La caída
del precio del crudo responde parcialmente a la ley de la oferta y de
la demanda. También intervienen factores geopolíticos, como el
enfrentamiento con otros países productores, Rusia e Irán, aliados
de un enemigo de los sauditas: el regimen de Siria.
miércoles, 1 de abril de 2015
viernes, 9 de enero de 2015
A la violencia se responde con más democracia
Mientras
desde Francia sigue el flujo informativo de las noticias vinculadas
al ataque a la sede del semanario satírico Charlie Hebdo, en las
redes sociales y en los medios de comunicación se multiplican las
lecturas, los análisis y los comentarios sobre el atentado. No es
fácil y tampoco es el momento para sacar conclusiones definitivas
acerca de este episodio. La experiencia nos ha enseñado que, a
menudo, los hechos vinculados con el terrorismo ofrecen más lados
oscuros que explicaciones claras.
Sin duda, la primera reacción es el sentimiento de solidaridad con las víctimas de este atentado criminal. Gente común, trabajadores que este jueves había concurrido a su trabajo pensando que por la tarde regresaría a sus hogares. Que se haya atacado un medio de prensa, símbolo de una de las libertades fundamentales de Occidente dice que directa o indirectamente la furia homicida de estos sujetos se ha descargado sobre una expresión de los valores democráticos. También en este caso, la condena no puede sino ser firme y sin vacilaciones. El sistema de libertades sobre los cuales se construyen nuestras democracia, entre ellas la libertad de expresión, representa precisamente la mejor respuesta a toda tentación de involución violenta hacia sociedades autoritarias.
Hechas estas aclaraciones, hay sin embargo algunos aspectos que conviene recordar. La facilidad con la cual se vincula el terrorismo con el Islam lleva a peligrosas e injustas generalizaciones. Hay medios que con asombrosa incapacidad analítica y populismo de baja calidad hoy estigmatizan la inmigración árabe en Europa y el Islam atribuyéndole la paternidad del atentado. Paradojalmente, esta actitud olvida dos cosas: primero que una gran cantidad de islámicos han repudiado el hecho violento. En segundo lugar, ignora que una de las víctimas de los terroristas ha sido el policía rematado sin piedad, Hamed Merrabet, un hombre de origen árabe, padre de dos hijos y musulmán. Un funcionario policial que ha dado la vida para proteger el semanario que ofendía con sus viñetas la religión que profesaba.
La migración a Europa de islámicos provenientes de varios países de África y otros continentes, tiene una historia de décadas que no es posible borrar. La violencia de los atentadores golpea a todos, también a los inmigrantes que se han radicado en el Viejo Continente y se han insertado así como en América latina se han insertado musulmanes y judíos, además de cristianos. El ataque no es de una religión contra otra, sino que es de grupos fanatizados contra un sistema de vida civilizado capaz de integrar la diversidad. La respuesta no es transformarse en una fortaleza, sino ofreciendo más civilización todavía, más libertades, más garantías para que avance esta capacidad de mirar a la diversidad como una riqueza.
Tampoco podemos olvidar un aspecto importante y es el de la ambigua relación entre Occidente y el mundo del fanatismo radicalizado. Francia tiene graves responsabilidades respecto de la desestabilización de Libia y Siria, al haberse involucrado directa y pesadamente en esos conflictos. Todavía en 2013, el entonces ministro de relaciones exteriores francés, Laurent Fabius, sostenía que el grupo Al Nousra estaba realizando “un buen trabajo” en Siria. En ese entonces, Al Nousra se identificaba, y no sólo vinculaba, con Al Qaeda. Sucesivamente, de él migrarán milicianos hacia el Estado Islámico que hoy azota Iraq y Siria. La presencia de soldados franceses en ese país y en Libia, previo a los levantamientos que terminaron con el derrocamiento de Kadhafi fueron señalados en varias ocasiones. Pero cabe recordar que desde la primera Guerra del Golfo Occidente hasta los episodios más recientes que acabo de citar, pasando por las invasiones de Afganistán e Iraq, ha destapado durante casi un cuarto de siglo la caja de Pandora de enfrentamientos internos a sectores islámicos, utilizando convenientemente y con desparpajo grupos terroristas antes o después denunciados como tales. Esta política desquiciada ha alimentado figuras opacas e intereses todavía menos transparentes que actúan en la sombra. Mientras se siga en esta actitud, es difícil que alguien no siga intentando sembrar el caos.
