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viernes, 1 de mayo de 2015

Estados Unidos e Irán ensayan acuerdos más profundos

En abril, las potencias del grupo 5+1 alcanzaron un importante pre acuerdo sobre el programa nuclear de Irán que en junio podría transformarse en definitivo. Es un paso positivo pero no el único en las relaciones entre Washington y Teherán.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Histórica reunión entre representantes de China y Taiwán

Desde 1949 no se realizaba un encuentro de este tipo. Si bien no hay formales relaciones diplomáticas, desde 2008 las relaciones comerciales han crecido, con un intercambio de 200.000 millones de dólares. 

Este martes se produjo un giro histórico en las relaciones entre la República Popular de China y Taiwán cuando las delegaciones de los dos gobiernos se reunieron en Nanjing (capital de la provincia continental de Jiangsu, sobre la costa). Se trató del encuentro de más alto nivel desde 1949, durante el cual se acordó abrir “tan pronto como sea posible” oficinas de representación. El impulso a las relaciones entre los dos gobiernos consolida el ya creciente intercambio comercial y cultural entre las dos Chinas. 

En 1949, dos millones de nacionalistas junto a su líder, Chiang Kai-shek, se refugiaron en la isla de Taiwán luego de ser derrotados por los comunistas de Mao Zedong luego de una larga guerra civil. Desde entonces, las dos Chinas han vivido enemistadas y se han mirado con recelo, puesto que ambas se consideran representantes del verdadero Gobierno de China. 

La separación fue total hasta los años '90 y ha pasado por momentos de fuerte tensión. Taiwán cuenta con un pacto con los Estados Unidos, que los obliga por ley defender militarmente la isla, algo que Pekín mira con recelo dada la cercanía de esta presencia militar norteamericana a su territorio. Pese a las notables mejoras desde que el taiwanés Ma Ying-jeou es presidente, los contactos políticos siguen realizándose por intermedio de sendas organizaciones semioficiales. 

En octubre pasado, el presidente chino Xi Jinping, dijo que la solución política al impasse mo puede durar indefinidamente, aunque sucesivamente Ma Ying-jeou aseguró que no había urgencia para avanzar en los contactos políticos y que prefería privilegiar el comercio mutuo.

La reunión del martes fue liderada por Wang Yu-chi, director del Consejo para Asuntos con China continental de Taiwán y su homólogo, Zhang Zhijun, responsable en Pekín de la Oficina para Asuntos con Taiwán y viceministro de Exteriores, en el marco de una visita de cuatro días.

“Para nosotros, algo tan sencillo como sentarnos a la misma mesa y discutir, no es algo fácil (…) Esto representa un nuevo capítulo en las relaciones a través del Estrecho (de Taiwán). Es un día que merece la pena registrar en los libros”, destacó Wang en un comunicado. Por su parte, Zhang ha afirmado: “Nuestra reunión hubiera sido algo inimaginable antes, pero, si realmente queremos logar hitos, debemos emplear un poco de creatividad”, informa Associated Press.

El Gobierno chino no reconoce la soberanía de la isla, que solo de facto es considerada un Estado, ya que no ha proclamado su independencia, algo que en varias ocasiones las autoridades de Pekin han advertidos que podría provocar un conflicto armado. En efecto, sólo una veintena de pequeñas naciones, la mayoría de ellas en América Central y Oceanía, han reconocido oficialmente Taiwán, cuyo nombre oficial es República de China. En 1971 la isla perdió su asiento en la ONU, desde entonces ocupado por la china comunista. 

China considera Taiwán parte irrenunciable de su territorio y busca la reunificación algún día, aunque los electores en la isla son muy poco partidarios de la integración. El 80% quiere mantener la separación con motivo de la falta de democracia en el continente.

