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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Venezuela en vilo

Todo el país está pendiente, y no es para menos, de la evolución de la salud Hugo Chávez. El sorpresivo anuncio de una recaída de su enfermedad, su regreso a Cuba para someterse ayer a una nueva intervención quirúrgica, que parece haber sido exitosa, la indicación de un eventual sucesor suyo en la persona del canciller Nicolás Maduro han sacudido, además de la gente, el espectro político.
La pregunta acerca de la evolución de la salud del presidente, que en enero debería asumir su cuarto mandado, luego de la victoria electoral en octubre, es obligatoria.
Venezuela es un país clave de la región latinoamericana. Es el único que integra la organización de los productores de crudo, la OPEP, y esgrime reservas que son consideradas entre las más grandes del mundo. Tan importante es su crudo que, pese a las rencillas políticas que han tensado y mucho las relaciones entre Venezuela y los Estados Unidos, las diferentes administraciones de la Casa Blanca nunca han cesado de abastecerse del petróleo del país sudamericano. La reciente inclusión de Venezuela en el Mercosur, su apoyo concreto a las economías de Argentina, Uruguay, Bolivia y, en especial, Cuba las relaciones con los demás países andinos, incluso el diálogo reabierto con el gobierno de Colombia, hacen de este país un socio importante. Preguntarse cuál será su política exterior, en caso de que sea necesaria la asunción de poderes de un sucesor, es por lo tanto obligatorio.
También hay que preguntarse acerca de la continuidad del chavismo en Venezuela. Ante la incógnita acerca del futuro, pues pocos se animan a realizar previsiones por ser el escenario muy incierto, se pueden indicar algunas cuestiones. Una es la transformación interna que ha significado Chávez en más de diez años. Hasta la oposición reconoce el cambio inclusivo del modelo económico, ante el cual, durante la campaña electoral, habló de hacerlo más eficiente. El gobierno de Caracas tuvo que pelear duramente con una mentalidad instalada durante cuarenta años de democracia corrupta que había acostumbrado a la dádiva en perjuicio de una cultura del trabajo.
Industrializar un país, llevarlo al desarrollo lleva tiempo y se hace con los recursos humanos disponibles.
Igualmente, el mayor desafío del chavismo es pasar de un modelo hegemónico por polarización a otro basado más en el consenso y en la ampliación de su base popular. El tipo de cambio puesto en marcha es bastante más profundo que la gestión realizada desde el gobierno. Quizás, éste es un mensaje que hoy el chavismo necesita instalar en la opinión pública, precisamente para no quedar atrapada en el polarismo. Otro desafío, como siempre sucede ante los fuertes liderazgos, es lograr pasar del personalismo a la conducción de un grupo. En este sentido, los ejemplos de Uruguay y Brasil de un poder construido y consolidado desde un liderazgo grupal son quizás los más acabados. En Brasil, durante la última campaña electoral municipal, el PT logró un amplio triunfo pese al sacudón de la condena por corrupción de su vieja cúpula.
Un ejemplo de renovación de un grupo de conducción y de capacidad de superar los liderazgos personales, pese a contar con figuras indudablemente fuertes como los son tanto el ex presidente Lula da Silva como la actual Dilma Roussef.
El 16 de diciembre en Venezuela habrá elecciones de gobernadores y de legisladores. En abril se completará el ciclo electoral con las elecciones municipales. Serán un nuevo banco de prueba del chavismo ante la eventualidad de tener que continuar sin su líder fundador.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Obama: una segunda oportunidad



En su segundo mandato presidencial, Barack Obama intentará cumplir con las asignaturas pendientes. ¿Lo logrará?




La elección del presidente de los Estados Unidos concita naturalmente la atención mundial. El peso político y económico de la más grande potencia global y la influencia de su liderazgo en una comunidad internacional cada vez más interdependiente hace que estas elecciones tengan una importancia, en muchos casos, casi similar a las nacionales.

Barack Obama obtuvo un segundo mandato superando a su adversario Mitt Romney, un triunfo del más progresista partido democrático sobre el más conservador partido republicano. Romney, en efecto, es un multimillonario de religión mormona, sostenedor a ultranza del vigente capitalismo y del liderazgo global de su país a partir de su poderío militar y económico. Entre sus consejeros hay figuras como John Bolton, quien propone que los Estados Unidos salga del sistema de las Naciones Unidas, o políticos del “tea party” cuyo integralismo religioso y moral hizo perder bancas del Senado consideradas seguras.

Pese a la victoria electoral, estrecha a nivel de votos generales, nuevamente Obama no controlará la   Cámara de Representantes (diputados), dependiendo de las negociaciones con los duros adversarios republicanos, mientras que dispondrá de la mayoría entre los senadores. En su primer mandato, esto supuso una traba importante ya que no pudo contar con los votos necesarios para aplicar las reformas de la manera deseada, comenzando por el sistema de salud. Para una gran cantidad de ciudadanos enfermarse sigue siendo un lujo. Un dato no menor, ya que los pobres son el 14 por ciento de la población: más de 40 millones.

La disputa entre estos dos partidos refleja un debate en el que se confrontan dos visiones bastante distintas del rol del Estado en la economía. Los republicanos consideran que éste rol debe ser nulo. La idea es que cada ciudadano debe valerse por sí mismo, es el mercado y la capacidad de cada uno que brindará oportunidades a todos. En un video que se filtró a la prensa, Romney afirmó que el 47 por ciento del país no paga impuestos, se victimiza y vive a cuesta del Estado. Una distracción que, más allá de lo políticamente correcto, reveló sus ideas. Para esta mentalidad la idea de Obama de que el Estado debe intervenir para corregir las desigualdades producidas por los mercados en algunos sectores es una verdadera herejía. Al punto de ser calificado de “comunista”. La intención de Obama de reducir los jugosos beneficios tributarios concedidos al dos por ciento de los ciudadanos más ricos, sobre todo durante la gestión de George W. Bush, chocó con la férrea oposición de los republicanos. Aunque también se hayan levantado voces como la del multimillonario Warren Buffet, quien calificó de injusto e inmoral pagar, como en su caso, proporcionalmente menos impuestos que sus empleados.

Con resultados incompletos, Obama ha intentado modificar este esquema. Pero el problema es que heredó de la gestión Bush un país súper endeudado y sumergido en la peor crisis económico-financiera desde la gran depresión de los años '30, con una tasa de desempleo del 8% y un notable aumento de la pobreza. Las dificultades para conseguir los votos necesarios en el Congreso mermaron la eficacia de sus propuestas, muchas de las cuales han quedado en el tintero. Entre ellas la reforma del sistema inmigratorio, uno de los puntos de su campaña electoral. Un dato importante, puesto que el voto de los inmigrantes latinos fue clave para la reelección (obtuvo el 69%), tal como lo fue el de los afroamericanos, el sector más pobre del país.

