Mostrando entradas con la etiqueta Barack Obama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barack Obama. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de marzo de 2016

Un apretón de manos en La Habana

La visita del presidente Barack Obama a Cuba, el primero en casi 90 años, tiene varios significados. Luego de un enfrentamiento ideológico que implicó crisis como el intento de invasión militar por parte de los Estados Unidos y las instalaciones de misiles nucleares soviéticos por parte cubana, un embargo que provocó serias estrecheces económicas, este deshielo indica que intenta cambiar la principal potencia mundial así como intenta cambiar el régimen de la isla. No tienen futuro las contraposiciones, especialmente en un mundo que nos desafía a colaborar para asegurar la viabilidad de esta casa común amenazada en cuanto medio ambiente.
En ambos casos, se trata de procesos que tienen sus resistencias internas: un presidente republicano bien podría dar marcha atrás respecto de la apertura practicada por el demócrata Obama, en Cuba hay todavía temores a una excesiva apertura que introduzca el caos, social o económico, como aconteció por ejemplo en la propia Rusia post comunista. Obama quiere avanzar lo más que se puede, acaso para evitar precisamente retrocesos en una política hacia Cuba que no tuvo ningún resultado aceptable. No ha sido posible levantar el embargo por completo, hay que modificar leyes y Obama no cuenta con la mayoría en el Congreso. A su vez, su presencia en la isla facilita los avances hacia la apertura democrática.
Para los detractores de los Estados Unidos, esta visita e incluso la confianza de Raúl Castro en el presidente norteamericano saben a desafío, a apresuramiento. El imperialismo es el gran enemigo y no se puede claudicar, como si Rusia, China y otras potencias no tuvieran sueños de expansión. Para los detractores de Cuba no tiene explicación la iniciativa de Obama. Son aquellos que rechazan toda forma de socialismo, defienden las libertades individuales olvidando la cantidad de docentes estadounidenses que han sido despedidos de su trabajo por manifestarse en contra de la guerra en Iraq, soslayan que hasta el año 2000 la Casa Blanca creía que se podía hacer negocios con el régimen talibán afgano y que entre los principales socios norteamericanos figuran países como Arabia Saudita, con el récord de ejecuciones en el último año.
El apretón de manos en La Habana no afrontará todas estas cuestiones espinosas. Sin embargo, al menos en un aspecto devuelve la política entre países al ámbito que nunca debería abandonar, el del diálogo. Da para celebrarlo.

martes, 1 de septiembre de 2015

Nuevos tiempos para Cuba

El nuevo contexto en el que este mes de setiembre se realiza la visita Papa Bergoglio. La normalización de las relaciones con Washington, los vínculos con el resto de América latina, los cambios en la economía y las libertades democráticas.

martes, 10 de septiembre de 2013

Algunas palabras de más abren a una salida diplomática


En una rueda de prensa, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dijo que el ataque militar podría evitarse si el régimen de Damasco entregara su arsenal químico. No era lo que quería decir, pero Rusia tomó en serio la propuesta y la misma ha sido aceptada por Siria.

Unas palabras de más podrían ser la vía de escape a la intervención militar de Estados Unidos en Siria. Durante una rueda de prensa en Londres, el secretario de Estado norteamericano John Kerry, consultado si había algo que podría hacer el gobierno de Siria para evitar un ataque estadounidense, respondió: “Por supuesto, podría entregar hasta el último pedazo de sus armas químicas a la comunidad internacional en la próxima semana. Entregarlo todo, sin dilación y permitiendo un recuento completo”. El mismo Kerry intentó acto seguido restar peso a su afirmación calificándola de improbable, pero con habilidad su par ruso, Sergei Lavrov, tomó al vuelo la oportunidad para declarar que su país tomaría la iniciativa de proponer al gobierno de Damasco poner a disposición de la comunidad internacional su arsenal de armas químicas. En efecto, poco después, el ministro sirio de relaciones exteriores, Walid Maullem, quien se encontraba en Moscú, dijo que su país aceptaría la propuesta.