Nadie se espera resultados excepcionales de estos contactos, ya que hoy se busca mejorar el diálogo y acercar posiciones. El intercambio comercial se ha duplicado desde 2008, alcanzando casi los 200.000 millones de dólares en 2012, cuando el actual presidente taiwanés logró un segunda mandato. Las empresas taiwanesas han invertido ciento de millones de dólares en el continente, desde donde el año pasado provinieron casi tres millones de turistas. 

El partido del presidente Ma Ying-jeou, el Kuomintang, acepta el principio de “una sola China” y se opone a la independencia de la isla. Hasta ahora se ha logrado un cierto equilibrio y acercamientos. Sin embargo, se puede tener la esperanza que la reunión realizada abra paso a contactos políticos a un nivel más alto, y hasta una futura cumbre entre los dos presidentes.

viernes, 5 de abril de 2013

Posibles estrategias al filo de la navaja

¿Efectivamente el régimen de Pyongyang podría desencadenar un ataque, en realidad, suicida? ¿Qué es lo que está en juego? Hipótesis sobre una nueva guerra fría. 

En estas horas se discute acerca de si son reales o no las amenazas del régimen de Corea del Norte. Los titulares aparecidos en los medios de comunicación, hablan de que la administración de los Estados Unidos estaría convencida de la proximidad y, por ende, de la capacidad de desatar un ataque por parte de Pyongyang. A su vez, se ha sabido que el gobierno norcoreano está invitando a las embajadas presentes en la capital a considerar la evacuación del personal, luego de que un segundo cohete de mediano alcance fuera desplegado cerca de la costa.

El misterio acerca del real potencial bélico de los norcoreanos y de la vida de sus líderes, comenzando por la de su conductor, Kim Jong-Un, impide saber si estamos ante un amague destinado a fortalecer la imagen del joven líder, quien heredó el cargo paterno no por sus propios méritos sino por pertenecer a la familia en el poder, o si efectivamente se trata de algo más que declaraciones belicosas.

Lo cierto es que una desgraciada decisión de apretar el botón para el lanzamiento de algún misil nuclear o convencional que sea, abriría la puerta al suicidio de la clase gobernante norcoreana, que sólo en el caso de un delirio incontenible podría pensar que tendría finalizar con éxito un ataque a Corea del Sur, Japón o a los Estados Unidos. La situación interna no es nada fácil y puede que el motivo del reclamo es lograr mayores ayudas, la principal fuente de ingresos de Corea del Norte, puesto que un cuarto de los niños del país padecen las consecuencias de insuficiente alimentación. A pocas cuadras de las luminosas avenidas de la capital, Pyongyang, las calles siguen de tierra. La conducción del país, durante décadas ha quemado en proyectos inconclusos los pocos recursos disponibles, llevando a la gente a la desesperación. La hambruna de fines de los noventa, de hecho, provocó un millón de muertos.

Entonces ¿a qué se está jugando?

Todos los años, Corea del Sur y los Estados Unidos realizan maniobras conjuntas. Y cada año, puntualmente, esos ejercicios provocan la reacción de las autoridades norcoreanas. La envergaduras de las maniobras de este año, insólita, puede que esté siendo la causa principal de tanto nerviosismo.

Otra posibilidad es que el joven dictador quiera legitimar ante la cúpula militar su liderazgo y por eso la escalada estaría respondiendo más a cuestiones de carácter interno.

No hay que descartar, entre las hipótesis, la necesidad de concentrar hacia un enemigo común, en este caso Estados Unidos y Corea del Sur, la atención de una población permanentemente afectada por la escasez alimentaria. Pero la presencia de un enemigo es cómoda para todos, incluso para los Estados Unidos que han podido aprobar planes para nuevos misiles, una imprevista inyección por parte del Pentágono de mil millones de dólares en beneficio de la industria bélica nacional. Acaso esto podría explicar tanta atención por parte de la administración de Washington.

Finalmente, puede que el juego sea todavía más sutil. La suerte de nueva guerra fría, no declarada, la que se oculta tras las declaraciones oficiales y las normales relaciones, dice que el Mar de China y el Pacífico en general es el más importante teatro del enfrentamiento entre China y los Estados Unidos.

