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miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿Quién negociará en Ginebra?


El 22 de enero se llevará a cabo en Suiza la segunda conferencia para encontrar una solución a esta guerra. Será la oportunidad para verificar quién es quien en esta crisis.


La segunda conferencia de Ginebra sobre el conflicto sirio, fijada a partir del próximo 22 de enero, servirá para aclarar cuáles son las partes en guerra. Se suponía que en el país estalló un conflicto interno a partir de la rebelión del pueblo y de la formación del Ejército Sirio Libre (ESL), cuyo propósito revolucionario era derrocar al presidente Bachar al Assad. 

Admitir en Ginebra a algún representantes de los decenas de miles de milicianos y mercenarios de unos 40 países diferentes hoy en Siria sería admitir que, en realidad, no hubo una "revolución", sino una verdadera invasión del país por cuestiones ajenas a la democracia.

El tema es clave porque ¿quiénes se sentarán a negociar en Ginebra? El Consejo Nacional Sirio, la supuesta rama política del ESL ni el propio ejército libre fueron una entidad clara en algún momento y, más bien, un rejunte de figuras que jamás ejercieron liderazgo.

Semanas atrás se sostenía que el ESL contaba con 40.000 hombres, desertores del ejército regular que se alistaron para derrocar al presidente Assad. Sin embargo, la sede histórica de su cuartel ha sido asaltada por otros rebeldes, quienes se apropiaron de sus arsenales, y su líder Selim Idriss huyó a Torquía para luego refugiarse en Qatar.

La historia de las deserciones, terminó siendo magnificada ad hoc, ya que si bien hubo soldados que desertaron, éstos no pasaron de ser un porcentaje insignificante para las fuerzas armadas sirias. Muy lejos de los supuestos decenas de miles. 

No es la única mistificación en esta guerra que ha contado, a menudo, con fuentes de información sesgadas y sin las necesarias verificaciones por parte de los medios. Es el caso del Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Una breve reseña de las noticias sobre el conflicto revelaría que una buena parte de la información difundida sobre el conflicto (víctimas, refugiados, violaciones a los derechos humanos, uso de armas químicas, etc.), provenía de esta ONG con sede en Londres. Sin embargo, bastaron algunas averiguaciones para que la cancillería rusa, por boca de su vocero, Alexánder Lukásheviclas, hiciera saber en su momento que "el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos que provee los datos, cuenta con tan solo dos personas, un director y un secretario traductor. Está encabezado por un tal R. Abdurajmán, a quien no solo falta la formación periodística o jurídica, sino también una simple educación secundaria completa”. Abdurajman ni siquiera reside en el país en conflicto. 

Por otra parte, no llamó demasiado la atención de la bandera elegida por el ESL, la que incluye tres estrellas verdes en campo blanco, entre una franja verde y otra negra, que sin embargo era muy indicativa del proyecto del ESL. Como bien indica el periodista francés Thierry Meyssan, se trata de la bandera utilizada bajo el mandato francés, cuando Londres y París se dividieron las áreas de control de Oriente Medio, a través del acuerdo Sykes-Picot, por el nombre de los dos diplomáticos que lo sellaron, y que preveía una siria dividida en un estado druso, otro alauita y otro cristiano. Un proyecto que no es parte del pueblo sirio actual y que más bien responde a los intereses franco británicos. 

Puede que en Ginebra se descubra que la historia de estos dos años en Siria ha sido totalmente diferente respecto de como ha sido presentada.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Siria desde adentro

Entre diciembre y enero tendrá lugar en Ginebra una segunda conferencia sobre el conflicto sirio. Una guerra que se podía evitar ha dejado destrozado el país. El testimonio directo de una cristiana comprometida que vive desde hace once años en territorio sirio.

La de Siria no es ni guerra civil ni un conflicto interno: lo dicen las decenas de miles de combatientes de más de 40 países en representación de intereses foráneos que poco tienen que ver con las demandas de la ciudadanía siria atizadas por la “primavera árabe”. Detrás de esta guerra hay intereses de tipo económico de países como Francia, intereses geopolíticos, en el caso de los Estados Unidos, o los de matriz religiosa, como los de Qatar y Arabia Saudita en su pretensión de instalar un Estado islámico.

Lo confirmaba a mediados de 2011 el Patriarca maronita Bechara Rai cuando denunció la existencia, desde 2006, de un proyecto de rediseño del mapa geográfico de la región llamado “Nuevo Medio Oriente”, con el objetivo de crear mini Estados étnicos y confesionales, suficientemente débiles para ser dominados.