En cierto sentido, el primer mandato de Barack Obama se caracterizó por las promesas incumplidas. Algunas de éstas tienen que ver con la política exterior. Obama, en este sentido, desilusionó más al mundo que a su propio país. La llegada del primer afroamericano a la Casa Blanca, sus anuncios iniciales que le valieron un Nobel de la Paz, concedido en modo insólito premiando más bien sus intenciones, no fueron avalados por los hechos. La cárcel militar de Guantánamo, una ofensa a los derechos humanos, sigue abierta y sigue siendo un limbo jurídico que concede carta blanca a los carceleros; en Asia central, Medio Oriente y en los países de la convulsionada primavera árabe, la presidencia de Obama no significó un cambio sustancial.

Volviendo a los temas internos, el segundo mandato de Obama comienza con un primer desafío: antes del 31 de diciembre el presidente quiere lograr un consenso razonable en torno al déficit fiscal. El objetivo es evitar aprobar un paquete de medidas que permita recaudar 500.000 millones de dólares. El presidente afirmó que el peso de este ajuste debe recaer sobre aquellos ciudadanos que ganan más de 250.000 dólares anuales, y se incluyó expresamente entre ellos. Es precisamente el punto que defendieron hasta ahora los republicanos con uñas y dientes. De no mediar un acuerdo, se disparará un mecanismo automático que recortará gastos y aplicará nuevos impuestos. Un “abismo” en el que nadie quiere caer, pues podría provocar una caída del PBI del 3-4%. “No he sido elegido para castigar a la clase media”, ha declarado el presidente. Pero deberá demostrar valerse de las experiencias de su primer mandato. El resto del mundo seguirá atento este debate. Un nuevo freno a la economía estadounidense sería una mala noticia para todos, comenzando por Europa, agobiada por la crisis.

En otras regiones del planeta se considera que la atención de la Casa Blanca en las cuestiones domésticas hará que, por ejemplo, América latina no figure entre las prioridades de Obama. Lo cual reforzará indirectamente el liderazgo de Brasil en la región.
Pero la verdadera prioridad de Obama será la relación con China. Mientras en Washington se discute cómo evitar que se frene la economía, la perspectiva de China es que para 2020 su PBI se duplicará. Aunque el gigante asiático dista mucho de poder asumir un liderazgo parecido al de los Estados Unidos, es un hecho que pronto será la principal economía del planeta. Es todo un tema. 

jueves, 15 de noviembre de 2012

La mecha encendida en Gaza

Gaza es nuevamente teatro del enfrentamiento entre los palestinos de Hamas y los israelíes. El ejército de Israel respondió a los lanzamientos de centenares de misiles que se han producido desde hace meses con bombardeos realizado por aviones con y sin tripulación (drones), buques de la armada y tanques que han aparecido en la Franja de Gaza. Esta semana se recurrió a la eliminación selectiva de exponentes de Hamas y fue muerto en su auto el jefe militar de Hamas, la organización bajo cuyo dominio ha recaído el angosto territorio de Gaza (en los territorios de Cisjordania el control está en manos de Fatah).
Se cuentan varias decenas de civiles muertos por los bombardeos del ejército de Israel, algunos de los cuales bebés y niños, al tiempo que al menos tres ciudadanos israelíes perdieron la vida por el lanzamiento de cohetes, algunos de los cuales llegaron hasta las inmediaciones de Tel Aviv.  Se están usando cohetes medianos con un alcance de 75 km, de hecho sus instalaciones han sido blanco de los ataques de las fuerzas israelíes.
El contexto político en el que recrudece este interminable enfrentamiento es complejo. Por un lado los palestinos han solicitado un pronunciamiento de las Naciones Unidas a los efectos de ser reconocidos como Estado, lo cual genera un elemento de tensión sobre todo porque una parte de sus territorios, precisamente la franja costera de Gaza, es controlada por Hamas, sector más radicalizado. Durante el trascurso de este mes debería votarse la resolución. Por otro lado, se aproximan las elecciones anticipadas en Israel y los sectores que quieren imponer la lucha frontal contra Hamas.
El ejército y los servicios de inteligencia tienen mucho peso y lo están utilizando. A su vez, en el mundo árabe los cambios producidos en los últimos dos años todavía no han alcanzado un punto de equilibrio. Los Hermanos Musulmanes, hoy con propuestas políticas más moderadas, han ido ganando las elecciones pero el crecimiento de los sectores salafitas, más fundamentalistas, está complicando los equilibrios en muchos países.
Esto ha producido una fractura en Hamas, desde siempre vinculado a los Hermanos Musulmanes, entre los partidarios de una postura más moderada, cercana por ejemplo a la del presidente egipcio Morsi, y los más radicalizados partidarios de la solución armada. En efecto, el presidente Morsi ha enviado una delegación ministerial al territorio de Gaza, precisamente con el objetivo de evitar una escalada militar. En el medio, influyen también los temores suscitado por los planes nucleares de Irán, argumento que desde siempre enciende la mecha de las tensiones en la región.
En realidad, en el medio está la población civil, de un lado como del otro. La que suele pagar el precio más alto. Muertos y heridos, la permanente tensión, el miedo a una explosión que modifique tu vida para siempre.
La Franja de Gaza es una lengua de tierra de unos 51 km en su lado más largo y de 11 km en el punto más ancho, en la frontera con Egipto. Podemos imaginarla como desde Avellaneda hasta La Plata, con un ancho irregular que se reduce a un par de kilómetros en los puntos más angostos. Allí viven un millón y medio de palestinos, la gran parte refugiados que perdieron sus casas desde el surgimiento del conflicto con Israel.
Una llaga que nunca se ha cerrado. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha anunciado a la prensa el uso de “bombardeos quirúrgico” para destruir las plataformas de lanzamiento de los cohetes, algunos caseros aunque no por eso inocuos. Pero se trata de un eufemismo al que nadie puede resignarse: lo dicen la veintena de muertos causados por las represalias del ejército israelí, entre ellos dos bebés de menos de un año, varios niños, chicos que jugaban en una canchita de fútbol, un enfermo mental que se acercó demasiado a la línea de frontera... Los heridos son más de 150 en hospitales precarios, donde se da prioridad a casos más graves, aunque abundan heridas de bala, amputaciones traumáticas, etc. Por momento falta la energía eléctrica cortada desde territorio israelí.
Un rol fundamental en esta coyuntura puede ser precisamente la del presidente egipcio Morsi quien podría aprovechar la oportunidad para apaciguar los ánimos y, de paso, disminuir las relaciones con Israel que se han tensado mucho. Una postura más radicalizada para salvar diferencias internas en Hamas, pero aportaría muy poco y echaría nafta al fuego de una situación explosiva. Sin embargo, no es de descartar esta actitud. La comunidad internacional no aparece como un actor que en lo inmediato puede actuar eficazmente. La única chance para que cesen las hostilidades es que las partes comprendan que con las armas nunca jamás podrán resolver un conflicto que ya ha durado demasiado.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los franceses y la verdad