Estos nuevos hechos diplomáticos tuvieron el efecto de que el Congreso de los Estados Unidos, en el que se estaba discutiendo la autorización al gobierno del presidente Obama de ejercitar la fuerza militar contra el gobierno sirio de Bachar al Assad, aplazara la decisión. Inútilmente, tanto el vocero de la Casa Blanca como la predecesora de Kerry en la cartera de relaciones exteriores, intentaron limitar el alcance de sus expresiones, sin desautorizarlo groseramente. Pero a esa altura, los reflejos rápidos de los rusos habían puesto a la administración de Washington ante el alcance de sus propias palabras. Algo que ya había sucedido cuando la Casa Blanca quiso insinuar que Rusia proveía de armas químicas al régimen de Damasco y los norteamericanos debieron desdecirse.

Francia anunció que llevaría ante el Consejo de Seguridad la propuesta de poner el arsenal químico sirio, según algunas fuentes el mayor a nivel mundial, mientras Rusia invita a Assad no sólo a poner bajo control internacional las armas químicas, sino también a destruirlas. Y eso podría tener una nueva contrapartida: ejercer un control de este tipo, ya que los arsenales químicos no se encuentran depositados en diferentes lugares, lo cual supone un contexto bélico en territorio Sirio menos activo que el actual.

Puede que el error diplomático de Kerry, haya sido la causa de una imprevista vuelta de tuerca al estado de tensión que internacionalmente se vivía desde que Barack Obama - preso también él de sus propias palabras, las que trazaron la así llamada “línea roja” más allá de la cual su país intervendría en el conflicto –, quiso promover un ataque al régimen sirio.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Putin sigue cuestionando los argumentos de Obama

Mientras se acerca la cumbre del G20 en San Petersburgo, el presidente ruso Vladimir Putin criticó la ilegitimidad de una intervención militar sin el mandato de la ONU. Desde Suecia, camino a la cumbre en Rusia, Barack Obama volvió a insistir sobre la “elevada certeza” del uso de armas químicas por parte del gobierno sirio.

Camino a la cumbre del G20 que se llevará a cabo este fin de semana en la ciudad rusa de San Petersburgo, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, volvió a recalcar desde Suecia sobre su convencimiento de que el régimen del presidente sirio Bachar al Assad utilizó armas químicas en el conflicto interno que azota el país desde hace dos años. 

“Creemos con una elevada certeza que se usaron armas químicas y que Al Assad fue la fuente. Mi credibilidad no está en juego, es la credibilidad de la comunidad internacional la que está en juego”, dijo el mandatario norteamericano, quien está intentando reuniur el apoyo de otros gobiernos para conformar una coalición que intervenga militarmente en Siria.

Su par ruso, el presidente Vladimir Putin, no se quedó callado aludiendo a que su gobierno “también tiene sus planes” en caso de una intervención militar en Siria. Putin volvió a argumentar que carece de lógica acusar a Assad de usar armas químicas en momento en que la ofensiva de su ejército estaba teniendo éxito y sabiendo que serviría como pretexto para que se le apliquen sanciones. Es mucho más lógico que hayan sido quienes están en retirada”. Son los argumentos que los rusos han presentado incluso en el Consejo de Seguridad de la ONU, junto a fotos captadas por sus satélites que indican que el día del supuesto bombardeo químico en los suburbios de Damasco, el ataque provino de posiciones rebeldes.

Por otro lado, Putin defiende el principio que sería ilegal cualquier intervención que no tuviera un mandato de las Naciones Unidas, sobre la base de pruebas contundentes y convincentes. "Cuando las cuestiones relacionadas con el uso de la fuerza se resuelven fuera de la ONU y el Consejo de Seguridad, surge el temor de que esas decisiones ilegales puedan ser aplicadas a cualquiera y con cualquier pretexto", afirmó el presidente ruso.