Esta guerra podía evitarse. En junio de 2012 estaban dadas en Ginebra las condiciones pero lo impidió la rigidez del gobierno de París, entonces recién instalado, al exigir el retiro del presidente sirio, Bachar al Assad. Según el periodista francés Thierry Meyssan el emirato de Qatar financió la campaña electoral de François Hollande para ser respaldado en su proyecto de desestabilizar el régimen de Assad.

Un año y medio y cien mil muertos después la perspectiva es que en Ginebra (al cierre de esta edición todavía no estaba definido si la Conferencia de Ginebra 2 sobre el conflicto sirio se realizaría en diciembre o en enero) quizás haya un acuerdo que encontrará una economía quebrada, con empresas reducidas a escombros, con ciudades destruidas, dos millones de refugiados (la mitad niños), los lazos sociales que permitían la convivencia en paz profundamente dañados.

María Moscato vive desde los años ochenta en Medio Oriente y es un testigo privilegiado del conflicto en Siria, donde reside hace 11 años. Durante la conversación, emergen aspectos de la vida política siria poco conocidos. Docente, comprometida en un movimiento cristiano, esta mujer se siente interpelada por el conflicto: “Trato cada día de desarmarme, para que en mí y en las relaciones que tengo ganen el perdón, la misericordia, la comprensión del otro, sea cual fuere su pertenencia”. Varias veces manifiesta su preocupación por la gente: “La desesperación no nace sólo del presente, sino también de un futuro como nunca incierto, pues todavía estamos lejos de que cesen los combates y comience un diálogo constructivo”.

Me imagino que para los sirios es una situación sumamente dura...
Cuesta creer que barrios enteros o aldeas, calles, industrias, escuelas, lugares arqueológicos que hasta hace tres años atraían cada vez más a turistas admirados por la riqueza del patrimonio cultural, hayan sido arrasados o depredados. Se pasó de la seguridad y la total tranquilidad que reinaban al riesgo permanente de morir, de las represalias. No es infrecuente que los desplazados, luego de encontrar un lugar que parece seguro, vean aparecer grupos armados o terroristas que los obligan a huir de nuevo o a correr el riesgo de quedar en medio de los tiroteos. La gente no puede más y se pregunta si los bandos que se oponen se dan cuenta de sus sufrimientos.

¿Quiénes y cómo han tratado de actuar frente a la emergencia humanitaria? 
En primer lugar la Medialuna Roja y la Cruz Roja internacional y luego, grandes organizaciones como Caritas, JRS (jesuitas), Terres des Hommes, algunas asociaciones musulmanas y otras afiliadas a la ONU. Cada Iglesia, católica, ortodoxa o de otros ritos presentes en Siria, ayuda con iniciativas significativas, que colaboran para que esta red de solidaridad sea más capilar. Cooperan con esta red también familias religiosas, como los salesianos, los franciscanos o movimientos eclesiales como los Focolares. Se responde a las necesidades más urgentes: comida, calefacción, medicamentos, la escolaridad, la contención psicológica a niños y adultos traumados por la guerra. En Alepo, casi todas las escuelas públicas reciben a familias de refugiados, con la ayuda de la Medialuna Roja. Más precaria es la situación en ciertos campos de refugiados alistados en la frontera. 

¿Con qué espíritu la gente vive la invasión de su país, la guerra, la pérdida de la vivienda, el trabajo, el tener que refugiarse en otra localidad?
Hay un sentimiento difuso de dolor y de angustia, de impotencia que acompaña los días y que, con el tiempo, se agudiza. Los sirios están muy apegados a su tierra, a su historia milenaria. Aman a su país y se sienten azorados al verlo en el estado en que está, luego de décadas de trabajo para alcanzar, en varias regiones, una situación económica decorosa. Los sirios son buenos trabajadores. Hay quien quiere quedarse porque cree todavía en la posibilidad de vivir juntos, pese a que la red de las relaciones multi confesionales se haya vuelto más vulnerable por las atrocidades cometidas en casi tres años de guerra. Queda cierta solidaridad y los cristianos sienten la responsabilidad de mostrarla ayudando a todos sin distinciones, sin temor por el riesgo que corren en ciertas regiones, precisamente por su fe. En medio de esta oscuridad, hay quien responde al odio y a la división con un amor que da esperanza y, en cierto modo, es contagioso.