Hay que decirle la verdad a los franceses, parece ser el lema del presidente François Hollande. Quizás el problema reside en qué momento decirla. Por lo visto, no es durante la campaña electoral que hay que ser sincero. ¿De qué manera interpretar si no el giro político de este socialista que, una vez alcanzada la máxima magistratura del país, aplicó primero un ajuste de 30 mil millones de euros, en un paquete de medidas que aumentó incluso el IVA? Este impuesto regresivo ha sido detestado desde siempre por la izquierda, y el mismo presidente lo denunció durante la campaña electoral.
Hoy Hollande se declara satisfecho por la tranquilidad de los mercados que permiten a Francia refinanciar su deuda pública descomunal a tasas del 2 por ciento. Y con la misma soltura oratoria anunció ayer que su país reconoce a la nueva coalición opositora de Siria como la única representante del pueblo. Acto seguido añadió que deberá ser planteada la fornitura de armas a los rebeldes, en un conflicto interno que ya ha provocado más de 30 mil muertos. El anunció no es menor. Hasta ahora el trabajo sucio de proveer de armas a los rebeldes ha sido realizado por Turquía, ya que formalmente los países occidentales rechazaban esta idea. Una tarea que incluye el apoyo de grupos terroristas vinculados a Al Qaeda, como ha sido denunciado en más de una oportunidad.
En realidad, los servicios de inteligencias de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, en cooperación con Arabia Saudita y Qatar nunca han dejado de apoyar la desestabilización del gobierno del presidente El Assad. Hollande repite el guión utilizado por su predecesor Nicolas Sakozy fogoneando la rebelión en Libia, el año pasado, para derrocar al líder de ese país Khadafy. También en materia de política exterior, por lo tanto, Hollande da un giro importante siguiendo los pasos de la derecha. En cuanto a Europa, Hollande se declara a favor de varias velocidades dentro del bloque, considerando las diferentes potencialidades de los países miembros del bloque.
Ayer, en conferencia de prensa, el presidente se dijo a favor de un plan de apoyo a Grecia.
Hábil orador, el presidente durante un largo diálogo con 400 periodistas ha invitado a los franceses a unirse en un bloque monolítico para respaldar el gobierno en una tarea que no será fácil. Debido al elevado nivel de la deuda pública. Pero la oratoria de Holland no sirve para mejorar su imagen: apenas un 35 por ciento de opinión favorable según las encuestas.
Al fin y al cabo a la gente no le falta sentido común, aunque por cierto, un sondeo no se puede comparar a la emisión del voto. El presidente de Francia tiene el resto del mandato para demostrar que cree en el ideario socialista que lo llevó a ser el inquilino del Eliseo.

domingo, 11 de noviembre de 2012

El día después de mañana

Las palabras del rey Juan Carlos de Borbón pronunciadas durante la 22ª Cumbre Iberoamericana celebrada en Cádiz  tienen el tono de un llamado: “El mundo es hoy muy diferente al que existía cuando empezamos las cumbres. Iberoamérica está en alza. A este lado del Atlántico hemos visto surgir situaciones difíciles por la crisis. Nuestras miradas se vuelven hacia ustedes. Necesitamos más Iberoamérica”.
“El monarca pide ayuda a América”, titula al día siguiente El País de Madrid. Parece una escena de la película El día después de mañana, de R. Emmerich, en la que se imagina una catástrofe climática de enormes proporciones que transforma gran parte de los Estados Unidos en un bloque de hielo, y cuyos habitantes cruzan desesperados la frontera con México pidiendo asilo.
Las palabras del rey no fueron motivadas por una catástrofe climática, sino por el desastre económico español cuyo emblema son el 25 por ciento de desempleo y los suicidios de personas desesperadas por recibir la orden de desalojo. Los destinatarios de sus palabras en la Cumbre Iberoamericana son precisamente aquellos jefes de Estado y de gobierno tratados como populistas o extremistas por la prensa europea, por tratar de cuidar los intereses de sus países desde reglas más justas, desde el boliviano Evo Morales al ecuatoriano Rafael Correa, a la Argentina que aún es un paria de los mercados internacionales por haber osado restructurar una deuda impagable.
Son los representantes de pueblos que por décadas han sufrido penas inenarrables, la miseria y la injusticia provocadas muy a menudo precisamente por las reglas inicuas del mercado propiciadas precisamente también por aquellos países europeos que hoy no saben cómo afrontar la oleada de pobres que está provocando una crisis inédita.
Sería un error mirar esta circunstancia sólo desde el punto de vista de más o menos comercio. Es la oportunidad para aprovechar estas circunstancias para rescribir las reglas del comercio y de los mercados financieros desde pautas de justicia y de igualdad y no desde la fuerza que concede el estado de necesidad del otro. Podemos aprender de la historia y fortalecernos mutuamente. Hoy más que nunca revelan su actualidad y su sentido profético las palabras del papa Paulo VI, cuando en su documento Populorum progressio, en 1968, invitaba a realizar una comunión de bienes entre países ricos y pobres.  Quizás porque hoy las fronteras entre ricos y pobres son muy indefinidas. Acaso porque nos descubrimos cada vez más interdependientes, todos débiles individualmente. Acaso la verdadera fuerza reside en descubrirnos hermanos.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Triunfó Barack Obama

