lunes, 8 de abril de 2013

Perú y las cuestiones socioambientales

En base al informe de febrero la Defensoría del Pueblo, que reporta mensualmente la cantidad de conflictos sociales en Perú, de 222 casos registrados en el segundo mes del año, 147 eran socioambientales; de 89 situaciones en proceso de diálogo, 46 surgieron luego de un episodio de violencia. Los proyectos mineros se están transformando en una cuestión clave para el gobierno de Ollanta Humala, pues no es fácil superar las distancias entre las posturas de las empresas inversoras, las comunidades locales y el mismo Ejecutivo que intenta encontrar un punto de encuentro, pero que también tiene interés en captar las regalías de las mineras. En estos casos, es complejo ser juez y parte a la vez. Hay 18 proyectos mineros y una cantidad mayor de emprendimientos vinculados a la extracción de hidrocarburos asentados en territorios indígenas que se rigen por culturas y valores diferentes, que perciben como invasiva la presencia de actividades extractivas que impactan en el ambiente y en la calidad y disponibilidad de un recurso clave como el agua.

En el medio, la política del gobierno muestra su flanco más débil y cambiante: a fines de 2011, el conflicto estallado en Conga Cajamarca (sierra norte) provocó un cambio en las promesas electorales del gobierno, cuyo eslogan “Agua sí, oro no” se transformó en “Agua sí, oro también”. Ollanta tuvo que prescindir de varios ministros, al tiempo que este viraje político le costó la desilusión de una parte de sus electores.
Mientras tanto, en Conga Cajamarca, las fricciones entre campesinos y policía siguen. Siempre en la sierra norte de Perú, la comunidad campesina de San José de Cañaris, la única en la que se habla la variante Cañaris de la lengua quechua, se opone a un proyecto minero. Los choques con las fuerzas del orden que trataban despejando el bloqueo de la carretera han provocado heridos. El gobierno instaló una mesa tripartita en el intento de entablar el diálogo entre las partes. En 2011 se promulgó la ley de consulta previa a las comunidades indígenas. Pero todavía falta concretar alguna consulta de acuerdo a esta normativa y se desconoce la lista de comunidades que disponen de este derecho. La secuencia de desencuentros entre la comunidad local y los emisarios del gobierno no prometen nada bueno en cuanto a un diálogo que permita buscar puntos de encuentro, si es que los hay.

Las empresas mineras –basta ver la publicidad que incluso aparece en la Argentina– recurren a la publicidad en radio y televisión para hablar de las bondades de la actividad extractiva, pero a menudo sin aclarar la diferencia esencial entre proyectos de megaminería y la minería “normal”, por así decirlo. Según los expertos en el primer caso no es posible hablar de sustentabilidad. Para aprovechar la actual bonanza de los precios internacionales de metales como el oro, que hacen sumamente rentables las inversiones, se apunta a períodos extractivos relativamente cortos, también para estar a resguardo de los vaivenes políticos de la región latinoamericana, que no se caracteriza precisamente por su estabilidad. Es poca la mano de obra local calificada, poco lo que queda de la actividad industrial, sin creación de actividades colaterales: en la gran parte de los casos es dinero que llega, pero que luego de un tiempo se va sin haber creado cambios estructurales importantes en esa economía. Y eso sin entrar en el mérito en la cuestión medioambiental, que no es la menor, sino todo lo contrario.

El caso de Perú no es el único, pues acontecen situaciones parecidas en Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina, Colombia. Los conflictos socioambientales están cobrando una importante vigencia política. El tema de fondo es el modelo de desarrollo que se desea implementar. Y para eso, muy a menudo, faltan estudios objetivos al respecto, que no cedan a las visiones parciales.

viernes, 5 de abril de 2013

Posibles estrategias al filo de la navaja

¿Efectivamente el régimen de Pyongyang podría desencadenar un ataque, en realidad, suicida? ¿Qué es lo que está en juego? Hipótesis sobre una nueva guerra fría. 