¿Los cristianos estaban insertados en la vida civil? ¿Cómo han reaccionado?
La primera reacción fue la incredulidad ante una violencia cruda y sin sentido. Además, eso acontecía en un país que era de los más seguros en el mundo, afectando la paz y la convivencia acostumbrada. Muchos eran favorables a un cambio en sentido democrático, pero sin afectar la convivencia pacífica de los diferentes componentes nacionales ni poner en discusión la laicidad del Estado. Pero luego de las primeras masacres, en Hama y Homs, ante la evidencia de una coloración confesional integralista muchos se sintieron angustiados y muchos otros comenzaron a dejar el país. El fantasma de un modelo libanés, iraquí o bosniaco comenzó a cundir. En ciertos barrios o aldeas, los vecinos se han transformado en potenciales agresores y si antes los cristianos eran respetados y bien insertados en la vida civil, hoy en ciertos lugares son apenas tolerados en nombre de un Islam violento y sectario. Un cristiano puede ser objeto de robo o secuestro debido a las fatwa (NdR: sentencias) que lanza el primer líder religioso de turno. Cada grupo extremista tiene el suyo y éste legisla como quiere. Cuando los rebeldes necesitan dinero, secuestran a los cristianos.

¿Era una situación previsible?
La crisis encontró sin preparación a la gran mayoría de la población, formada por las comunidades sunitas, alawitas, curdas y cristianas. Hubo quien pretendía asegurar la paz y la seguridad a cualquier precio. Otros, en nombre de la libertad y de las reformas u otros intereses, estaban dispuestos a ponerlas en juego. En cuanto a la libertad y las reformas, cuando estallaron las primeras manifestaciones, en febrero de 2011, Assad no fue lento en responder a estas inquietudes. Pero en el restringido grupo dirigente alawita del que es parte encontró una fuerte resistencia al cambio. En ese momento, gran parte de la población lo apoyó, pues lo consideraba capaz de actuar las reformas y evitar la anarquía o un conflicto civil. Además, nadie conocía a otros líderes. Otra parte de la población le quitó confianza al régimen pero sin apoyar ni la partición del país ni la violencia.

Se habla de la presencia de decenas de miles de guerrilleros extranjeros. 
La ONU estima que hay no menos de 700 grupos armados, muchos llegados con el apoyo de otros países, fronterizos y no. En la ciudad de Qussair se contaron rebeldes de 40 nacionalidades. Y en Oronte sucede algo similar. En la aldea de Ghassanieh hay muchos milicianos de Al Qaeda, la mayoría provenientes de Afganistán y de Chechenia. En Jacoubieh en cambio hay una cuarentena de grupos rebeldes integrados en su mayoría por sirios, a menudo en lucha entre ellos. En el pequeño pueblo de Knayeh, junto a los rebeldes del Ejército Sirio Libre, hay grupos armados que desean imponer la sharia (NdR: ley islámica). En setiembre fue atacada Maaloula, en las montañas al norte de Damasco, donde todavía se habla el arameo (NdR: la lengua de Jesús). Allí los milicianos del Frente Al Nousra sembraron el terror. A fines de octubre, en Sadad, un pueblo cristiano, los terroristas masacraron atrozmente a unas 50 personas, entre ellas mujeres y niños.

La impresión es que el mentado choque de civilizaciones se está verificando al interior del mundo islámico. ¿Se percibe esto en Siria? 
Se percibe y también se comprende muy bien: las dificultades entre sunitas, chiitas y alawitas tienen raíces históricas profundas. Sin embargo, los medios para salir de estas dificultades de diálogo existen, aquí y en otros lugares. El problema son los intereses que fomentan el odio confesional. Depende de cómo se mira la historia: si la quiero construir en términos de fraternidad o de permanente contraposición.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Acuerdo en el Consejo de Seguridad para el desarme químico de Siria

Los cinco miembros permanentes acordaron una resolución en la que se menciona el uso de la fuerza en caso de que Siria no cumpla con el compromiso. Siria ingresaría en el organismo para la Prohibición de las Armas Químicas. 

Los miembros permanentes acordaron una resolución que ratifica el acuerdo alcanzado por Estados Unidos y Rusia para el desmantelamiento del arsenal químico sirio. El punto más controvertido, el uso de la fuerza en caso de que Siria no cumpla con el compromiso de facilitar su desarme, fue superado mencionando que en ese caso se usará la fuerza, pero no en forma automática, tal decisión deberá ser sometida nuevamente a una resolución del Consejo de Seguridad.