Finalmente, también es la oportunidad para gastar una palabra sobre la libertad de expresión. Charlie Hebdo ha utilizado este pilar de la democracia traspasando el límite entre sátira y desacralización y la ofensa lisa y llana, con cierta dualidad de criterio. Echó a un diseñador por haber blandamente satirizado la conversión religiosa de un hijo del ex presidente Nicolas Sarkozy por actitud discriminatoria, pero eso no le ha impedido publicar viñetas que ofenden groseramente a los islámicos y también a los cristianos. Una cosa es la sátira, otra cosa es ser blasfemo. Porque en el fondo es otra forma de esa intolerancia que el semanario pretende combatir.
Occidente tiene el deber de hacer de sus conquistas un puente de civilización y de paz y no la escusa para justificar cualquier actitud. La sociedad que se ha formado en base a esas conquistas es mucho más compleja. Por eso, para encontrar una convivencia armónica entre sus ciudadanos, necesita no sólo de las libertades sino también del espíritu igualitario, que asigna criterios de justicia, y del espíritu de fraternidad que da límites y contenidos a esos dos valores.
Sin duda, la primera reacción es el sentimiento de solidaridad con las víctimas de este atentado criminal. Gente común, trabajadores que este jueves había concurrido a su trabajo pensando que por la tarde regresaría a sus hogares. Que se haya atacado un medio de prensa, símbolo de una de las libertades fundamentales de Occidente dice que directa o indirectamente la furia homicida de estos sujetos se ha descargado sobre una expresión de los valores democráticos. También en este caso, la condena no puede sino ser firme y sin vacilaciones. El sistema de libertades sobre los cuales se construyen nuestras democracia, entre ellas la libertad de expresión, representa precisamente la mejor respuesta a toda tentación de involución violenta hacia sociedades autoritarias.
Hechas estas aclaraciones, hay sin embargo algunos aspectos que conviene recordar. La facilidad con la cual se vincula el terrorismo con el Islam lleva a peligrosas e injustas generalizaciones. Hay medios que con asombrosa incapacidad analítica y populismo de baja calidad hoy estigmatizan la inmigración árabe en Europa y el Islam atribuyéndole la paternidad del atentado. Paradojalmente, esta actitud olvida dos cosas: primero que una gran cantidad de islámicos han repudiado el hecho violento. En segundo lugar, ignora que una de las víctimas de los terroristas ha sido el policía rematado sin piedad, Hamed Merrabet, un hombre de origen árabe, padre de dos hijos y musulmán. Un funcionario policial que ha dado la vida para proteger el semanario que ofendía con sus viñetas la religión que profesaba.
La migración a Europa de islámicos provenientes de varios países de África y otros continentes, tiene una historia de décadas que no es posible borrar. La violencia de los atentadores golpea a todos, también a los inmigrantes que se han radicado en el Viejo Continente y se han insertado así como en América latina se han insertado musulmanes y judíos, además de cristianos. El ataque no es de una religión contra otra, sino que es de grupos fanatizados contra un sistema de vida civilizado capaz de integrar la diversidad. La respuesta no es transformarse en una fortaleza, sino ofreciendo más civilización todavía, más libertades, más garantías para que avance esta capacidad de mirar a la diversidad como una riqueza.
Tampoco podemos olvidar un aspecto importante y es el de la ambigua relación entre Occidente y el mundo del fanatismo radicalizado. Francia tiene graves responsabilidades respecto de la desestabilización de Libia y Siria, al haberse involucrado directa y pesadamente en esos conflictos. Todavía en 2013, el entonces ministro de relaciones exteriores francés, Laurent Fabius, sostenía que el grupo Al Nousra estaba realizando “un buen trabajo” en Siria. En ese entonces, Al Nousra se identificaba, y no sólo vinculaba, con Al Qaeda. Sucesivamente, de él migrarán milicianos hacia el Estado Islámico que hoy azota Iraq y Siria. La presencia de soldados franceses en ese país y en Libia, previo a los levantamientos que terminaron con el derrocamiento de Kadhafi fueron señalados en varias ocasiones. Pero cabe recordar que desde la primera Guerra del Golfo Occidente hasta los episodios más recientes que acabo de citar, pasando por las invasiones de Afganistán e Iraq, ha destapado durante casi un cuarto de siglo la caja de Pandora de enfrentamientos internos a sectores islámicos, utilizando convenientemente y con desparpajo grupos terroristas antes o después denunciados como tales. Esta política desquiciada ha alimentado figuras opacas e intereses todavía menos transparentes que actúan en la sombra. Mientras se siga en esta actitud, es difícil que alguien no siga intentando sembrar el caos.