Barack Obama ha logrado un segundo mandato presidencial. El conteo final de votos le da una ligera ventaja sobre Mitt Romney, pero se trató de un resultado reñido en términos generales. Menos reñido es el resultado de los votantes del colegio electoral, ya que la elección del presidente es indirecta. Allí el ganador debía conseguir 270 votantes sobre los 540 del colegio.
Obama obtuvo 332 contra los 206 que consiguió su adversario, superando a los republicanos en estados clave como el de Florida, donde desde hacía seis elecciones los republicanos se aseguraban los 29 electores en juego. Fue allí que en el año 2000 Al Gore perdió frente a George W. Bush por unos 500 votos, pese a haber totalizado la mayor cantidad de votantes del padrón electoral nacional.
De todos modos, más allá del resultado final, los demócratas y el mismo Obama deberán analizar a fondo estas elecciones de las que salen ganadores pero con el voto en contra de una parte consistente del electorado, gracias al apoyo de sectores como, por ejemplo, los inmigrantes latinos. Obama accedió a su primer mandato con una victoria más holgada, que había suscitado muchas esperanzas. Era nada menos que el primer presidente de color en la historia del país.
Sin embargo, su gestión trajo muchas desilusiones, comenzando por los inmigrantes que no pudieron ser beneficiados por todos los proyectos que fueron anunciados a su favor pero que nunca se concretaron. Por cierto, el presidente Barack Obama tuvo que enfrentarse a la peor crisis financiera en décadas, consecuencia directa de un sistema económico que ha hecho de la desregulación de los mercados y de su libertad su emblema, además de un gasto público y un nivel de endeudamiento muy elevado. Su reforma del sistema de salud llegó a ser aprobada, pero recortada por enmiendas que limitaron su impacto.
Acaso en materia de relaciones exteriores Obama ha desilusionado más que en su propio país, pues muchos esperaban un cambio sustancial de la política de los Estados Unidos que no se produjo. Con algunas sacudidas y signos de decadencia, el liderazgo de esta superpotencia sigue siendo determinante en el plano global, pero basado en la combinación de su fuerza militar y su poderío económico. Guantánamo sigue siendo una ofensa a los derechos humanos, la lucha contra el terrorismo presenta más sombras que resultados, pero a pesar de esto, la postura de Romney en materia de política exterior habrían significado un grave retroceso hacia un preocupante unilateralismo del que el mundo probó las consecuencias en Iraq y Afganistán.
La cuestión es que el electorado de los Estados Unidos elige a su presidente concentrado en los temas internos. Romney perdió por su incapacidad de seducir a los sectores más progresistas y de las clases media y media baja, precisamente los más afectados por ese capitalismo que acentúa las desigualdades y premia a los que más tienen, del que él mismo es un defensor  y mentor.
Obama insiste en que la economía está dando signos de recuperación y su discurso incluyente, sensible a la dura realidad de los menos favorecidos, ha terminado por convencer. En sus palabras, la reactivación será posible si el sistema tributario hará pagar más a los que más tienen. Sin embargo, no le será fácil, pues ha logrado la mayoría en el Senado pero no en la Cámara baja que sigue siendo controlada por los republicanos y éstos han demostrado ser tenaces opositores, especialmente de ideas tan “extremistas” en materia tributaria.
Los próximos cuatro años dirán si los demócratas sabrán alcanzar resultados que permitan una continuidad en el gobierno o si a la Casa Blanca volverán los republicanos. Dependerá mucho de cómo se podrán sortear los efectos de la crisis y si efectivamente el país logrará dar a todos más oportunidades.

martes, 18 de septiembre de 2012

En espera de una reforma de la ONU

Comienza hoy la 67 Asamblea General de las Naciones Unidas que reúne a líderes de 120 países de todo el mundo.
Lejos de ser un ámbito en el que se marca la agenda de los temas de actualidad planetaria – donde hay cuestiones que reclaman con urgencia respuestas, comenzando por los efectos globales del cambio climático –, las Naciones Unidas manifiestan cada vez más signos de estancamiento y la necesidad de reformar sus instituciones.
Temas como el conflicto en Siria, el plan nuclear de Irán, insistentes voces sobre una próxima escalada bélica entre el país persa e Israel (en estos días los chisporroteos verbales superaron los límites de la prudencia en el caso de los militares iraníes), y el irresuelto conflicto entre israelíes y palestinos estarán presente en las intervenciones de los jefes de Estado.
Sin embargo, se prevé que todo siga el mismo guion que ha paralizado cualquier solución posible sobre estos temas en el seno del Consejo de Seguridad, donde los derechos de veto cruzados siguen los criterios de los intereses divergentes de sus miembros.
Pero los que se mencionaron son los temas más ríspidos del momento. Hay otros muchos más graves: desde el 16 de setiembre se señala una aceleración en el retiro de los hielos del Polo Norte que indica que el calentamiento global avanza a un ritmo imprevisto y rápido. Los efectos económicos que provocarán los desajustes climáticos en todo el mundo serán enormes e insumirán importantes recursos de los gobiernos.
Por otro lado, la crisis financiera que de Estados Unidos se ha contagiado a Europa está haciendo estragos sociales entre los trabajadores y sectores más débiles de la población del Viejo Continente, condicionando el comercio a escala mundial. No se prevé ni siquiera una mención de este tema. La desigualdad sigue siendo uno de las principales fuentes de conflictos sociales, ahora también en el Primer Mundo, mientras que no se registra una importante de reducción de la pobreza en las zonas más míseras del planeta.Todo hace pensar que los principales líderes se presentan más ocupados por sus cuestiones internas que por estos temas de alcance global.
Nuestra presidenta, Cristina de Kirchner y su par de Brasil, Dilma Roussef, volverán a insistir en la puesta en marcha de la reforma de las Naciones Unidas. Hay que superar un esquema que data de 1945, cuando se avisoraba el comienzo de lo que fue la Guerra Fría, y cuando el mundo salía de las ruinas del segundo conflicto mundial. Era un mundo distinto al actual, en el que, por ejemplo, Japón y Alemania no podían siquiera pensar en ejercer el rol que ejercen hoy en el concierto de las naciones. En ese entonces los países emergentes no eran una realidad como son hoy India, Indonesia, Brasil, Sudáfrica, México, Egipto, Nigeria, entre varios más.
Los derechos de veto existentes en el Consejo de Seguridad, del que participan Francia, Reino Unido, Estados Unidos, China y Rusia, son por lo tanto el residuo de una suerte de club de ganadores de una guerra que fue hace casi setenta años y que siguen imponiendo sus criterios la comunidad internacional. Es un esquema que riñe por insuficiente, y por lo tanto injusto, con los avances que ha tenido la idea de democracia en nuestro mundo. La ONU necesita más y mejor democracia.

domingo, 20 de mayo de 2012

Nuevo escenario político en Francia


Como escribe acertadamente el periodista parisino Jean Michel Merlin, “serán las elecciones legislativas de junio a dar al país un nuevo rostro político”. En efecto, si bien el socialista Francois Hollande ha resultado ser el ganador de las elecciones presidenciales, el electorado francés dista mucho de haber decidido respaldar masivamente su orientación ideológica. El triunfo de Hollande ha sido claro, pero no se lo puede definir como contundente: 51,7 por ciento de los votos, algo más de tres puntos por encima de las preferencias cosechadas por su rival, Nicolas Sarkozy, en un fin de semana electoral que registró una muy buena concurrencia, puesto que más del 80 por ciento de los votantes fue a las urnas.

Esperando la “tercera vuelta”

Un repaso de los resultados de la primera vuelta de estas elecciones presidenciales da una idea de reparto de las preferencias entre los candidatos: Hollande consiguió el 28,6 por ciento de los votos, el saliente presidente Sarkozy llegó en cambio al 27 por ciento con su propuesta de derecha, al tiempo que la verdadera sorpresa fue el respaldo cosechado por la extrema derecha representada por Marine Le Pen (la hija de Jean-Marie, conocidos por sus posturas xenófobas), con un inesperado 18 por ciento de las preferencias. El Frente de izquierda-partido comunista de Jean-Louis Mélechon, por su parte, no fue más allá del 11 por ciento, mientras que el centrista Francois Bayrou apenas superó el 9 por ciento.
Falta a este punto la “tercera vuelta”, como algunas figuras de la derecha han definido las próximas elecciones legislativas que, en junio, definirán la composición del Parlamento galo. El flamante presidente, por lo tanto, casi no tendrá tiempo para enfrentar ese nuevo compromiso y, al mismo tiempo, dar los primeros pasos como Jefe de Estado de esta tradicional potencia occidental. Sus márgenes de maniobra política se verán acotados, acaso sobre todo por los sectores más extremos, tanto de la derecha como de la izquierda (Le Pen y Mélechon), quienes posiblemente apuntarán sus dardos contra la moderación que Hollande supo manifestar a lo largo de su inteligente campaña electoral.

