Mostrando entradas con la etiqueta crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crisis. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de mayo de 2016

Crisis y oportunidades

Que soplen vientos de crisis, no lo duda nadie. Hasta Bolivia y Perú, que crecían a un ritmo más sostenido, tuvieron que recortar sus previsiones para este año. Chile crecerá menos del 2 por ciento estimado. En Ecuador llovió sobre mojado, pues el terremoto supuso, además, un golpe para una economía en dificultad. México y Colombia alternan buenas con malas noticias, aunque en la sustancia crecerán menos de lo esperado. El freno a la economía brasileña y argentina es serio, y grave en el caso venezolano.
La CEPAL aborda la cuestión de la sustentabilidad de las economías regionales en un documento que inaugura su 36 período de sesiones, con la presencia de los representantes de los 45 países de la región. La comisión económica de las Naciones Unidas apunta, en su visión estructuralista, a cambios profundos del estilo productivo y de consumo en pos de la sustentabilidad ambiental y social. Por un lado, es importante cambiar la matriz energética de la región e introducir un sistema productivo con baja huella de carbono para mitigar los efectos del cambio climático en curso (parte de la crisis actual, al menos en Venezuela y el Caribe, depende de una intensa sequía). Por otro, es importante el énfasis en la continuidad de las políticas sociales para erradicar la pobreza y reducir la desigualdad. En síntesis, en el mediano plazo - la CEPAL señala el 2030 –, el desafío es encontrar una nueva dinámica entre Estado, mercado y sociedad.

El documento no se introduce en la complejidad política de ese objetivo. Sin embargo, el tema es clave. De no mediar una superación de los actuales enfrentamientos políticos y articular una política con continuidad en el plano regional, el riesgo es doble: empantanarse en las cuestiones locales, entre el énfasis en políticas sociales y de redistribución, y perder la perspectiva de que los problemas de América latina necesitan ser encarados desde una mayor integración. Se ha instalado la idea de un “fin de ciclo”, luego de los esfuerzos en políticas de inclusión llevados a cabo en estos años, que supone, en muchos casos, la idea de un regreso a recetas que han demostrado no poder resolver el problema de cómo crecer con inclusión social.
En estos años, si bien se consiguió la mejora de la calidad de vida de muchos latinoamericanos, unos 70 millones, también se cometieron errores, ineficiencias, se pecó de clientelismo y con frecuencia no se aplicaron planes sociales que fueran, además, productivos. Esta mejora cuantitativa es la contracara de la alternativa que prevé mejoras macroeconómicas que benefician sólo algunos y agudizan la desigualdad. Ambas son negativas. El desafío es cómo cuidar el gasto público haciendo que evolucione hacia mejoras cualitativas y más productivas, no eliminarlo o simplemente ajustarlo. Este paso sólo será posible a través de pactos políticos, mediados por la sociedad civil, que asegure transparencia y rigor en el uso de los recursos.    
Pero no es éste el único aporte de la sociedad civil. La CEPAL no lo visualiza, pero la sociedad civil es un actor clave precisamente para humanizar el mercado. Para que éste sea sustentable, en el plano ambiental y social, es necesario que las motivaciones que animen este giro copernicano respondan a valores que no pueden ser la utilidad y la eficiencia productiva. Se trata fundamentalmente de una decisión que responde a una solidaridad intergeneracional. Dicho de otro modo, tiene que ver con el mundo que dejaremos a las generaciones futuras. Ricas en iniciativas que pueden ser fuente de alianza con el Estado en el esfuerzo de inclusión social, la sociedad civil es impulsora de empresas que abarcan finalidades de utilidad social que serán clave para revitalizar el mercado. Este tercer actor económico debe ser potenciado, facilitado e impulsado para que el mercado recupere su dimensión de constructor de civilización.
Finalmente, es clave para los líderes regionales, la recuperación de la perspectiva de la integración. Creer que cada país podrá resolver individualmente sus problemas, es ilusorio y es una tentación. No es posible en la aldea global del siglo XXI. Hay que desanclar el proceso de integración de las visiones ideológicas para que avance impulsados por políticas de Estado y la complementación económica y cultural. Como nunca, es necesario ver en este tiempo de crisis una oportunidad para avanzar.