Finalmente, también es la oportunidad para gastar una palabra sobre la libertad de expresión. Charlie Hebdo ha utilizado este pilar de la democracia traspasando el límite entre sátira y desacralización y la ofensa lisa y llana, con cierta dualidad de criterio. Echó a un diseñador por haber blandamente satirizado la conversión religiosa de un hijo del ex presidente Nicolas Sarkozy por actitud discriminatoria, pero eso no le ha impedido publicar viñetas que ofenden groseramente a los islámicos y también a los cristianos. Una cosa es la sátira, otra cosa es ser blasfemo. Porque en el fondo es otra forma de esa intolerancia que el semanario pretende combatir.
Occidente tiene el deber de hacer de sus conquistas un puente de civilización y de paz y no la escusa para justificar cualquier actitud. La sociedad que se ha formado en base a esas conquistas es mucho más compleja. Por eso, para encontrar una convivencia armónica entre sus ciudadanos, necesita no sólo de las libertades sino también del espíritu igualitario, que asigna criterios de justicia, y del espíritu de fraternidad que da límites y contenidos a esos dos valores.
jueves, 1 de enero de 2015
La economía no se puede fundar sobre el individualismo
La conversación con el prestigioso economista italiano Stefano Zamagni se desarrolló a fines de noviembre en Buenos Aires, en una pausa durante su participación de la iniciativa conocida como el Atrio de los Gentiles. Este profesor de la Universidad de Bologna, despliega sus argumentos para destacar los límites del capitalismo, tal como lo hemos conocido en los últimos dos siglos, y que manifiesta señales de crisis desde varios puntos de vista. Miembro de la Pontificia Academia de Ciencias, Zamagni es entre los principales impulsores de la economía civil, que se instala a partir de la dimensión relacional y no egoísta de los actores económicos.
jueves, 30 de octubre de 2014
Esperando a Brasil
Dilma
Rousseff obtuvo un segundo mandato luego de una dura campaña
electoral en la que pocos explicaron cómo afrontarían los problemas
del país. Ganó la continuidad de una gestión exitosa en lo social.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Los diferentes Brasiles en campaña electoral
Los artículos de Eliane Brum se pueden leer, entre otros medios, en la edición internacional del País de Madrid. No será nada raro que se trate de textos largos y, se advierte, bien elaborados. Su autora tiene mucho que decir y, por más que contradiga la ley que impone espacios limitados a los textos, sus análisis son interesantes y atrapan al lector al sumergirlo en la complejidad de las temáticas que encara. Dejo en portugués sus respuestas, porque no es difícil entenderlas en su idioma originario. Es una batería de preguntas a las que aceptó responder a fines de setiembre de 2014, en plena campaña electoral, cuando no estaba asegurada la victoria de la hoy presidenta Dilma Rousseff. Digno de ser destacado el análisis de las dos componentes ideológicas de la izquierda brasileña, la que encarna el PT y su líder, Lula da Silva, y la que encarna otra Silva, Marina, la conocida ambientalista. Buena lectura.
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martes, 19 de agosto de 2014
Hillary Clinton admite que el Estado Islámico (ISIS) es "nuestra creación"
Que esta tesis chocaba contra la realidad, entre ellas el apoyo masivo que recibe el gobierno de Assad, reelecto hace poco en forma casi plebiscitaria, lo hemos señalado más de una vez. Y también señalamos el peligro de desestabilizar recurriendo al apoyo de grupos yihadistas, como sucedió en Libia, desatando un caos que todavía perdura.
En agosto de 2012, mencionamos el planteo de un legislador estadounidense, Ron Paul, quien alertó que el apoyo a los rebeldes sirios significaba financiar grupos terroristas (1) con el dinero del contribuyente estadounidense. Mientras tanto, la situación derivó en guerra gracias a la masiva presencia de milicianos extranjeros, a los que no se unió triunfalmente la población Siria. Por el contrario, los pocos elementos locales rebeldes se disolvieron demostrando su inconsistencia. Ya había hecho su aparición en Iraq el Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL, o ISIS por su sigla en inglés, hoy rebautizado Estado Islámico, EI) y su brazo armado en Siria, Al Nousra. En junio señalamos la presencia de armas enviadas a Siria por la CIA en manos de los milicianos del EI (2), encargados del "trabajo sucio".