Algo más que estilos diferentes

La pregunta clave es cómo se llegó a este resultado. Una de las críticas más frecuentes dirigida a la gestión de Nicolas Sarokozy ha sido la de haber gobernado para los ricos, los industriales, los poderosos. De esto parecen estar convencidos los sectores de clase media y baja. Son precisamente esos sectores de la población que, en estos años, no han visto grandes mejoras al problema del desempleo. Éste se acentúa particularmente en las grandes periferias habitadas por los descendientes de segunda y tercera generación de los inmigrantes de las ex colonias francesas del norte y del centro de África, donde en 2005 estallaron violentos disturbios, comenzando por los suburbios parisinos. “Nos sentimos despreciados por Sarkozy”, comentaba un habitante de la periferia de París recordando la arrogancia con la que el ex presidente se dirigió a menudo hacia la clase media. Una actitud que el ex presidente intentó moderar con gestos algo torpes, como cuando fue filmado quitándose un costoso reloj antes de saludar a gente común por la calle. Sin embargo, se fue afirmando la convicción de que se trataba de gestos pour la galerie. El verdadero Sarkozy volvía a aparecer en seguida. Como cuando, para congraciarse a la extrema derecha, el primero de mayo opuso la celebración de la fiesta de los “verdaderos trabajadores” a la que tradicionalmente protagonizaban los sindicatos.
Por otro lado, durante su gestión Sarkozy centralizó en sus manos el poder en un híperactivismo que, en los primeros meses de su mandato, hasta pareció una forma de sobreactuación. De este modo, el rol del primer ministro quedó desdibujado, terminando por ser un mero ejecutor de sus órdenes. Más grave aún fue haber transformado el parlamento en una escribanía que sólo tenía que ratificar sus decisiones.
En el balotaje, poco más de la mitad de los votantes ha rechazado claramente estos errores. Tanto es así que, en la noche de los festejos, el eslogan no fue “Hollande presidente” sino “Sarkozy, se terminó”. La muchedumbre esperó al primer mandatario electo con banderas no sólo francesas, sino europeas, belgas, italianas, tunecinas en una muestra de amplitud de visiones y de actitud inclusiva.
Tomando distancia de su ex rival, Hollande manifestó por lo tanto la intención de ser el presidente de todos los franceses. Agradeció el apoyo de los centristas representados por Bayrou, y prometió que el primer ministro gobernaría efectivamente. Se comprometió sobre dos demandas muy populares y claves: la justicia y los jóvenes. “La justicia dispondrá de todas las garantías para ser independiente”, y a los jóvenes prometió todo los esfuerzos para que tengan un porvenir y las mismas posibilidades, sin distinción de raza, religión o procedencia, dijo en el día de su asunción. En otro orden, aseguró su compromiso ante la tremenda crisis que azota a la Unión Europea con medidas que no se limiten al rigor fiscal, sino que apunten al crecimiento y a la generación de empleo con una mirada especialmente dirigida a las nuevas generaciones. “Fijaré mis prioridades, pero no decidiré todo, por todo y para todo”, declaró en su discurso de investidura, tomando una vez más distancia del hiperpresidencialismo de la gestión anterior.

Francia y el mundo

Sin duda, durante estos años Francia ha ejercido un creciente rol de liderazgo en Europa. Sarkozy supo aprovechar el alineamiento británico con la política de la Casa Blanca y la nula simpatía por el euro, estableciendo un eje Berlín – París que ha cobrado particular relevancia a partir del último año, cuando la crisis financiera ha estallado en el Viejo Continente, obligando a la zona del euro a redefinir estrategias comunes más decididas para hacer frente al descalabro griego, y a la alerta roja proveniente de las economías, española, italiana y portuguesa (el grupo fue bautizado con el acrónimo PIGS, por las iniciales de estos países en inglés).
Pero la necesidad de demostrar que el de Francia era un gobierno fuerte ha provocado también otro cambio sustancial de la política exterior gala. Luego de años de cierta pasividad, en los que Estados Unidos y Reino Unido desplegaron un gran poder de iniciativa en África, continente en el que Francia tiene importantes intereses políticos y comerciales con sus ex colonias. Londres y Washington tenían un plan que consistía directamente en ir expulsando a los franceses de la región. La jugada más lograda en este sentido fue el derrocamiento, en 1998, del dictador del entonces Zaire (hoy República Democrática de Congo), Mobutu Sese Seko a manos de Laurent Desiré Kabila. Ese plan, nombre en código: “herradura”, fue ejecutado sin contemplaciones. Cabe recordar que el conflicto, que sigue todavía, produjo varios millones de muertes y el desmembramiento de facto de Congo. En el intento de defender a Mobutu, París recurrió a mercenarios serbios y bosnios, acusados de crímenes de guerra cometidos en el conflicto de la ex Yugoslavia. Lo cual le valió al gobierno francés un embarazoso escándalo (1). También se puede leer en este sentido la desestabilización sucesiva de otros países, en especial, Costa de Marfil.
Más recientemente, en África apareció otro competidor de relieve: China. Sarkozy supo aprovechar a su favor la rivalidad entre Estados Unidos y China, aliándose contra el “adversario” común asiático con Washington y Londres. Dos hechos marcan esta decisión: el regreso de los franceses en el mando operativo de la OTAN, y el conflicto desencadenado en Libia.
Desde la presidencia de Charles De Gaulle, París había dejado de integrar el mando operativo de la OTAN. Para el viejo presidente ningún soldado francés debería recibiría órdenes de alguien de otro país. Sarkozy modificó esta línea en 2009. La Casa Blanca, estaba decidida a frenar el avance chino en África, donde la potencia asiática está tratando hacer negocios con los países productores de petróleo, entre ellos Libia, en aplicación de una política destinada a limitar los esfuerzos de China de multiplicar sus fuentes de abastecimiento de crudo, sin el cual no le será posible mantener los altos niveles de crecimiento económico. Por su parte Sarkozy quería desplazar a las empresas italianas, con las que el líder libio Muhammar Khadafi tuvo un trato preferencial gracias al vínculo amistoso con el primer ministro italiano Silvio Berlusconi. Esta coincidencia entre París y la Casa Blanca explica el rol particularmente activo de Sarkozy en oportunidad de la intervención militar en Libia, teóricamente para proteger a la población civil, en la realidad, al lado de los insurgentes. En efecto, meses antes de que en Libia estallara la revuelta, se registró una fuerte presencia de elementos de inteligencia de varios países, y también franceses. Éstos fueron preparando los escenarios que luego por intermedio de una oportuna maquinaria mediática fueron presentados como la salvaje represión por parte del régimen de Khadafi. Entre los elementos contratados para hacer estallar la revuelta, curiosamente, figura el Grupo Islámico Combatiente de Libia. Una organización, paradojalmente, vinculada a Al Qaeda, que en la página web del ministerio del interior británico figura como proscripta en ese país, mientras que en la página del Departamento de Estado de los Estados Unidos, sigue figurando como grupo terrorista (2). Por lo visto, cuando se trata de intereses comerciales, es fácil para ciertos gobiernos taparse la nariz y negociar con quien sea. Hoy inútilmente Amnistía Internacional señala que en Libia se sigue torturando y ejecutando a adversarios.
La cuestión es que si bien Francia recuperó un papel de liderazgo en el plano internacional, no todos estos episodios han reportado ventajas claves, ni pueden ser esgrimidos con orgullo, al punto tal que no constituyeron un punto fuerte durante la pasada gestión de Sarkozy.

