tierras para la Paz para ese fin, al tiempo que todos los predios en manos de los campesinos del país serán titulados.

De todos modos, se aclaró que el acuerdo alcanzado sobre el tema agrario, como el resto de puntos de la agenda, se implementará sólo si logra un consenso general. Un referendo popular deberá ratificar los acuerdos alcanzados entre el gobierno y las FARC, aclaró el jefe de la delegación del Gobierno, Humberto de la Calle. "Serán los colombianos en última instancia los que digan si quieren o no este acuerdo”, dijo de la Calle.

El histórico acuerdo llega luego de la ruptura de las últimas negociaciones de paz, en 2001, y está generando optimismo luego de críticas y de semanas de coloquios aparentemente estancados.

El presidente Santos manifestó que en su cuenta de twitter: “Celebramos, de veras, este paso fundamental en La Habana hacia un pleno acuerdo para poner fin a medio siglo de conflicto”, escribió. El mismo De la Calle, a quien nadie podría calificar de blando, por su trayectoria, calificó de histórico el consenso alcanzado. "Permite transformar de forma radical la realidad rural de Colombia – dijo -, "en pleno respeto por la propiedad privada y el Estado de Derecho. Los propietarios legales nada tienen que temer”.

Las FARC aparecen dipuestas a poner fin al conflicto, pese a las sospechas manifestadas por algunos políticos de querer ganar tiempo. Desde 1985 no se había llegado tan lejos en los intentos por alcanzar la paz.

El tema agrario era, posiblemente, el más complejo de los temas en agenda, ya que abarcaba cambios de mucha profundidad, que alcanzan un número enorme de ciudadanos: campesinos que perdieron sus tierras por abusos de terratenientes, desplazados por el conflictos, otros que simplemente nunca habían accedido a un predio.

Las conversaciones recomenzarán el próximo 11 de junio cuando abordarán la inserción de las FARC en la vida política del país una vez que se desmovilicen.

viernes, 24 de mayo de 2013

La Alianza del Pacífico pisa el acelerador


A partir de julio aseguran que la mitad de los productos que se comercian en el área tendrá arancel cero. Costa Rica será el próximo miembro del grupo. Los presidentes de Chile, Perú, Colombia y México celebraron el acercamiento de Ecuador que figurará entre los observadores.

En un mes más se afinarán detalles para avanzar en la apertura comercial entre los países socios de la Alianza del Pacífico. Los presidentes de Chile, Perú, Colombia y México, socios fundadores del bloque, tomaron la decisión durante la VII cumbre realizada en la ciudad colombiana de Cali (Colombia). 

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, aseguró que para el mes de julio, la mitad de los productos que se comercian en el área tendrá arancel cero. Sebastián Piñera, su par chileno, agregó que en las próximas semanas se determinará la lista de productos excluidos. Pero el objetivo final es la apertura del 90 por ciento del comercio de la zona, con la eliminación de todas las barreras, incluso las fitosanitarias.

Sin duda la Alianza del Pacífico recibió durante la cumbre de Cali un importante impulso. Los presidentes acordaron crear un visado único de turismo con validez para los cuatro países, con campañas conjuntas de promoción turística. Asimismo, los gobiernos compartirán embajadas en países donde no todos tienen una sede diplomática, como Ghana y Singapur, y se ampliará la red de oficinas comerciales conjuntas. También será creado un fondo de cooperación y se brindarán becas para estudiantes de los cuatro países.

Otra importante novedad es la incorporación de Costa Rica como nuevo socio del bloque. El miércoles, la presidenta costarricense Laura Chinchilla firmó el acuerdo del libre comercio con Colombia, requisito previo a la admisión al bloque.

El bloque cuenta además con una lista de 16 países que han asumido el estatus de observadores. Entre ellos, Francia, Portugal, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay, Uruguay y República Dominicana. España estuvo representada al más alto nivel, por intermedio del presidente del gobierno Mariano Rajoy.

Los cuatro presidentes celebraron la presencia del vecino Ecuador, miembro del eje bolivariano, fuertemente marcado por una diferente concepción ideológica, pero de menor dinamismo, acentuado recientemente por el mentor principal del ALBA, el fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez.

jueves, 23 de mayo de 2013

La Alianza del Pacífico se fortalece


Los presidentes de Chile, Colombia, México y Perú reunidos en Cali sellarán un nuevo avance a nivel de integración comercial. Varios países de la región participan del evento, junto al presidente del gobierno de España, a representantes de varios países europeos y 400 empresarios.

Se está realizando en la colombiana ciudad de Cali la VII cumbre de la Alianza del Pacífico, en la que se definieron los límites de la apertura comercial entre los países miembros que alcanza el 90 por ciento de sus productos. Es decir, Colombia, Chile, México y Perú en cuestión de un año han logrado un acuerdo que es casi de libre comercio.

A la cumbre participaron también la presidenta de Costa Rica, país que ha dado los pasos previos a su adhesión a la Alianza como miembro, al tiempo que Panamá, Guatemala, Dominicana, Uruguay y Paraguay participaron como observadores, junto a España, Portugal y más países europeos. También participaron de la Cumbre unos 400 empresarios, y representantes de grandes firmas con intereses en la región, junto al presidente del gobierno español, Mariano Rajoi, lo cual revela el grado de interés de su Ejecutivo por este nuevo bloque regional. Es notorio que desde Madrid se mira a los puertos sudamericanos sobre el Pacífico como trampolín de lanzamiento para su comercio con Asia.

“Unidos tenemos 210 millones de habitantes y un peso equivalente a la octava economía del mundo”, dijo el presidente colombiano Juan Manuel Santos en declaraciones al diario nacional El Tiempo. Para Santos la iniciativa de la Alianza del Pacífico, no pretende competir con el Mercosur u otros mecanismos de integración política y económica que hay en el continente. “Por el contrario, puede complementarlos y los respeta. Es una puerta al mercado de Asia”, dijo el mandatario.

Sus palabras están en completa sintonía por lo afirmado por otras figuras autorizadas, como el ex presidente chileno Ricardo Lagos, acerca del rol de la Alianza y se condicen con las grande oportunidades que se abren para la región al desarrollar su comercio con Asia.

El fuerte impulso de este bloque que tiene prácticamente un año de vida, contrasta con el actual estancamiento del Mercosur, en el que se ha llegado a un verdadero bloqueo del comercio entre sus propios países socios. Las rivalidades entre los dos socios mayores, Argentina y Brasil, y la indefinición de su rumbo han provocado desde hace tiempo preocupaciones en los dos socios mejores, Uruguay y Paraguay, cuyas economías sufren de las discontinuidades de los dos vecinos más grandes. De ahí la presencia de los dos países, uno mediterráneo y el otro con puertos sobre el Atlántico, como observadores en Cali. La prensa argentina, acaso confirmando el escaso interés por la Cumbre en curso del gobierno, no le ha dedicado casi espacio al tema.

Una falta de visión llamativa, porque en el tema integración debería haber reflejos mucho más rápidos. El futuro está en saber capitalizar la complementariedad de las economías regionales transformándolas en riquezas comunes. Hoy la nueva vía de la seda pasa por Sudamérica.