miércoles, 30 de marzo de 2016

Colombia negociará la paz también con el ELN

El Gobierno del presidente Santos anunció que llegó a un primer acuerdo con la segunda guerrilla del país. Para comenzar las conversaciones, previamente deberán ser liberadas todas las personas bajo secuestro de los insurgentes. Se provechará la experiencia de las negociaciones con las FARC y la hoja de ruta para las discusiones será la misma.

martes, 29 de marzo de 2016

Crisis económica: ¿y si cambiáramos de paradigma?

La tesis de grado de una brillante egresada brasileña de economía ha afrontado el dilema de la opción entre políticas de mayor redistribución del ingreso, con efectos visibles a nivel de inclusión social pero practicables sólo en fase de crecimiento porque los ingresos fiscales no son capaces de sustentarlas, y las políticas neoliberales, que cuidan de los ingresos fiscales pero al precio de más desigualdad e injusticias sociales.

Si la última década es un ejemplo del primer modelo, las décadas anteriores son ejemplo del segundo.

Ante la indefinición de los economistas, que no se atreven a un cambio de paradigma, la respuesta pragmática de la flamante economista ha sido la de alternar gobiernos neoliberales, para acumular recursos, a gobiernos más progresistas para avanzar en la justicia social.

Dos cosas quedan claras ante el planteo. Ni las recetas redistributivas ni las neoliberales son sustentables. Las primeras no lo son en el plano de los recursos, las segundas en el plano político, social y cultural. ¿Qué tipo de crecimiento es un incremento del ingreso per capita, en realidad a beneficio de algunos y no de todos y en medio de la desigualdad? 
La alternativa podría ser la de arribar a un cambio de paradigma económico. En los ámbitos académicos se soslaya el rol de la economía social en la economía de mercado: es un aliado precioso para el Estado porque evita que pese sólo sobre las arcas públicas la tarea de incluir a los sectores más vulnerables o que quedan fuera del mercado; es un imponente movilizador de recursos, porque no es sólo desde el ámbito público que se cumple la tarea de redistribución del ingreso.


La economía social, de hecho, es parte del sector privado y sin embargo en América latina representa frecuentemente entre el 5 y el 10 por ciento del producto bruto interno en los diferentes países. Es un sector que todavía no conoce su techo, con grandes posibilidades de desarrollo y que nos remite a otros principios que son clave para el mercado: la solidaridad, la gratuidad, la reciprocidad.  

sábado, 26 de marzo de 2016

Nace la federación kurda de Siria

Los kurdos de Siria, ubicados en la región norteña que limita con Turquía, conocida como Rojava, han constituido una región federal en los territorios bajo su control desde que tuvieron que salir armados a defenderse de los embates de los yihadistas en la guerra que ha enlutado el país, incluyendo al Isis. 

jueves, 24 de marzo de 2016

Pace in Colombia, appuntamento mancato o rimandato?

La firma della pace tra il governo e le Farc era attesa per il 23 marzo. Ma bisognerà avere ancora pazienza. A Cuba, sede dei negoziati, si affronta la delicata questione della smilitarizzazione della guerriglia. L’ultimo dei nodi ancora da sciogliere, anche se il cammino percorso è stato veramente lungo


La data della firma dello storico accordo tra il governo della Colombia e la guerriglia delle Farc era stata fissata per il 23 marzo, cioè ieri. Ma la giornata è trascorsa nel silenzio generale. Forse la sorpresa (o la delusione) è stata maggiore all’estero che nel Paese. Infatti, era ormai un segreto di Pulcinella che l’accordo di pace sarebbe slittato, l’80% dei colombiani dubitava che la data sarebbe stata rispettata. Cosa è successo? 

In realtà esistevano due letture dell’annuncio dato a settembre, con inclusa stretta di mano del presidente Juan Manuel Santos e il leader delle Farc, il famoso Timochenko, nel quale si stabiliva un termine perentorio di 6 mesi per mettere la parola fine al conflitto armato. Per il governo, i 6 mesi si contavano a partire da settembre ma per le Farc si contavano a partire dalla definizione della questione della giustizia transizionale durante il processo di pacificazione, accordo siglato a metà dicembre. Pertanto, per la guerriglia, la firma dell’accordo è da prevedersi per la metà di giugno. 