Pero hoy es la misma ex ministra de relaciones exteriores de los Estados Unidos, Hillary Clinton, quien admite el apoyo brindado por la Casa Blanca a las milicias del ISIS o EI, que luego de ocupar parte de Iraq y de Siria, está llevando a cabo una limpieza étnica contra cristianos y yazidies (minoría curda de religión zoroastriana), perpetrando atroces asesinados, incluso de niños y mujeres.
En una entrevista concedida al medio digital The Atlantic (3), Clinton admite que esta milicia ha sido creada por la Casa Blanca pero que se le escapó de las manos. "Hemos fracasado en crear una guerrilla anti-Assad creíble... El fracaso de este proyecto ha llevado al horror al que estamos asistiendo hoy en Iraq". La ex secretaria de Estado, incluso menciona una conversación con su presidente del febrero pasado, en la que le mencionó expresiones cuyo sentido comprende recién ahora. "Cuando tienes un ejército de profesionales que actúa contra campesinos, carpinteros e ingenieros que comienzan una protesta tienes que hacer algo - le habría dicho Obama- Lamentablemente, modificar la ecuación de las fuerzas en lucha es difícil, casi nunca uno lo logra".
Para Clinton, que no se escandaliza por el método utilizado, sino que más bien critica la falta de mayor energía por parte del presidente Barack Obama, el modelo a seguir sería el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en su reacción contra los guerrilleros de Hamas en Gaza, que ha provocado más de 2000 víctimas, el 75 por ciento civiles, entre ellas más de 500 niños, además de más de 10 mil heridos y cuantiosas destrucciones. Las críticas internacionales, incluso de referentes y comunidades judías, por el exceso de fuerza utilizado, no tienen mucha importancia por la ex ministro. "Las víctimas civiles, los niños, las mujeres, son todos efectos colaterales de una política justa", sostiene la líder política. "Si hubiéramos actuado con la misma determinación en Siria, los combatientes yihadistas no se nos habrían escapado de las manos, como luego ha sucedido", concluye.
El simplismo ético del que padece Hillary Clinton, y por lo visto importantes sectores políticos de los Estados Unidos, aparece aquí con todo su dramatismo. La Casa Blanca ha destapado una nueva caja de Pandora al contribuir a crear un despiadado grupo terrorista.
No es la primera vez, pasó con el escándalo Irán - Contra nicaragüense, pasó en la guerra contra la Unión Soviética en Afganistán, cuando el apoyo a los guerrilleros afganos produjo el nacimiento de Al Qaeda. Pasó en Libia, entregando el país al caos. La misma Clinton afirma, al pasar, que su país ha hecho cosas que no la enorgullecen también en América latina. Alude sin duda al apoyo a las dictaduras militares, con sus "efectos colaterales" de desaparecidos, tortura y violación a los derechos humanos. "Pero en ese entonces teníamos un objetivo más grande - explica -. Y lo hemos conseguido. Todo el resto pasa en segundo plano".
El resto que pasa en segundo plano es, en realidad, un reguero de muerte, dolor y destrucción. Clinton lo acepta, son "efectos colaterales", es decir, un eufemismo que admite que hay personas de las que se pude prescindir... si se consigue el resultado. Sí, porque el nudo de la cuestión para Hillary Clinton, no es la tragedia de mujeres degolladas, niños crucificados, yazidíes enterrados vivos, sino que no se consiguió el resultado previsto. De haberlo hecho, "todo el resto pasa en segundo plano".
1) Grupo Editorial Ciudad Nueva, 7.8.2012, denuncia del congresista estadounidense Ron Paul, "Estados Unidos apoya Al Qaeda".
2) Grupo Editorial Ciudad Nueva, 24.6.2014, "Las armas de la CIA en las manos equivocadas".
3) www.theatlantic.com, 10.12.2014, Hillary Clinton: failure to help syrian rebels led to the rise of Isis
viernes, 15 de agosto de 2014
La campaña electoral brasileña en un compás de espera
Sin duda el escenario político brasileño, en vista de las presidenciales que se disputarán en octubre, quedó profundamente sacudido por la muerte del candidato socialista, ex gobernador del Estado de Pernambuco, Eduardo Campos.