Es clara la política de Washington de limitar lo más posible la expansión del coloso asiático. Varios países africanos que se estaban acercando demasiado a Pekín, han sido prontamente neutralizados (Libia y República Centroafricana). Puede que Pyongyang esté actuando un papel de malo sugerido por China – desde donde suelen salir importantes convoyes de ayuda hacia Corea del Norte –, una suerte de advertencia para que a Washington no se le vaya la mano con su acción de contención.

Oficialmente, China es crítica con el régimen norcoreano, pero también es cierto que es su principal aliado y proveedor. Y que la caída del comunismo en el norte de la península, absorbida por un aliado tan condescendiente con los Estados Unidos como Corea del Sur, significaría una frontera directa entre los dos bloques.

El problema es que estas políticas se llevan a cabo sobre el filo de la peligrosa navaja de un error que podría desencadenar un conflicto de proporciones.

martes, 17 de enero de 2012

Isole Spratly, inospitali ma contese

In Occidente delle isole Spratly ne sanno qualcosa gli esperti in geopolitica e quanti, pochi, si interessano della materia. Eppure siamo di fronte a uno dei luoghi geografici strategici del pianeta, come lo stretto di Ormuz oppure i canali di Suez e del Panamà.
Ma perché è così importante questo pugno di isole remote, sconosciute, disabitate e, per giunta inospitali? Sembra che questo arcipelago composto da oltre 650 isole, isolotti, e barriere corallifere, la cui superficie supera i 400 mila kilometri quadrati, sito sul 10° parallelo del Mar Cinese Meridionale, esattamente tra Vietnam e Filippine, contenga nelle sue acque pescose una immensa riserva di petrolio e di gas. C’è chi dice che siano 50 miliardi di barili, chi 150 miliardi. Per alcuni siamo di fronte a riserve paragonabili a quelle dell’Arabia Saudita, per altri sono molto meno, forse la decima parte. Ma anche in tal caso si tratterebbe di una quantità consistente. Le Filippine, infatti, estraggono da una regione confinante con le Spratly il 15% del greggio che consuma il Paese.
Inoltre la vicinanza delle isole allo stretto di Malacca, punto di passaggio obbligato tra l’Oceano Indiano ed il Pacifico, rende questa zona di altissima importanza strategica: da li passa il 50% delle navi portacontainer e delle petroliere del mondo. Si comprende dunque il motivo per il quale le Spratly da anni siano contese da Vietnam, Cina, Filippine, Malaysia, Taiwan e Sultanato di Brunei. Questa contesa negli ultimi 30 anni ha avuto di tanto in tanto momenti di tensione, gli ultimi episodi, per fortuna non andati oltre alcune dure proteste diplomatiche, sono accaduti nel 2011. E  meno il Sultanato di Brunei ciascuno dei contendenti ha fatto ricorso alle sue forze navali per assicurarsi il controllo di alcune fette dell’arcipelago, a volte qualche atollo o appena delle scogliere. Ma intanto tutto serve per assicurare di non restare fuori dalla spartizione, semmai ci sarà.
Vietnam, Filippine e soprattutto Cina fanno la parte del leone. Inoltre, la Cina col Vietnam disputa la sovranità anche delle isole Paracelso, appena un po’ più a nord, manco a dirlo anch’esse ricche di petrolio. Ma è il “dragone asiatico”, la Cina, a destare le maggiori preoccupazioni dato che Pechino sembra decisa a voler imporre la sua volontà sia con le buone maniere che con metodi più sbrigativi. L’aumento delle spese militari infatti presto renderà quasi impossibile opporsi alle decisioni delle autorità di Pechino che, nel frattempo, ha ribattezzato col nome cinese di Nasha l’arcipelago. E ciò nonostante gli accordi che nel 2002 hanno stabilito un codice di condotta nato per confinare la questione all’ambito politico, che però non obbliga le parti. Insomma, ambiguità, come quelle che scaturiscono dalla Convenzione delle Nazioni Unite sul Diritto Marittimo (Unclos, dalla sua sigla in inglese) difficili da applicare con certezza anche in questo caso, soprattutto quando si tratta di stabilire con precisione la Zee, la zona economica esclusiva, il raggio di 200 miglia marine dalla propria costa.