Las declaraciones de los dos mandatarios, hacen prever que el tema del conflicto sirio entrará en la agenda del G20, por diferentes razones: Obama buscará convencer a los demás países para ampliar su coalición, hasta ahora limitada al apoyo prometido por Francia. Putin intentará convencer de que las evidencias no parecen incriminar al gobierno de Damasco.

Mientras tanto, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense votó a favor de la intervención militar. Obama condicionó al voto favorable del Congreso la eventualidad de recurrir a la fuerza. De los 17 votos emitidos, hubo 7 en contra y sólo 10 a favor, y entre los que se opusieron figuran dos senadores del mismo partido del presidente, el demócrata. Si bien, es probable que el Senado termine por aprobar la intervención, en la cámara Baja las cosas están más complicadas, ya que los demócratas no tienen la mayoría. Por otro lado, la intervención aprobada por el Comité del Senado, tendría un límite de 90 días y no contemplaría acciones terrestres.

A todas luces, el apoyo que está cosechando Obama está lejos de representar a la comunidad internacional, como pretende convencer desde su discurso. El parlamento del Reino Unido, tradicional aliado de la Casa Blanca, negó su apoyo, y varios otros países expresaron tibiamente que sólo colaborarían en caso de un mandato de la ONU, que debería provenir del Consejo de Seguridad, donde Rusia y China se han manifestado contrarias hasta ahora. Alemania no se embarcaría en una costosa aventura militar que podría revelarse ilegítima y con fundamentos de dudosa consistencia.

Putin, que en su momento fue el hombre fuerte de la inteligencia soviética, la KGB conoce muy bien el mundo de las agencias de inteligencia. Sus argumentos tienen muchas más solidez de los de Obama, quien no ha presentado una sola de las evidencias en sus manos con la excusa de que son secretas. A esta altura, lo que pretende el presidente norteamericano es un verdadero acto de fe para intervenir en un conflicto que no sólo ha sido instalado artificialmente en Siria, sino que ya ha provocado 100 mil muertos y 6 millones de personas desplazadas, de las cuales 2 millones tuvieron que refugiarse fuera de su país.

Es demasiado lo que pide este premio Nobel de la Paz, líder de un país que, hace 12 años, atacó a Iraq sobre la base de pruebas que sus mismos funcionarios, luego, admitieron ser falsas.

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿El Congreso de los EEUU votará por la intervención militar?




Por diferentes razones, no hay seguridad de que el Legislativo apoye la postura intervencionista del presidente Barack Obama. 




No hay seguridad de cuál será el voto del Congreso de los Estados Unidos, cuyas dos ramas se expresarán sobre la intervención militar en Siria para la mitad de este mes. Pese a poder tomar la decisión con autonomía, Barack Obama ha preferido someter al voto del poder Legislativo la resolución de intervenir para castigar el gobierno de siriano Bachir al Assad, acusado de haber utilizado armas químicas contra los rebeldes. Posiblemente, el presidente quiere compartir el peso y el costo político de la misma, en vista de las elecciones de medio término previstas para el año que viene, cuando se renovará la totalidad de la Cámara baja y un tercio del Senado.

De hecho, han aparecido distintas posiciones que van del apoyo al rechazo de la intervención, pero por diferentes razones. Entre los correligionarios de Obama, los demócratas, hay un consistente apoyo, con voces disonantes, sobre todo en los sectores más de la izquierda del partido. En el conservador partido Republicano, en cambio, se han manifestado en contra figuras como John Mc Cain y Lindsay Graham, quienes son muy influyentes en temas de política exterior. Los dos legisladores se oponen por considerar la medida demasiado blanda y por lo tanto inútil. Consideran que el objetivo debería ser derrocar al régimen sirio. La Casa Blanca anunció, en efecto, una intervención limitada, cuyo objetivo sería el de neutralizar la posibilidad de volver a utilizar armas químicas.En cambio, en los sectores más de derecha de los republicanos, varios legisladores han anunciado su voto en contra por considerar innecesaria la intervención ya que en Siria no están en juego los intereses de los Estados Unidos.