En estas horas se discute acerca de si son reales o no las amenazas del régimen de Corea del Norte. Los titulares aparecidos en los medios de comunicación, hablan de que la administración de los Estados Unidos estaría convencida de la proximidad y, por ende, de la capacidad de desatar un ataque por parte de Pyongyang. A su vez, se ha sabido que el gobierno norcoreano está invitando a las embajadas presentes en la capital a considerar la evacuación del personal, luego de que un segundo cohete de mediano alcance fuera desplegado cerca de la costa.

El misterio acerca del real potencial bélico de los norcoreanos y de la vida de sus líderes, comenzando por la de su conductor, Kim Jong-Un, impide saber si estamos ante un amague destinado a fortalecer la imagen del joven líder, quien heredó el cargo paterno no por sus propios méritos sino por pertenecer a la familia en el poder, o si efectivamente se trata de algo más que declaraciones belicosas.

Lo cierto es que una desgraciada decisión de apretar el botón para el lanzamiento de algún misil nuclear o convencional que sea, abriría la puerta al suicidio de la clase gobernante norcoreana, que sólo en el caso de un delirio incontenible podría pensar que tendría finalizar con éxito un ataque a Corea del Sur, Japón o a los Estados Unidos. La situación interna no es nada fácil y puede que el motivo del reclamo es lograr mayores ayudas, la principal fuente de ingresos de Corea del Norte, puesto que un cuarto de los niños del país padecen las consecuencias de insuficiente alimentación. A pocas cuadras de las luminosas avenidas de la capital, Pyongyang, las calles siguen de tierra. La conducción del país, durante décadas ha quemado en proyectos inconclusos los pocos recursos disponibles, llevando a la gente a la desesperación. La hambruna de fines de los noventa, de hecho, provocó un millón de muertos.

Entonces ¿a qué se está jugando?

Todos los años, Corea del Sur y los Estados Unidos realizan maniobras conjuntas. Y cada año, puntualmente, esos ejercicios provocan la reacción de las autoridades norcoreanas. La envergaduras de las maniobras de este año, insólita, puede que esté siendo la causa principal de tanto nerviosismo.

Otra posibilidad es que el joven dictador quiera legitimar ante la cúpula militar su liderazgo y por eso la escalada estaría respondiendo más a cuestiones de carácter interno.

No hay que descartar, entre las hipótesis, la necesidad de concentrar hacia un enemigo común, en este caso Estados Unidos y Corea del Sur, la atención de una población permanentemente afectada por la escasez alimentaria. Pero la presencia de un enemigo es cómoda para todos, incluso para los Estados Unidos que han podido aprobar planes para nuevos misiles, una imprevista inyección por parte del Pentágono de mil millones de dólares en beneficio de la industria bélica nacional. Acaso esto podría explicar tanta atención por parte de la administración de Washington.

Finalmente, puede que el juego sea todavía más sutil. La suerte de nueva guerra fría, no declarada, la que se oculta tras las declaraciones oficiales y las normales relaciones, dice que el Mar de China y el Pacífico en general es el más importante teatro del enfrentamiento entre China y los Estados Unidos.

Es clara la política de Washington de limitar lo más posible la expansión del coloso asiático. Varios países africanos que se estaban acercando demasiado a Pekín, han sido prontamente neutralizados (Libia y República Centroafricana). Puede que Pyongyang esté actuando un papel de malo sugerido por China – desde donde suelen salir importantes convoyes de ayuda hacia Corea del Norte –, una suerte de advertencia para que a Washington no se le vaya la mano con su acción de contención.

Oficialmente, China es crítica con el régimen norcoreano, pero también es cierto que es su principal aliado y proveedor. Y que la caída del comunismo en el norte de la península, absorbida por un aliado tan condescendiente con los Estados Unidos como Corea del Sur, significaría una frontera directa entre los dos bloques.