jueves, 24 de marzo de 2016

No hay desarrollo donde hay desigualdad

Varias noticias preocupantes han aparecido en estos días. 
Desde hace meses, varios de los Gobiernos de la región han corregido hacia la baja sus previsiones de crecimiento o, directamente, de recesión. Colombia, Ecuador y Chile figuran los que ajustaron sus expectativas de crecimiento a niveles más bajos. Brasil en cambio, tuvo que admitir que su nivel de recesión se incrementa. La Argentina casi no está en condiciones de realizar un pronóstico claro para este año.
Al mismo tiempo, algunos informes de CEPAL y la ong OXFAM, señalaron que en 2014 y 2015 el número de pobres de la región se incrementó de 168 a 175 millones, luego de diez años de una importante reducción que en varios casos permitió cumplir con el Objetivo del Milenio de reducir a la mitad la pobreza. Otro documento indica la escasa propensión de los sectores más ricos de América latina y el Caribe de pagar impuestos sobre sus rentas. El 10 por ciento más rico no sólo posee el 71 por ciento de la riqueza, sino que en promedio abona al fisco el 5,4 por ciento de impuestos sobre sus rentas. En algunos casos se llega a pagar apenas entre el 1 y el 3 por ciento de esos ingresos. En Europa y Estados Unidos el aporte fiscal de los más ricos varía respectivamente entre el 20 y el 14 por ciento. Se estima que en la región se evaden impuestos por 320.000 millones de dólares.
Algunos datos sobre la persistencia de la desigualdad: en 2014 el ingreso per cápita de las personas del 10 por ciento de mayores ingresos fue 14 veces superior que el del 40 por ciento de menores ingresos. Si en la región el índice promedio de desigualdad, medido con el coeficiente Gini (1 es el máximo de la desigualdad y 0 la condición ideal), se ubica en torno a 0,48/0,49, cuando en Colombia lo medimos teniendo en cuenta la tenencia de la tierra, el índice supera 0,8, es decir muy próximo a la perfecta desigualdad: todo en manos de poquísimos.
Los datos de la desigualdad corren un manto de argumentos falaces cuando desde sectores financieros e industriales se critican las políticas sociales aplicadas durante estos años. El problema verdadero, es que los sectores más pudientes quieren preservar su nivel de beneficios, pese a que éstos sean notables con respecto al promedio de ingresos en los diferentes países.
Sin duda, hubo corrupción (que no es nueva) y un mal uso de los recursos públicos, que debe corregirse. Pero en ambos casos estamos por debajo del monto astronómico evadido por los sectores pudientes, que también es un síntoma de corrupción. No tapemos el sol con un dedo: el verdadero desarrollo es el desarrollo de todos y no de algunos. Y el resultado de eso es la mayor armonía y cohesión social. Pretender mantener las actuales desigualdades es querer perpetuar una injusticia que sólo corroe el tejido social. 