El texto de la resolución, que será presentada en el seno del organismo de la ONU por el Reino Unido y podría ser votada hoy mismo por los quince miembros, haría referencia al Capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas que permite el uso de “todos los medios necesarios, incluidos militares” para obligar a su cumplimiento.

El debate en el Consejo de Seguridad se centró en el tema del uso de la fuerza en caso de incumplimiento por parte del gobierno del presidente sirio Bachar al Assad. Los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido insistieron en que esta sanción era un elemento clave. Rusia, que comprometió su prestigio diplomático al haber sido la impulsora del desarme químico sirio, luego de convencer tanto a la Casa Blanca como al presidente Assad, quiso evitar que la resolución pudiera transformarse en un pretexto para un ataque militar en caso de imponerse condiciones incumplibles por Damasco.

Los inspectores de la ONU tendrán tiempo hasta noviembre investiguen sobre la ubicación de los arsenales químicos sirios y para precisar los elementos que deberán ser destruidos. 
No será simple, pues que se haya alejado la hipótesis de una intervención militar de Occidente, no significa que ahora reine la paz en Siria. El conflicto interno sigue y, además, los rebeldes
pueden interpretar este acuerdo como un implícito aval al gobierno de Assad. Rusia, que sigue siendo el aliado más importante para Damasco, se ofreció para garantizar la seguridad de los inspectores de la ONU, lo cual supone un despliegue de fuerzas rusas en ese país.

No hubo reacciones ante esta propuesta rusa que, en realidad, aporta un nuevo compromiso de Moscú para sostener el régimen de Damasco y confirma la sensación de que Rusia ejercerá un rol cada vez determinante en los equilibrio de Medio Oriente y, tal vez, en el norte de África.

martes, 10 de septiembre de 2013

Algunas palabras de más abren a una salida diplomática


En una rueda de prensa, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dijo que el ataque militar podría evitarse si el régimen de Damasco entregara su arsenal químico. No era lo que quería decir, pero Rusia tomó en serio la propuesta y la misma ha sido aceptada por Siria.

Unas palabras de más podrían ser la vía de escape a la intervención militar de Estados Unidos en Siria. Durante una rueda de prensa en Londres, el secretario de Estado norteamericano John Kerry, consultado si había algo que podría hacer el gobierno de Siria para evitar un ataque estadounidense, respondió: “Por supuesto, podría entregar hasta el último pedazo de sus armas químicas a la comunidad internacional en la próxima semana. Entregarlo todo, sin dilación y permitiendo un recuento completo”. El mismo Kerry intentó acto seguido restar peso a su afirmación calificándola de improbable, pero con habilidad su par ruso, Sergei Lavrov, tomó al vuelo la oportunidad para declarar que su país tomaría la iniciativa de proponer al gobierno de Damasco poner a disposición de la comunidad internacional su arsenal de armas químicas. En efecto, poco después, el ministro sirio de relaciones exteriores, Walid Maullem, quien se encontraba en Moscú, dijo que su país aceptaría la propuesta.

Estos nuevos hechos diplomáticos tuvieron el efecto de que el Congreso de los Estados Unidos, en el que se estaba discutiendo la autorización al gobierno del presidente Obama de ejercitar la fuerza militar contra el gobierno sirio de Bachar al Assad, aplazara la decisión. Inútilmente, tanto el vocero de la Casa Blanca como la predecesora de Kerry en la cartera de relaciones exteriores, intentaron limitar el alcance de sus expresiones, sin desautorizarlo groseramente. Pero a esa altura, los reflejos rápidos de los rusos habían puesto a la administración de Washington ante el alcance de sus propias palabras. Algo que ya había sucedido cuando la Casa Blanca quiso insinuar que Rusia proveía de armas químicas al régimen de Damasco y los norteamericanos debieron desdecirse.

Francia anunció que llevaría ante el Consejo de Seguridad la propuesta de poner el arsenal químico sirio, según algunas fuentes el mayor a nivel mundial, mientras Rusia invita a Assad no sólo a poner bajo control internacional las armas químicas, sino también a destruirlas. Y eso podría tener una nueva contrapartida: ejercer un control de este tipo, ya que los arsenales químicos no se encuentran depositados en diferentes lugares, lo cual supone un contexto bélico en territorio Sirio menos activo que el actual.

Puede que el error diplomático de Kerry, haya sido la causa de una imprevista vuelta de tuerca al estado de tensión que internacionalmente se vivía desde que Barack Obama - preso también él de sus propias palabras, las que trazaron la así llamada “línea roja” más allá de la cual su país intervendría en el conflicto –, quiso promover un ataque al régimen sirio.