El problema es que estas políticas se llevan a cabo sobre el filo de la peligrosa navaja de un error que podría desencadenar un conflicto de proporciones.

jueves, 4 de abril de 2013

Dónde se juega el futuro de Siria


La diplomacia de los Estados Unidos, de Qatar y los Hermanos Musulmanes ha logrado un importante resultado al adjudicarse el control de la alianza opositora que lleva a cabo su guerra interna contra el régimen del presidente sirio Bashar el Assad. La Coalición se había constituido en Turquía en octubre, bajo presión del gobierno turco, de los Occidentales y de la Liga Árabe. Las presiones ejercidas sobre el líder de la Coalición, Moaz al Kathib, un ex predicador que se oponía desde siempre al extremismo islámico, tuvieron el resultado esperado con la renuncia presentada como protesta por las intromisiones del gobierno de Doha y de Washington que imponían un gobierno en el exilio “que no representaba la realidad interna de Siria”. En efecto, los intereses de Qatar y Estados Unidos llevaron al nombramiento como jefe del gobierno en el exilio de Ghassan Hitto, figura totalmente desconocida en Siria, quien ha vivido largamente en los Estados Unidos y es representante de los Hermanos Musulmanes. Mientras Kathib ha vivido hasta hace poco en Siria, Hitto, como otros, estuvo en el exterior desde que en 1980 el régimen declaró ilegal el movimiento de los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, no parece ser que Hitto haya conseguido muchos consensos entre los rebeldes.

De todos modos, aparece evidente que desde la asunción del liderazgo de los Hermanos Musulmanes se han multiplicado las ayudas militares a los rebeldes. El New York Times estima que, desde comienzos de este años, hubo unos 160 vuelos provenientes de Jordania, Qatar y Arabia Saudita con cargamentos de armas para los rebeldes. Con el asesoramiento de la CIA, de este modo 3.500 toneladas de armas han llegado a manos del ejército de la Coalición, utilizando sobre todo el aeropuerto turco de Esemboga, además de otras terminales aéreas menores. De este modo, Washington trata de evitar que reciba apoyo directo el Frente al Nusra, cercano a al Qaeda. Otro importante convoy de armas, procedió con la ayuda logística del gobierno turco, desde Croacia.

Evidentemente, existe una coincidencia estratégica entre Washington, Qatar y Hermanos Musulmanes para definir el futuro de Siria, a través de figuras que poco tienen que ver con los intereses y la realidad del país. Es la misma coincidencia que ha actuado con cierto éxito a lo largo y lo ancho de los procesos políticos conocidos como “Primavera árabe”.

Se piensa en los ambientes militares que podríamos estar cerca de un enfrentamiento de proporciones entre los rebeldes y el ejército regular sirio. Una suerte de batalla final. Por las dudas, la ONU está retirando el personal desplegado en Turquía. Ante la posibilidad de que activistas islámicos tomen el poder en caso de derrocar el régimen de Assad, en Israel se considera la posibilidad de ampliar la zona ocupada más allá de los altos del Golán (territorio sirio ocupado en la guerra de 1967) como medida de precaución para evitar la infiltración en la zona de potenciales grupos terroristas. A fines de marzo, en efecto, milicianos vinculados a Al Nusra, han ocupado localidades en la intersección de la frontera entre Siria, Jordania e Israel y otras cerca de los Altos del Golán, donde hay 14 comunidades de colonos judíos instaladas y, además, están las estratégicas fuentes de agua de ese sector. Eso podría fortalecer la idea de una intervención preventiva de Israel en la zona.

El futuro de Siria se discute en lugares muy distantes de ese país.

miércoles, 3 de abril de 2013

La ONU regula la venta de armas

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó ayer el primer tratado que intenta regular el comercio internacional de armas. Hubo 154 votos a favor, tres en contra (Siria, Irán y Corea del Norte) y 23 abstenciones, entre ellas las de los países latinoamericanos del ALBA (Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba y Nicaragua), además de tres entre los más importantes exportadores de armamentos, es decir, Rusia, China e India.