Las cuentas de Francia

Monsieur le president tendrá además una situación económica complicada, como cualquier país europeo en este momento, ya que la crisis financiera parece avanzar en modo imparable. En las semanas venideras se jugará el futuro de Grecia, sacudida y al borde de la bancarrota si no se pagan unos 30.000 millones de euros antes de fines de junio. Para el economista italiano Alberto Bagnai “Francia tiene un importante problema de competitividad que se traduce en un creciente endeudamiento externo (...), por lo que deberá recurrir a la ‘devaluación interna’: remover garantías sindicales, reducción de salarios, etc.” (3). Para este experto, a partir de 2005 Francia comenzó a endeudarse. Entre 2007 y 2001 la deuda publica creció en 22 puntos porcentuales del Producto Bruto Interno (PBI), del que hoy representa el 86 por ciento. Por este motivo el país “está a la vigilia de una crisis en todo similar a la de los demás países periféricos de la Eurozona: crisis de balanza de pagos inducida por una reducción del ahorro privado, agravada por una reducción del ahorro público” (4). La diferencia entre Francia y Grecia, en este caso, sería sólo cuantitativa y no cualitativa.
En un contexto tan adverso, ¿podrá Holland cumplir con su programa electoral? La pregunta no es superflua. En España Mariano Rajoy asumió la conducción del gobierno convencido de poder dominar la situación, para luego comprobar que se trata de una tarea sumamente compleja. En su ejecutivo circulan voces de posibles elecciones anticipadas antes de fin de año. Voces acaso exageradas, pero que hablan claro de la complejidad y delicadeza de la situación. Holland ha enfrentado su campaña electoral criticando el severo ajuste al que han sido sometidas las economías europeas, sin que la gente pudiera vislumbrar una perspectiva esperanzadora. Cualquiera está dispuesto a hacer sacrificios, siempre y cuando pueda vislumbrar una luz al final del túnel. Los cambios estructurales, el recorte del gasto público, los recortes de salarios, la ulterior precarización de los contratos de trabajo, hasta el momento han acentuado la recesión en toda Europa con la sola excepción de Alemania. Sin embargo, el partido de la canciller Angela Merkel recibió en mayo un castigo importante en la región de Renania – Westfalia, la más poblada del país y es difícil no ver en este resultado el rechazo a su férrea defensa de la política de ajuste.
En estas escasas semanas, Hollande deberá cuidar el caudal electoral conseguido, posiblemente ampliarlo si quiere disponer de un mayor apoyo en el Parlamento, pero esto compatiblemente con la situación económica adversa. Su primer gesto, una vez asumido el mando presidencial, ha sido la de visitar a la vecina Alemania, dando una clara señal de continuidad en el eje París – Berlín que hoy lidera la Unión Europea. Tanto él como su par alemana deberán dar prueba de saber capitanear el barco en el mar embravecido. Si lo logran, Europa, habrá encontrado los líderes que le hacen falta.


Notas:
(1) El operativo fue conocido bajo el nombre en código: “araña”. Cfr. El sito web sobre los Balcanes: Notizie Est, whttp://www.bulgaria-italia.com/notizie-est/article3e97.asp y también http://www.bulgaria-italia.com/notizie-est/article4e6b.asp

(2) Cfr. Sitio web del Departamento de Estado: http://www.state.gov/j/ct/rls/other/des/123085.htm 
La sigla del grupo está obviamente en inglés Libyan Islamic Fighting Group (LIFG). En cambio, el sitio web del ministerio del interior británico, cfr. http://www.homeoffice.gov.uk/publications/counter-terrorism/proscribed-terrorgroups/proscribed-groups?view=Binary, ofrece también un resumen sobre el grupo: “Libyan Islamic Fighting Group (LIFG) The LIFG seeks to replace the current Libyan regime with a hard-line Islamic state. The group is also part of the wider global Islamist extremist movement, as inspired by Al Qa’ida. The group has mounted several operations inside Libya, including a 1996 attempt to assassinate Mu’ammar Qadhafi”.

(3) Cfr. Bagnai: perché Hollande sará costretto a tradire gli elettori, en: www.libreidee.org

(4) Ibid.