La incertidumbre es acrecentada por la proximidad de las elecciones políticas, ya que en estas oportunidades los legisladores suelen votar obedeciendo más a sus intereses y a los de sus electores que a las directivas partidarias. Y en el país hay un apoyo muy escaso a una nueva aventura militar. Apenas un 5% de los encuestados estaría de acuerdo con la decisión del presidente Obama.

Por su parte, el secretario de Estado, a cargo de la política exterior del gobierno, John Kerry, dijo durante este fin de semana que hay pruebas de que en el bombardeo del 21 de agosto se utilizó un gas similar al sarín, una sustancia que es sumamente letal. Así como lo confirmarían los videos y las imágenes fotográficas provenientes de la zona del ataque.

En rigor, si bien se confirma de que hay evidencias del uso de sustancias letales, todavía no han sido presentado pruebas acerca de quién las usó. En realidad, han aparecido numerosas versiones que atribuyen a los mismos rebeldes el ataque. También hay versiones acerca de un mal manejo de armas químicas, también en este caso por parte de los rebeldes, que habría producido un accidente. Finalmente, todavía no ha emitido su informe la comisión de investigadores enviada por la ONU en Siria, que regresó el pasado sábado.

Los próximos días serán claves. Por un lado, aparecerá el informe de los investigadores de la ONU y por otro lado las diplomacias estarán trabajando en encontrar una salida a esta situación. No significa eso que la salida responsa a lo que de verdad pasó y está pasando en Siria. Hasta ahora, la gran mayoría de los medios de comunicación han transmitido sobre el conflicto sirio noticias que difieren notablemente de la realidad. Por eso, la intervención más ajustada a los hechos es la del papa Francisco que invita a construir la paz, sin recurrir a las armas.

martes, 9 de julio de 2013

Espiar ¿a quiénes y por qué?


Los Estados Unidos, por lo visto, en colaboración con gobiernos europeos, realiza una importante actividad de control sobre la ciudadanía, supuestamente para protegerla. Pero hay más dudas que certidumbres al respecto.

El reciente episodio del destrato sufrido por el presidente boliviano, Evo Morales, deja muchos cabos sueltos. El celo con el que los gobiernos de España, Portugal, Italia y Francia han actuado para evitar que el ex funcionarios de la CIA, Edward Snowden, huyera del aeropuerto de Moscú, dice que hay intereses comunes entre éstos países y los Estados Unidos en la actividad masiva de espionaje. Sin un mandato de captura internacional, sin tipificar un delito, no se llega a bloquear el avión con a bordo un jefe de Estado. En efecto, Snowden confirma que también los gobiernos europeos están colaborando en la acción de espionaje masivo de ciudadanos, interceptando Mail, archivos de nuestros pc, controlando movimientos, lo que hacemos a través de internet.

La pregunta es a quién se está espiando. Porque quizás muchos ciudadanos estaríamos de acuerdo en que fuera controlada la actividad, por ejemplo, de los que armaron el gigantesco desbarajuste financiero vendiendo a cientos de miles de ciudadanos norteamericanos títulos basura, como ellos mismos los definían en sus mails. Pero no, no fueron espiados, pudieron inundar el mundo de títulos tóxicos sin que ninguna autoridad interviniese. Y luego cobraron jugosos beneficios, del orden de millones de dólares. El presidente Barack Obama se enfureció, pero eso no pareció amedrentar a nadie. También nos hubiera gustado que se hubiese espiado la actividad de BP, responsable del derrame de crudo en el Golfo de México y de las demás petroleras responsable de los derrames que han contaminado la región al punto que la expectativa de vida de los habitantes del Delta del río Níger ha bajado a los 45 años. Y eso que un tercio del crudo que importan los Estados Unidos proviene de ese Delta mortal.