La Argentina figura en el centenar de países que impulsaron el proyecto. Ahora se espera que los parlamentos ratifiquen el tratado que comenzará a regir a partir de la firma de 50 Estados.

El tratado apunta a impedir la transferencia de armas convencionales a países cuando exista el riesgo de que las mismas sean utilizadas para cometer o facilitar genocidio, delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra y otras "violaciones graves" a los derechos humanos, o también si corren el riesgo de caer en manos de terroristas o de criminales. Siria se opuso al tratado alegando que el tratado habla de venta a países, por lo que no impide la venta de armas a grupos armados no gubernamentales. La postura se basa en la propia experiencia por la presencia en su territorio de grupos armados, directa o indirectamente, por Occidente, que intentan derrocar el régimen sirio. Para los países del ALBA, en cambio, el tratado puede ser manipulado políticamente.

Sin embargo, para el embajador de Costa Rica ante la ONU, Eduardo Ulibarri, se trata de un documento “equilibrado y robusto”, conseguido luego de siete años de negociaciones.

El comercio de armas no sólo es un negocio que factura anualmente 70.000 millones de dólares, sino que alimenta muchos de los conflictos existentes, a menudo proveyendo de armas a grupos terroristas.

Pensar que el tratado por sí solo podrá impedir que las armas puedan llegar a manos equivocadas sería una ingenuidad. Los hechos, ya mencionados, acontecidos en Siria, y también en Libia demuestran que no es suficiente impedir la venta a Estados corruptos o gobernados por violadores a los derechos humanos, sino que a menudo gobiernos democráticos, como los Estados Unidos, Francia, Reino Unido, se han hecho responsables de abastecer a grupos armados terroristas. Sin un compromiso claro y transparente de todos los países, principalmente los grandes exportadores de armas, se corre el riesgo de que el tratado se vuelva sólo un pedazo de papel y que la lista de los países respecto de los cuales se aplicaría la prohibición sea confeccionada ad hoc.

martes, 2 de abril de 2013

¿Hay riesgo de guerra nuclear?

El régimen de Pyongyang dispone de un sofisticado armamento nuclear, aunque el país está más cerca de la edad de la piedra que del siglo XXI. Son varios los absurdos de esta situación.

¿Nos encontramos ante un real peligro de conflicto nuclear o las amenazas del régimen comunista de Corea del Norte son una salida publicitaria destinada al consumo interno de gestos que confirmen la épica lucha contra los enemigos externos?

El “estado de guerra” proclamado por Kim Jong-Un, aunque técnicamente las dos Coreas nunca han dejado de estarlo, ha sido la respuesta a las ejercitaciones militares conjuntas que durarán hasta todo el mes de abril, con un enorme despliegue de fuerzas surcoreanas y estadounidenses. El régimen norcoreano las considera evidentemente una amenaza, aunque en realidad los último gestos agresivos provinieron precisamente de sus propias fuerzas armadas: un submarino hundió meses atrás un barco que guerra surcoreano y luego una isla en el mar fronterizo fue bombardeado con cohetes, sin que Seul tomara medidas concretas en respuesta a tales agresiones.

Por otra parte, no es de excluir que las amenazadoras declaraciones, y la decisión de incrementar el armamento nuclear norcoreano, responda más a una cuestión interna, ya que Kim Jong-Un, heredero del poder que no ha conquistado con sus propia capacidad política, podría estar legitimando su posición de máximo líder.