martes, 1 de marzo de 2016

Los mercados financieros son imperfectos

Carlos José García y Andrés Suárez son investigadores del Observatorio Latinoamericano de las Finanzas. García es docente de Economía de la Universidad Alberto Hurtado y Suárez es profesor de Ètica, Empresa y Gobierno en la Universidad Central. Ambos poseen una trayectoria académica que contempla una larga lista de publicaciones dentro y fuera de Chile. Nos reunimos en Santiago para conversar en torno al tema de las crisis financieras y el rol de la economía como ciencia social. Desde su experiencia, García advierte la oportunidad que nos brinda la crisis: “El remesón ha sido tan grande que es el momento para mejorar los mecanismos de los mercados financieros”.  
-¿Qué enseñanzas nos deja esta crisis? 
-Carlos García: Aunque parezca extraño, la enseñanza básica indica la importancia del mundo de las finanzas para la vida cotidiana. Uno de los supuestos que se hace en la economía es que el mercado de capitales no interfiere en la actividad económica en forma directa. Lo sucedido en estos años dice lo contrario: es un elemento determinante y fundamental para entender la evolución y la dinámica de la economía industrializada, que es donde estalló la crisis. También se demostró lo útil que ha sido la política económica, se ha aprendido mucho para estabilizar la economía. Hace muchos años esto habría sido peor, pero hoy comprendemos mucho más que antes la economía.
 -Hay mucha desconfianza hacia la economía financiera, en particular la especulativa, porque el descalabro ha sido mayúsculo. 
-CG: Se comprende. Pero al respecto quisiera desmitificar algo: la economía financiera permite que quienes generan ahorro brinden recursos necesarios para las inversiones. Es un mecanismo poderoso para el crecimiento y el desarrollo de una economía. El problema son los excesos, cuando se presta a quienes no podrán luego devolver el dinero o se producen actividades especulativas de tal manera que ante cualquier problema esos fondos no pueden ser devueltos a quienes han generado ese ahorro.
Eso es lo que hay que evitar, porque los daños son muy graves: en los últimos ocho años, el mundo ha perdido al menos dos puntos porcentuales de su PBI. ¡Es mucho! Las economías industrializadas están estancadas, Estados Unidos crece apenas, Europa padece dificultades. Al mundo le va a costar una década, y a las economías emergentes varios años de menor crecimiento, pese a que éstas últimas parecían estar blindadas respecto de este tipo de crisis, pero el mundo está interrelacionado...
-¿Qué errores se cometieron y cómo influyó la desregulación de los mercados? 
-CG: Hubo un error de cálculo gigantesco acerca de los riesgos y, además, el mundo no estaba preparado para una falla global. En los años ochenta se verificó una revolución conservadora en el mundo, entre cuyos pilares estaba la liberalización de los mercados financieros para promover el proceso de ahorro e inversión en cada país y entre países. Academia recibió importantes recursos del mundo financiero para que se demostrara que los mercados financieros funcionaban de la manera adecuada, que las finanzas eran un mecanismo libre de externalidades, de moral azzard, de todas las imperfecciones y que había que dejar libre a estas instituciones financieras para que incluso se autoregularan. Eso fue la principal causa del error cometido.
-¿Esto indica también cómo prever y afrontar las crisis? 
-CG: Hay que saber que el mercado financiero, como muchos otros mercados, está plagado de imperfecciones que necesitan de una adecuada regulación por parte de gobiernos y bancos centrales.
-La impresión es que en algunos casos hubo cierto “pecado” de soberbia entre quienes comenzaron a considerar la economia como ciencia exacta. 
-CG: Sin duda, el uso de la matemática, que posee muchas virtudes, induce a ello. Pero los fenómenos económicos no son exactos y necesitan de diferentes lecturas. Creo que ha quedado en el pasado la visión que medía todo en términos de economía. Una sociedad cuando produce cambios o afronta una crisis como la actual necesita de estas diferentes visiones, de aportes de otras disciplinas, como la política, el derecho, la sociología, la ética, etc., estamos hablando de impactos sobre millones de personas y la vida humana no se puede desperdiciar.
-No es casual que los primeros economistas fueran filósofos. 
-Andrés Suárez: En este sentido, la economía nace como una filosofía moral más en cuanto disciplina. Incluso cuando aparecen los utilit
aristas, éstos se dedican a pensar cómo conseguir una vida buena, cómo calcular el mejor beneficio con la menor cantidad de dolor para el mayor número de personas. La idea de hacerlo con la menor regulación posible ha sido llevada a un extremo tal que dice que estas regulaciones tenían sentido.
-Estamos lejos del supuesto de una ciencia “neutra”, que sólo libera fuerzas... 
-AS: Un supuesto siempre indica un determinado punto de vista, por tanto un ordenamiento de valores o principios colocados en una escala por la que algunos vienen antes y otros después. Eso supone un juicio de valor y vale también para la economía.
-¿Por qué un Observatorio de las Finanzas?
-AS: Es importante que los que toman decisiones y la opinión pública tomen conciencia de las virtudes y también de los riesgos que se corren. Para eso es necesaria una voz independiente que señale cuándo los riesgos son más grandes. Un observatorio independiente puede permitirse avisar, enviar señales o influir para promover cambios en la regulación de modo de disminuir las probabilidades de una crisis sin generar pánico. Y, además, es una señal de una sociedad civil atenta y preocupada por el rol de la economía al servicio de la sociedad.

jueves, 1 de octubre de 2015

Unión Europea: ¿abrirse o cerrarse?

No ha aparecido todavía la clave para afrontar dos cuestiones que hoy son una: la de los migrantes que intentan llegar al Viejo Continente y la ola de refugiados que huyen de los conflictos.