Tampoco espiaron a los ejecutivos de Goldman Sachs cuando junto a los jerarcas del gobierno griego manipularon las cuentas públicas par maquillar su estado. Pese a una actividad de espionaje descomunal conducida par proteger a los ciudadanos del terrorismo global, tampoco se pudieron desbaratar los atentados que a partir del 11 de septiembre de 2011 se han verificado en varios países. Algo bastante sospechoso. Como tampoco de pudo saber con tiempo que Saddam Hussein no poseía armas de destrucción masivas y tampoco estaba vinculado con Al Qaeda. Sí, se sabe, por intermedio de Snowden, del interés de los Estados Unidos por inducir a Irán a implementar un programa de armas nucleares, para así tener un motivo para intervenir como se ha hecho en Iraq, Afganistán, Libia, Siria...

La inquietante pregunta sigue siendo ¿a quién se está espiando y por qué motivo?

miércoles, 3 de julio de 2013

¿Por qué se filtra información reservada?



El caso Snowden es el más eclatante junto con el de Bradley Manning. Pero ahora el número dos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos está siendo investigado por haber revelado planes contra el gobierno de Irán.

Mientras las derivaciones del caso de Edward Snowden – el ex analista de la CIA que reveló el espionaje de las sedes diplomáticas de varios países en los Estados Unidos, además del acceso masivo a información sobre ciudad nos de ese país –, adquieren caracter de incidente diplomático, con el mal momento que tuvo que sufrir el presidente de Bolivia, Evo Morales, tratado como un delincuente al que se le tiene que revisar las pertenencias, lo que en realidad emerge es el gran problema de la actividad de agencias de inteligencia estadounidenses que no respetan soberanía territorial, normas internacionales y los derechos fundamentales de los ciudadanos, practicando a menudo una política exterior propia, más allá de las directivas de la Casa Blanca. Está claro que en los Estados Unidos hay sectores del poder que llevan a cabo su propia agenda.
Durante su primer mandato, el presidente Barack Obama constató que es díficil saber cuáles y cuántas son las agencias de inteligencia y cómo actúan. Pero sí se sabe que un millón doscientas mil personas manejan información reservada. Un verdadero ejército de personas, entre las cuales – la justicia decidirá si por intereses materiales o por una cuestión de conciencia – algunos decidieron revelar información a la que tenían acceso y que revela hechos embarazosos, o indignantes, para el gobierno de los Estados Unidos.

El caso de Bradley Manning, el soldado que reveló el asesinato a man salva de civiles en Iraq y el de Snowden no son los únicos. Hay más grietas en la pretensión de crear un muro de silencio. Un general del Pentágono y otro funcionario de la CIA, arriesgan una condena a 30 años por haber filtrado información al diario New York Times.

El militar es nada menos que el general James Cartwright, hasta ahora el número dos de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, pues cubría el cargo de vicejefe de estado mayor conjunto interarmas, además de ser un consejero muy cercano al presidente Barack Obama. En efecto, para algunos ya era "el general de Obama". A fines de junio ha sido reemplazado porque el año pasado habría revelado al diario New York Times el "Operativo Olimpíadas". Según informa la CNN estaría siendo investigado.

El ex funcionario de la CIA, en cambio, es James Sterling. El hombre habría hecho filtrar información, dirigida al New York Times, acerca de otra actividad sobre la cual se mantenía la reserva, el "Operativo Merlín".

¿De qué se trata? Los dos operativos fueron puestos en marcha para fortalecer la idea de que Irán se está dotando de armas nucleares, lo cual habría favorecido la intervención militar de Israel y, a su lado, de los Estados Unidos. No hace falta recordar las versiones de prensa que han alimentado esta idea, por otro lado avalada por el chisporroteo verbal de las autoridades iraníes, con más palabras que hechos concretos.