Che, ad ogni modo, non si sarebbe giunti a tempo per marzo, era chiaro anche a Santos che ha recentamente dichiarato che preferiva postiticipare la firma piuttosto che accettare un patto insoddisfacente.
Ma se ormai tutti i punti dell’agenda sono stati affrontati, cosa si sta negoziando a Cuba? In realtà, va definito nei dettagli l’ultimo punto: la smilitarizzazione delle Farc e la consegna delle armi. La guerriglia non parla mai di disarmo, ma di lasciare le armi. Cioè depositarle in alcuni arsenali sotto la supervisione, già assicurata, dell’Onu. Perché? Il problema è che esiste l’esperienza storica di un massacro di un gruppo sovversivo in passato, dopo aver siglato la fine dello scontro armato. I guerriglieri allora depositerebbero le armi e si concentreranno in alcune aree e le stesse forze armate, fino ad oggi loro nemiche, dovranno garantire loro che non ci saranno rappresaglie e vendette. Per tale ragione, il governo desidera che le aree di concentramento non siano più di una diecina (anche per stabilire il principio che il gruppo smette di controlare territori), mentre le Farc preferiscono che siano le zone dove oggi sono dislocare le loro unità: aree conosciute e dove esistono reti di collaboratori in caso di necessità. Siamo dunque in una fase chiave dove occorre contare sulla reciproca fiducia: chi lascia le armi deve credere che sarà protetto e chi protegge deve credere che le armi sono state lasciate. 

Nessun accordo di pace è facile. Lascerà sempre alcuni insoddisfatti. Ed è impossibile che non sia così. D’altra parte, Farc e governo hanno percorso un lungo cammino: hanno definito la questione della riforma agraria (in Colombia esiste una spaventosa concentrazione delle terre coltivate), lavorano assieme nello sminamento di varie zone, hanno chiarito la questione del narcotraffico da affrontare, hanno messo in moto una commissione che renda pubbliche le ragioni storiche del conflitto, hanno stabilito criteri per le riparazioni a beneficio di quanto hanno perso i loro beni, hanno stabilito criteri di giustizia transizionale per punire i crimini di guerra, e hanno messo le basi per l’inserimento politico delle Farc nella politica nazionale... Pare dunque difficile che non si giunga a una pace definitiva, come non mai a portata di mano.

Emisiones de efecto invernadero a un ritmo diez veces superior que en el pasado

Hace unos 55,8 millones de años, cuando la temperatura media del planeta aumentó unos 5 grados, el incremento de las concentraciones de gases de efecto invernadero fue 10 veces más lento que el actual. Lo indica un nuevo estudio que demuestra cómo el actual ritmo de emisiones de gases de efecto invernadero no tiene antecedentes en la historia geológica del planeta, y podría poner en crisis la capacidad de los ecosistemas de adaptarse a un cambio climático tan rápido.
Según un estudio publicado por la revista “Nature Geoscience” realizado por Richard E. Zeebe de la Universidad de Hawaii en Manoa, y por otros colegas de institutos de los Estados Unidos que han medido la abundancia de los isótopos de oxígeno y del carbono en algunos campeones de sedimentos recogidos en Milville, en el Estado de New Jersey (Estados Unidos), el actual nivel de emisiones de gases de efecto invernadero de origen antrópica (es decir, provocado por la actividad humana) no tiene antecedentes en los últimos 66 millones de años.

No hay desarrollo donde hay desigualdad

Varias noticias preocupantes han aparecido en estos días. 
Desde hace meses, varios de los Gobiernos de la región han corregido hacia la baja sus previsiones de crecimiento o, directamente, de recesión. Colombia, Ecuador y Chile figuran los que ajustaron sus expectativas de crecimiento a niveles más bajos. Brasil en cambio, tuvo que admitir que su nivel de recesión se incrementa. La Argentina casi no está en condiciones de realizar un pronóstico claro para este año.
Al mismo tiempo, algunos informes de CEPAL y la ong OXFAM, señalaron que en 2014 y 2015 el número de pobres de la región se incrementó de 168 a 175 millones, luego de diez años de una importante reducción que en varios casos permitió cumplir con el Objetivo del Milenio de reducir a la mitad la pobreza. Otro documento indica la escasa propensión de los sectores más ricos de América latina y el Caribe de pagar impuestos sobre sus rentas. El 10 por ciento más rico no sólo posee el 71 por ciento de la riqueza, sino que en promedio abona al fisco el 5,4 por ciento de impuestos sobre sus rentas. En algunos casos se llega a pagar apenas entre el 1 y el 3 por ciento de esos ingresos. En Europa y Estados Unidos el aporte fiscal de los más ricos varía respectivamente entre el 20 y el 14 por ciento. Se estima que en la región se evaden impuestos por 320.000 millones de dólares.
Algunos datos sobre la persistencia de la desigualdad: en 2014 el ingreso per cápita de las personas del 10 por ciento de mayores ingresos fue 14 veces superior que el del 40 por ciento de menores ingresos. Si en la región el índice promedio de desigualdad, medido con el coeficiente Gini (1 es el máximo de la desigualdad y 0 la condición ideal), se ubica en torno a 0,48/0,49, cuando en Colombia lo medimos teniendo en cuenta la tenencia de la tierra, el índice supera 0,8, es decir muy próximo a la perfecta desigualdad: todo en manos de poquísimos.
Los datos de la desigualdad corren un manto de argumentos falaces cuando desde sectores financieros e industriales se critican las políticas sociales aplicadas durante estos años. El problema verdadero, es que los sectores más pudientes quieren preservar su nivel de beneficios, pese a que éstos sean notables con respecto al promedio de ingresos en los diferentes países.
Sin duda, hubo corrupción (que no es nueva) y un mal uso de los recursos públicos, que debe corregirse. Pero en ambos casos estamos por debajo del monto astronómico evadido por los sectores pudientes, que también es un síntoma de corrupción. No tapemos el sol con un dedo: el verdadero desarrollo es el desarrollo de todos y no de algunos. Y el resultado de eso es la mayor armonía y cohesión social. Pretender mantener las actuales desigualdades es querer perpetuar una injusticia que sólo corroe el tejido social. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Bruselas el día después