viernes, 30 de marzo de 2012

El BRICS: una voz nueva



El BRICS está conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Desde 2009 realiza reuniones anuales de sus dirigentes y la de Nueva Delhi, llevada a cabo del 28 al 29 de marzo, fue la cuarta.
No hay dudas de que se trata de un nuevo actor político que mucho tiene que aportar y decir. El peso específico de este grupo se puede medir, por ejemplo, con algunos números: representa entre el 43 y el 45 por ciento de la población del planeta, el 25 por ciento del producto bruto interno global, el 30 por ciento de las tierras cultivadas, su aporte a la economía mundial es del 50 por ciento, su mercado interno crece en el 28 por ciento anual en promedio, el consumo interno - con clases medias en crecimiento - varía entre el 35 y el 60 por ciento de los PBI nacionales. 
Estamos pues frente a una verdadera locomotora del desarrollo. Pero no sólo por esta pujanza macroeconómica, sino que desde la perspectiva política hay palabras nuevas que están apareciendo en el escenario global.
En efecto, la cita en Delhi se llevó a cabo bajo el título: "BRICS, asociados para la estabilidad global, la seguridad y la prosperidad".  Allí los planteos de los miembros del grupo fueron contundentes. Ante la crisis mundial que, dicho sea de paso, estos países están sorteando con mucha más soltura, comparando con Occidente, es necesaria una reforma del FMI y del Banco Mundial. En el primer caso para que los mercados emergentes sean mejor reflejados si de verdad se quiere legitimar y hacer más efectiva la tarea del FMI. En el caso del Banco Mundial, el grupo insta a que la institución logre representar la visión de todos sus miembros y de la actual realidad política. El grupo intentará crear un banco de desarrollo destinado a realizar proyectos de infraestructuras desde una perspectiva de crecimiento sostenible ampliada a otras economías emergentes. Importante, el esfuerzo de implementar el comercio interno entre los países del BRICS utilizando sus propias monedas. Un tema, éste, particularmente delicado pone en discusión el uso del dólar estadounidense como moneda global. 
La voz del BRICS en Delhi también se hace oír en temas de política internacional. Sus miembros consideran necesario llegar a un cese de la violencia en Siria y apoyan la misión de la ONU y la Liga Árabe al respecto. Asimismo, abogan para que Irán pueda con derecho disponer de un proyecto nuclear para fines civiles, de modo que se pueda desactivar este foco de crisis. Se reitera, además, la condena del terrorismo, pero indicando las Naciones Unidas como el marco adecuado para su lucha, proponiendo la pronta redacción de un borrador de Convención Integral sobre el Terrorismo Internacional. Este punto en clave para lograr la pacificación de Afganistán, donde además es preciso impulsar la lucha contra la producción de opiáceos usados para fabricar drogas. 
Otros temas analizados durante la cumbre de Delhi son el desarrollo sostenible, la seguridad energética y la seguridad alimentaria. Se consideró que se trata de elementos clave para luchar contra la crisis financiera y contra el hambre y la pobreza. El uso de energías alternativas, el recurso a un comercio más justo a nivel global completan este discurso que, sin embargo, no pertenece a una ONG comprometida en el tema, sino a gobiernos que representan las mayores economías del planeta. 
Es un nuevo protagonismo al que las últimas décadas no nos habían acostumbrado. Una experiencia que habrá de seguirse muy de cerca. En junio de este año, en Río de Janeiro, se celebrará la Conferencia sobre desarrollo sostenible (Río + 20). Allí el BRICS tendrá más cosas para decir sobre un tema que se anuncia como clave para el siglo XXI.

viernes, 9 de marzo de 2012

Il mondo ha bisogno di Putin?

Per molti il modo in cui Vladimir Putin è arrivato al terzo mandato presidenziale è scandaloso e per niente democratico. E hanno le loro ragioni nell’affermarlo. La Russia è il Paese col triste record di giornalisti ammazzati, dove al potere si arriva con spregiudicata determinazione e ricorrere a brogli elettorali non è certo una novità. Lo sapeva bene Boris Eltsin, che nel ’96 giunse in modo certo non limpido alla presidenza. E basterebbe poi ricordare, a proposito di Putin, gli attentati sospetti che hanno portato all’intervento in Cecenia e spianato la strada a Putin. Una guerra, quella della regione Ciscaucasica, che, in quanto a diritti umani, ci ha riportato e ci riporta ancora a epoche lontane.
Dunque Putin torna a installarsi come presidente ed è probabile che l’alternanza con Medvedev continui per un periodo piuttosto lungo. Questa continuità nel potere sta dicendo qualcosa allo scenario internazionale, così come lo farebbe una eventuale riconferma di Barack Obama alla Casa Bianca, il prossimo novembre.
In effetti, in un contesto nel quale gli Stati Uniti rappresentano un potere che, sebbene con segni di decadenza, continua a essere egemonico, soprattutto sul piano militare e industriale, Putin rappresenta la voce di una potenza capace di contrapporsi – e questo si deve soprattutto alle dimensioni del “continente Russia” – a tale potere. La corsa alle risorse naturali, in modo speciale a quelle energetiche, è tuttora in corso e il territorio russo, e quello della sua sfera di influenza, giocano un ruolo strategico importantissimo. La sua voce acquista un maggiore peso politico, perché si aggiunge a quella della Cina, oggi la vera potenza emergente con vocazione globale – ancora silenziosa e poco intellegibile nei suoi obiettivi per la diplomazia occidentale –, con un atteggiamento poco accondiscendente nei confronti di Washington. L’esempio concreto è la posizione di Pechino e di Mosca in merito al conflitto scoppiato in Siria e rispetto alla questione della politica nucleare dell’Iran. Vista la spregiudicatezza con la quale si è agito in Libia prima, e in Siria poi, con tutta probabilità, senza queste voci dissonanti, sarebbe già stato avviato un attacco preventivo all’Iran per neutralizzare i suoi progetti nucleari.
La continuità di Putin al Cremlino, dunque, stabilisce di fatto una linea di continuità politica che tende a limitare e temperare l’influenza della Casa Bianca, che si trasformerebbe altrimenti in un potere illimitato la cui tendenza, ricordiamolo bene, è quella di considerare come “subalterni” gli altri attori sul piano globale. Zbigniew Brzezinski, che tanta influenza ha avuto sulla politica estera Usa degli ultimi anni, nel suo testo La grande scacchiera (Longanesi), parla senza pudore di Stati «vassalli e tributari», riferendosi al gruppo di “gregari” desiderosi di eseguire gli ordini provenienti da Washington.
Questo multilateralismo di fatto, frutto dunque più della necessità che di autentiche virtù democratiche, permette che anche altri attori politici possano affacciarsi, senz’altro ancora timidamente, sullo scenario mondiale, acquistando poco a poco autorevolezza. È il caso dell’India e del Brasile, ad esempio. Questi Paesi sono espressione di popoli finora esclusi dagli ambiti di discussione internazionale. Tale presenza suppone anche un peso politico in organismi multilaterali nei quali filtrano altri criteri politici che non siano i rapporti di forza.
Tale risultato sembra forse poco per chi aspira a un consesso internazionale ispirato a valori più elevati dai limitati obiettivi della realpolitik. Ma intanto è la premessa indispensabile per poter avanzare in direzione di una maggiore democratizzazione della convivenza globale.

lunes, 6 de febrero de 2012

Riconciliazione tra palestinesi

Dopo la violenta separazione nel 2007 tra le fazioni di Fatah e Hamas, i rispettivi rappresentanti hanno firmato un documento di riconciliazione. Ad Abu Mazen l’incarico di un governo di tecnici .