El "Operativo Merlín" consistía en difundir en Irán falsa información sobre el avance de la construcción de armamento atómico, lo cual habría inducido el gobierno de los ayatoláh a impulsar un programa atómico militar. El "Operativo Olimpíadas", en cambio, consistía en implantar un virus en una de las centrales nucleares con el objetivo de bloquear el desarrollo civil de la energía atómica.

Hay dos debates alrededor de estas noticias. Estamos ante traidores que perjudicaron a su propio país o a patriotas que intentaron evitar nuevos conflictos? Hay que preguntarse si un funcionario o un militar está obligado a respetar el secreto de operativos que violan el derecho internacional y la soberanía de países extranjeros, además de involucrar potencialmente al propio país en conflictos provocados artificialmente. Estamos frente a nuevos casos de obediencia debida. El ejemplo del programa nuclear iraní indica riesgos evidentes de llegar a una guerra en base a información falsa.

El otro debate, en el plano político, tiene que ver con las normas de derecho internacional sobre las cuales se apoya la conivencia entre países. ¿Cómo se puede permitir que el avión presidencial del presidente de Bolivia sea revisado como si fuera un narcotraficante, mientras que a diario las agencias de inteligencia de los Estados Unidos llevan a cabo operativos en territorios extranjeros sin que nadie levante una sola protesta? El ejemplo de la actividad de drones en Pakistán y Yemen es tan sólo la punta de un iceberg.

Por otro lado, los operativos contra Irán, dicen que la información de la que se dispone sobre éste y otro tema no es confiable e induce al error. Hoy el presidente Obama sigue afirmando que posee datos "seguros" acerca del uso de armas químicas por parte del gobierno de Siria. No ha presentado ninguna de estas evidencias y, ante estos antecedentes, creerle sería un acto de ingenuidad.

Hay que recuperar el principio de igualdad sobre el que se funda la convivencia entre países.

viernes, 28 de junio de 2013

Senado vota la legalización de 11 millones de inmigrantes

Con 68 votos a favor y 32 en contra la Cámara Alta dio su media sanción a la reforma migratoria. Una asignatura pendiente que regulariza la posición de la multitud de indocumentados que vive en el país.

Posiblemente, la legalización de 11 millones de inmigrantes, en gran parte latinoamericanos, será uno de los legados más importantes de la gestión de Barack Obama, junto con la reforma de la salud.

La Cámara Alta de los Estados Unidos, dio la media sanción al proyecto de ley que reforma el sistema migratorio, lo cual supone que once millones de personas puedan salir de la clandestinidad, la exclusión de los servicios sociales, la marginación y a menudo la explotación.

La votación, 68 votos a favor y 32 en contra, deja prever que el proyecto sea aprobado también por la Cámara de Representantes (diputados), pese a que allí tenga la mayoría el opositor partido Republicano. De hecho, 14 senadores de esa agrupación, entre ellos líderes como John McCain y Marco Rubio, de origen cubano, dieron su apoyo al proyecto de reforma.

Para Obama, que en las elecciones presidenciales cosechó el 71 por ciento del voto de los latinos, pero también para los republicanos, la reforma se convirtió en una importante clave electoral a futuro, en un país que sigue siendo de inmigrantes.

Los indocumentados podrán regularizar su posición mediante el pago de una multa y de los impuestos atrasados. El plazo para acceder a la ciudadanía estadounidense será de diez años, y se deberán demostrar conocimientos de inglés y no tener antecedentes penales.

También se invierten 30 mil millones de dólares en refuerzos a la seguridad en la zona fronteriza.

La ley también creará un nuevo sistema de visados temporarios, que favorecerá el acceso a estudiantes y a trabajadores agrícolas y especialistas en ciencias y tecnologías.