Potrebbe questa zona trasformarsi in un foco di tensioni internazionali dato il suo valore economico e strategico? Difficile dirlo. La storia direbbe di no. Ed anche la politica cinese lo direbbe. Pechino è responsabile in gran parte della crescita che sta beneficiando regioni come il Sudamerica grazie a una politica intelligente e di mutua convenienza. Inoltre è ancora vigente la teoria di Deng Xiaoping: tao guang yang hui (nascondi le tue capacità e guadagna tempo).
Ma le circostanze possono sempre cambiare. Quanti, infatti, avrebbero scommesso che la Libia sarebbe stata il motivo per un intervento militare le cui motivazioni umanitarie non reggono un’ analisi spassionato della questione. E ciò nonostante il ritorno di Gheddafi nel consesso delle nazioni, accompagnato addirittura da un patto di amicizia con uno dei membri del G8, l’Italia. Già, qualcosa nel frattempo era cambiato. La sete di petrolio della Cina, una sete difficile da appagare dati i ritmi di crescita del gigante asiatico, spinge Pechino a fare incetta costantemente di fonti di approvvigionamento energetico. La Casa Bianca, a sua volta, ha deciso che se vuole contenere la crescita della Cina ed evitare di trovarsi di fronte una superpotenza globale deve in qualche modo far pressione sul suo tallone d’Achille, appunto, il fabbisogno di combustibili. E la Libia correva il rischio di rientrare tra gli obiettivi della politica di espansione cinese in Africa. Non può non essere tenuta in conto questa prospettiva quando analizziamo i fatti prodottisi in sulle rive del Golfo della Sirte proprio a partire dal gennaio scorso.
Tornando al Mare Cinese Meridionale la domanda ancora non ha una risposta. Il fabbisogno cinese in materia di combustibili è in crescita. E non sono molte le aree del pianeta dotate di ingenti risorse non rinnovabili, considerando poi che l’uso di quelle rinnovabili è lontano da apparire considerevole al punto da mutare gli attuali equilibri geopolitici.
Bisogna allora chiedersi cosa accadrà se per una ragione o un'altra il fabbisogno cinese diventasse così impellente da originare decisioni basate sui rapporti di forza? Ed anche, dati gli antecedenti recenti come l’invasione dell’Irak e l’attuale presenza di forze alleate in Afghanistan, sempre meno giustificabile, sulla base di quali argomenti giuridici sarebbe possibile impedire alla Cina di definire una volta e per tutte a sua vantaggio la sovranità sulle isole Spratly? Non dimentichiamo che con inquietante pragmatismo a partire dal 11 settembre 2001 la Russia ebbe il “permesso” di fare “con comodo” in Cecenia pur di presentare la sua guerra come lotta contro il terrorismo mondiale. E Putin non uso certo i guanti di velluto. Questi argomenti, che giammai sarebbero esposti in un pubblico consesso, sono però a conoscenza delle diplomazie che sanno di cosa si parla off the record tra i capi di stato e di governo.
E comunque molto probabile che prevalga la saggezza e si arrivi a una equa ripartizione tra i Paesi che reclamano la sovranità sulle Spratly. Ma ciò non avviene sempre, lo insegna la storia. La prudenza suggerisce pertanto di non fornire alla scelleratezza dei guerrafondai argomenti per possibili casus belli. Sarà giunta l’ora di superare la logica dei rapporti di forza per privilegiare il terreno più squisitamente politico? L’interdipendenza che ogni giorno ci ricorda quanto dipendiamo l’uno dell’altro sembra suggerirlo.