Luego de disiparse el humo de la violencia y del torbellino informativo –no siempre útil para entender las razones de ciertos acontecimientos –, los hechos adquieren su peso más real. Y en primer lugar está el dolor por las familias de los más de 30 muertos y los 250 heridos. 

Vidas interrumpidas abruptamente por la locura asesina, violencia que hiere el corazón de una Europa que, con todos sus límites, sigue siendo el experimento de integración entre países más logrado en el mundo, de proyecto compartido de desarrollo, de democracia al más alto nivel, proyectada hacia el horizonte de un bien común por encima de los intereses de los países en cuanto tales. Los ataques en Francia y ahora en Bruselas, pero también los de Madrid y Londres hace unos años, pretenden instaurar un mundo de barreras económicas y sociales que la democracia europea ha tratado de superar mirando hacia intereses comunitarios. Pretenden acentuar el miedo, la desconfianza hacia la diversidad, pretenden instalar el odio y la guerra entre religiones porque de todo esto se alimenta el terrorismo. No lo hacen desde una creencia religiosa. El mundo mejor que prometen es para pocos, no para todos ni para los que piensan y rezan en modo diferente. 

De hecho, la condena del atentado ha sido amplia a partir de comunidades islámicas presentes en Europa y fuera de ella. La principal institución del Islam sunita, Al Azar, señala que los ataques “violan las enseñanzas tolerantes del Islam” por lo que “condena enérgicamente estos ataques terroristas, estos crímenes atroces”, destacando, además, la necesidad de enfrentar esta “epidemia”. 

Tiene razón Al Azar cuando habla de epidemia. Se vive una epidemia de odio que debe ser atacada en sus focos de origen. La respuesta debe ser en el plano político y de la sociedad civil. Es necesaria firmeza, no sólo en la persecución de los ejecutores materialmente responsables de estos actos criminales, en Europa como en Medio Oriente, África y Asia, sino también llegar a quienes alimentan sus ideas. Y no cabe duda alguna de que es incoherente el nivel de relaciones políticas y comerciales que se le está otorgando a países que fomentan las corrientes de pensamiento salafitas y fundamentalistas de las que se nutren los yihadistas. Estamos hablando de las monarquías del Golfo Pérsico con Arabia Saudita y Qatar a la cabeza, que han dado y dan cobijo y financiación a terroristas. No se puede negociar con estos países (cuyos capitales son incluso auspiciantes de varios clubes de fútbol europeos) soslayando las conexiones ideológicas entre ellos y el terrorismo. 

En este sentido, recurrir a palabras rimbombantes como “estamos en guerra”, como lo han hecho varios ministros europeos, privilegiar la respuesta armada a la investigación inteligente (y aparecen algunas peligrosas omisiones de los investigadores belgas) distrae del verdadero problema que la guerra alimenta. Desde el 11 de setiembre de 2001, además de haber aumentado la cantidad de conflictos, el mundo ha sido herido por una cadena de atentados de las que casi nunca se han podido llegar a sus mandantes. La solución militar sólo desparrama en el mundo más violencia y dolor. Es entonces el momento no sólo de políticas comunes en Europa, sino de un pronunciamiento y una acción común contra el terrorismo. Por mucho menos, otros países han sido excluidos del comercio internacional y de los ámbitos políticos internacionales durante años. No se puede seguir aplicando este doble rasero. Estar con Dios y con el diablo, termina por alimentar esta epidemia de odio.