Insomma ci sono riusciti. Dopo essersi scontrati a suo tempo a colpi di kalashnikov, Hamas e Fatah, le due principali organizzazioni palestinesi, sono riuscite a raggiungere un accordo. Grazie alla mediazione del Qatar attraverso l’emiro Hamd Bin Khalifa al-Thani, il presidente della Autorità Nazionale Palestinese (Anp) Abu Mazen, in rappresentazione di Fatah, e lo sceicco Khaled Meshal, rappresentante di Hamas, hanno siglato il 6 febbrario una dichiarazione a Doha.
In base al testo, Abu Mazen sarà incaricato di costituire un governo di tecnici che possa gestire la vita dei palestinesi sia di Cisgiordania che della striscia di Gaza. Contemporaneamente, il governo appronterà le misure necessarie per celebrare le elezioni politiche e presidenziali da celebrarsi nei territori il prossimo mese di maggio.
L’accordo siglato a Doha si presenta come uno sforzo per riconciliare queste due fazioni che dal 2007 erano giunte ad una virtuale separazione dei territori palestinesi. Hamas rappresenta l’ala più intransigente, ma anche quella più popolare, meno invischiata negli scandali per corruzione che hanno spesso macchiato il più numeroso gruppo di Fatah, impegnato tra l’altro ad affrontare forse con maggior pragmatismo l’annosa questione del conflitto con Israele.
Ed infatti è proprio da parte israeliana che giungono le maggiori critiche all’accordo di riconciliazione raggiunto in questi giorni. Il primo ministro israeliano Benyamin Netanyahu ha criticato energicamente il riavvicinamento tra i due gruppi, affermando che Abu Mazen deve scegliere tra la pace con Israele e la pace con Hamas. Per il premier israeliano la pace con Hamas e con Israele è inconciliabile, almeno finché l’organizzazione non deciderà di abbandonare la pratica del terrorismo, non riconoscerà il diritto di esistere dello Stato israeliano e non rispetterà gli impegni assunti dall’Anp. Forse con maggiore cautela, la Casa Bianca ha invece ribadito l’appoggio a una riconciliazione tra palestinesi, ma se verrà promossa la pace.
Nel frattempo, Abu Mazen e Meshal hanno stabilito anche di ricostituire il Consiglio nazionale palestinese, massimo organo della Olp. Sia a Gaza che in Cisgiordania la notizia è stata ben ricevuta dai rispettivi capi degli esecutivi delle due fazioni.
L’accordo raggiunto non suppone aver sormontato gli ostacoli esistenti, tra questi, il poco tempo disponibile per formare un governo e organizzare le prossime elezioni. Inoltre, non pare facile che il governo possa ottenere il controllo sulla milizia armata di Hamas, che ha dimostrato essere efficace e ben armata. Ciò nonostante si tratta di un passo pur sempre positivo. La vittoria dei Fratelli mussulmani e di gruppi vicini ad Hamas nelle elezioni svoltesi in vari Paesi arabi negli ultimi mesi ha reso il gruppo meno disponibile a fare concessione ad Abu Mazen e Fatah. Anche se tale vittoria è stata possibile probabilmente dal maggiore pragmatismo dimostrato proprio dai menzionati gruppi. Certo è che la separazione tra palestinesi giovava poco alla causa della pace in Medio Oriente.

viernes, 27 de enero de 2012

Hormuz, uno stretto troppo stretto

Dietro la tensione sullo stretto dal quale passa il 20% del greggio mondiale, aleggia la questione del programma nucleare del governo di Teheran. Ma è tutta la regione che rivela un alto livello di instabilità.

L’applicazione di dure sanzioni nei confronti dell’Iran, che prevedono l’embargo nell’acquisto di grezzo del Paese asiatico da parte dei 27 stati membri della UE, potrebbe acuire la tensione già esistente nello stretto di Hormuz. Le autorità iraniane hanno infatti minacciato di chiudere il traffico marittimo in questo punto nevralgico per le rotte delle petroliere. Di li passa infatti il 20% dei quasi 80 milioni di barili di greggio che vengono commerciati ogni giorno sul pianeta.
La geografia della zona aggiunge un elemento ulteriore di complessità al tema. Sebbene è vero che le acque dello stretto sono sotto la sovranità dell’Oman e dell’Iran, in realtà, quasi tutti i punti di accesso allo stretto si trovano in acque iraniane, mentre la maggiore parte delle vie d’uscita si trovano in acque territoriali omaniti. Pertanto, è impossibile transitare per lo stretto senza entrare in acque sotto la sovranità dell’Iran. Sebbene ci si appelli al diritto dei mari che figura nella terza parte della Convenzione delle Nazioni Unite, l’Iran (ma anche gli Stati Uniti, non hanno ratificato questo trattato).
Domandiamo a Pasquale Ferrara, esperto in politica internazionale, se si tratta solo di una questione di diritto marittimo internazionale.

“Ad Hormuz è in gioco qualcosa di più del diritto. Si tratta di un principio politico fondamentale che fa parte delle relazioni internazionali da almeno a un secolo a questa parte, quello della libertà dei mari. E questo indipendentemente dagli impegni assunti, esistono principi che valgono erga omnes, che in questo caso riguardano l’accessibilità dell’alto mare. Non bisogna dimenticare che proprio la violazione di questo principio di alcune guerre. L’entrata in guerra degli USA nella primo conflitto mondiale fu motivato proprio dalla violazione della neutralità in alto mare, in altre parole il diritto di navigazione ed il passaggio inoffensivo davanti alle coste. Esiste però un braccio di ferro di tipo politico e mi pare che l’Iran si stia spingendo in un terreno scivoloso”.

Effettivamente, la questione di fondo è il programma di armamento atomico dell’Iran. Uno si domanda anche qual è il problema che questo Paesi si doti di armi atomiche visto che sia il Pakistan che Israele, suoi vicini, sono entrambi dotati di decine, se non centinaia, di ordigni nucleari.

“Il tema concerne la credibilità del regime giuridico del regime giuridico della non proliferazione. Gli stati che hanno sottoscritto apertamente il Trattato di Non Proliferazione (TNP), devono rispettarne le norme, tra cui quella della la trasparenza, permettendo ispezioni, verifiche, ecc.
Esiste poi la questione della coerenza in politica internazionale della non proliferazione di queste armi al di fuori del TNP. Esistono Stati che non fanno parte del TNP, altri come la Corea del Nord ne sono usciti, c’è una diversità di situazioni giuridiche di cui bisogna tener conto.
Tuttavia il tema fondamentale è quello delle armi nucleari, così come siamo riusciti politicamente a proibire le armi batteriologiche e chimiche o le mine antiuomo, pure poste fuori legge, bisognerebbe arrivare a fare lo stesso con le armi nucleari. E questo è un tema che va al di la della questione  iraniana”.

Forse andrebbe anche rivista la politica nei confronti dell’Iran, dato che sentirsi minacciati potrebbe avallare il ragionamento in base al quale dotarsi di arme nucleari è un deterrente valido per evitare invasioni, come quella dell’Iraq o dell’Afghanistan.

“Questo è un argomento in parte fondato ed in parte usato strumentalmente, le due versioni sono vere. Il tema è che l’area geografica nella quale si colloca l’Iran è estremamente instabile, e questo crea la peculiarità del caso del suo programma nucleare. Pertanto, c’è bisogno di un approccio complessivo del problema della pace nella regione. Ad esempio non esiste nessuna istituzione di sicurezza collettiva dei vari Paesi e pertanto l’area rimane lasciata a se stessa, il che amplifica i problemi politici in modo esponenziale”.