Pese a que el proyecto no conforma plenamente a las expectativas iniciales tanto de Obama como de la oposición, es el resultado posible, "de sentido común" según Obama, fruto del la labor de una comision integrada por ocho legisladores demócratas y ocho republicanos. Lo cual refuerza la convicción de que la cámara Baja dará su visto bueno al proyecto.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Triunfó Barack Obama

Barack Obama ha logrado un segundo mandato presidencial. El conteo final de votos le da una ligera ventaja sobre Mitt Romney, pero se trató de un resultado reñido en términos generales. Menos reñido es el resultado de los votantes del colegio electoral, ya que la elección del presidente es indirecta. Allí el ganador debía conseguir 270 votantes sobre los 540 del colegio.
Obama obtuvo 332 contra los 206 que consiguió su adversario, superando a los republicanos en estados clave como el de Florida, donde desde hacía seis elecciones los republicanos se aseguraban los 29 electores en juego. Fue allí que en el año 2000 Al Gore perdió frente a George W. Bush por unos 500 votos, pese a haber totalizado la mayor cantidad de votantes del padrón electoral nacional.
De todos modos, más allá del resultado final, los demócratas y el mismo Obama deberán analizar a fondo estas elecciones de las que salen ganadores pero con el voto en contra de una parte consistente del electorado, gracias al apoyo de sectores como, por ejemplo, los inmigrantes latinos. Obama accedió a su primer mandato con una victoria más holgada, que había suscitado muchas esperanzas. Era nada menos que el primer presidente de color en la historia del país.
Sin embargo, su gestión trajo muchas desilusiones, comenzando por los inmigrantes que no pudieron ser beneficiados por todos los proyectos que fueron anunciados a su favor pero que nunca se concretaron. Por cierto, el presidente Barack Obama tuvo que enfrentarse a la peor crisis financiera en décadas, consecuencia directa de un sistema económico que ha hecho de la desregulación de los mercados y de su libertad su emblema, además de un gasto público y un nivel de endeudamiento muy elevado. Su reforma del sistema de salud llegó a ser aprobada, pero recortada por enmiendas que limitaron su impacto.
Acaso en materia de relaciones exteriores Obama ha desilusionado más que en su propio país, pues muchos esperaban un cambio sustancial de la política de los Estados Unidos que no se produjo. Con algunas sacudidas y signos de decadencia, el liderazgo de esta superpotencia sigue siendo determinante en el plano global, pero basado en la combinación de su fuerza militar y su poderío económico. Guantánamo sigue siendo una ofensa a los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo presenta más sombras que resultados, pero a pesar de esto, la postura de Romney en materia de política exterior habrían significado un grave retroceso hacia un preocupante unilateralismo del que el mundo probó las consecuencias en Iraq y Afganistán.
La cuestión es que el electorado de los Estados Unidos elige a su presidente concentrado en los temas internos. Romney perdió por su incapacidad de seducir a los sectores más progresistas y de las clases media y media baja, precisamente los más afectados por ese capitalismo que acentúa las desigualdades y premia a los que más tienen, del que él mismo es un defensor  y mentor.
Obama insiste en que la economía está dando signos de recuperación y su discurso incluyente, sensible a la dura realidad de los menos favorecidos, ha terminado por convencer. En sus palabras, la reactivación será posible si el sistema tributario hará pagar más a los que más tienen. Sin embargo, no le será fácil, pues ha logrado la mayoría en el Senado pero no en la Cámara baja que sigue siendo controlada por los republicanos y éstos han demostrado ser tenaces opositores, especialmente de ideas tan “extremistas” en materia tributaria.
Los próximos cuatro años dirán si los demócratas sabrán alcanzar resultados que permitan una continuidad en el gobierno o si a la Casa Blanca volverán los republicanos. Dependerá mucho de cómo se podrán sortear los efectos de la crisis y si efectivamente el país logrará dar a todos más oportunidades.