La pregunta es quién tomara su lugar como candidato a la presidencia. ¿Será otra figura del partido o su natural sucesora, la ambientalista Marina Silva, compañera de fórmula presidencial? ¿O acaso será oportuno volver a la antigua alianza con el PT de Dilma Roussef renunciando a la competencia?
Campos fue miembro de la alianza de partidos que sostienen el actual gobierno y, en su momento, ministro del entonces presidente Lula da Silva.
La decisión final deberá tener en cuenta también a los demás partidos aliados de los socialistas con los cuales Campos había sellado compromisos de campaña.
En casa del movimiento Red Sustentabilidad, fundado por Marina Silva, la consigna es el silencio hasta el entierro del compañero y amigo Eduardo Campos, que será celebrado este domingo. El rigor de Silva es conocido y su intención es la de respetar ante todo el duelo de una familia y de un sector que perdió a un ser querido y a un líder amado y respetado por su transparencia.
La alianza entre Silva y Campos surgió luego de que el movimiento de la ambientalista no pudo conseguir las firmas suficientes para constituirse como partido y competir por sus propios medios en la campaña electoral. En 2010 la ambientalista obtuvo veinte millones de votos y obligo a Dilma Rousseff a disputar la segunda vuelta.
Silva, ex integrante y co fundadora del PT, perfilaba entonces como la mejor opción en las encuestas para las presidenciales, si bien ya había tomado cierta distancia del partido. Pero su apego a los valores éticos por los que aboga hizo que Rousseff fuera preferida por Lula, interesado en lanzar una figura más en sintonía con el pragmatismo del ex presidente y líder del PT.
Mientras tanto, el Partido Socialista de Campos se afirmaba en las elecciones como el de mayor crecimiento en los últimos años. A comienzos de 2014 se selló su alianza con Marina Silva luego de meses de diálogo y sucesivamente de trabajo conjunto. “Fueron 10 meses de intensa convivencia, comenzamos a hilar juntos la esperanza de un mundo mejor y más justo. Eduardo estuvo empeñado en esas ideas hasta su último segundo de vida”, afirmó anteayer la ambientalista.
El partido tiene 10 días para definir quién será su sustituto. Y es posible que los primeros días de la semana que viene se llegue a una determinación. El nombre de Marina Silva como candidata a la presidencia y apoyada por el socialismo y sus aliados dibuja un escenario distinto. Hay sondeos que indican que hoy la intención de voto hacia ella la ubica de inmediato muy próxima al social demócrata Aecio Neves, que disputa el segundo lugar tras el 38 por ciento que apoyaría a a Rousseff.
En abril, el instituto Datafolha publicó una encuesta sobre intención de voto con Silva como aspirante a la presidencia, antes de conocerse los candidatos: obtuvo el voto del 27% de los encuestados, frente al 16% de Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y sólo por detrás de Dilma Rousseff, con el 39%.
Se analiza que los 20 millones de votantes que en 2010 apoyaron a Silva tardaban en confluir en la alianza con Campos, no entendiendo la razón por la que Silva figuraba como candidata a vice y no liderando la fórmula presidencial. De ser escogida como sucesora de su compañero, eso podría provocar la adhesión masiva de sus electores. Por otra parte, una hipotética segunda vuelta entre Rousseff y Silva pondría al tradicional adversario del PT, el Partido Social Demócrata de Brasil de Aecio Neves, amigo personal de Campos, ante la disyuntiva de apoyar a una de las dos mujeres y eso podría inclinar ulteriormente la balanza hacia la ambientalista. Sería el escenario que quizás el PT más teme. Es acaso por ello que, según algunas fuentes, representantes del PT han comenzado a acercarse a líderes socialistas presionando por un regreso al oficialismo.
Desde este jueves, Marina Silva además tiene un aliado de peso. El abogado Antonio Campos, hermano del candidato fallecido, dijo al diario O Estado de S. Paulo, que la ecologista debía asumir la candidatura. “Si mi hermano llamó a Marina para ser su vicepresidenta, demostró así su voluntad”, dijo. Así, no habría mucho margen de maniobra para buscar otro nombre. Algunos aliados del socialismo, temerosos del rigor con el que Silva defiende la renovación de la política siguiendo valores éticos, han destacado que han notado en ella la capacidad de escuchar y comprender, lo cual la transformaría en la sucesora natural, sobre todo por su gran popularidad.
La política de Brasil vive un compás de espera ante una decisión que será tomada luego de esta pausa duelo. La campaña electoral puede esperar.
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