Washington a su vez, ha restado importancia a las amenazas de Pyongyang. El territorio norcoreano debe haber sido escudriñado por el poderoso aparato de control satelital norteamericano en estos días para saber que no hay grande movimientos de tropa ni despliegue de misiles nucleares. Los Estados Unidos no nutren mucha confianza acerca del sistema de armamento estratégico nuclear de Corea del Norte. Sin embargo, la capital de Corea del Sur, se encuentra muy cerca de la frontera, desde donde la artillería convencional de Pyongyang está en condiciones de utilizar sus obsoletos cañones para lanzar proyectiles dotados de armas químicas que son una grave amenaza contra la población civil.

Los absurdos de esta situación son varios. Corea del Norte desarrolla sofisticado armamento nuclear, aunque nunca llega a poner la “guinda” sobre la torta, disponiendo de vectores capaces de transportar las pesadas cargas nucleares, pero el resto del país está más cerca de la edad de la piedra que del siglo XXI. Durante la hambruna de fines de las décadas de los noventa, la gente desesperada comía la corteza de los árboles. Nunca se supo cuántos ciudadanos murieron de hambre.

La capacidad ofensiva de sus fuerzas armadas, plagadas de artillería, tanques y vehículos obsoletos, no estaría en condiciones de resistir la inevitable represalia. Un ataque nuclear de Corea del Norte sería más parecido al gesto desesperado de un suicida que a la real amenaza permanente de una potencia bélica. El tema es que ese gesto desesperado provocaría un numero incalculable de víctimas que nadie está dispuesto a tolerar.

En estas últimas horas, Corea del Sur ha respondido a las declaraciones de Pyongyang predisponiendo sus fuerzas armadas a responder a cualquier provocación sin contemplar decisiones políticas. Lo cual equivale a prepararse a gatillar el arma sin esperar una autorización.

Es otro absurdo de esta situación: un mínimo error de una de las dos partes puede llevar a un desastre de proporciones, acaso por haber querido jugar demasiado con el fuego.

lunes, 1 de abril de 2013

Mentes brillantes al servicio del país

Como a menudo sucede, lo que no acontece en Buenos Aires tiene escasa difusión. Pocos medios de comunicación fuera de la región del Nordeste se hicieron eco de un importante congreso sobre física atómica y molecular de elementos pesados, denominado REHE, realizado en septiembre del año pasado en Corrientes. Sin embargo, ese evento fue un hito: docentes de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) organizaron por primera vez en América el más importante congreso en esa materia, en el que participaron ochenta científicos del más alto nivel y de 23 países.

Ha sido éste el punto de partida de la conversación con el doctor Gustavo Aucar, coordinador del congreso, docente de la UNNE, miembro de CONICET y director del Instituto de Modelado de Innovación Tecnológica, organismo de doble dependencia CONICET-UNNE.
“Del congreso participó una comunidad de científicos que ha desarrollado estudios sobre sistemas moleculares que contienen átomos pesados, los de las filas más bajas de la tabla periódica como mercurio, uranio, plomo, platino, etc. Los primeros congresos se hicieron en Europa y en 2010 en Pekín. Yo participé de esta comunidad desde el principio, desde que hice mi posdoctorado en Dinamarca, entre 1992 y 1994”, explica Aucar. “Hemos aportado mucho con otros investigadores del Nordeste y por eso cuando planteamos que el evento se realizara en Corrientes la propuesta fue aceptada. Además –agrega– en la Argentina son muy pocos los que trabajan en esta área y el nuestro es el grupo más fuerte en toda América del Sur”. Y aclara también el apoyo recibido en la organización del evento tanto por el gobierno de la provincia de Corrientes, como por la UNNE, el CONICET y el FONCyT (Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica). 

–¿Cuál es la incidencia práctica de estas investigaciones?

–Para estudiar compuestos que tengan oro, por ejemplo, y entender los procesos físicos y químicos que producen tanto su luminosidad, como su dureza o su perdurabilidad, uno debe aplicar una física denominada cuántica relativista. Si desde la teoría no se incluyen los efectos llamados relativistas, no se entienden los fenómenos que ocurren en este tipo de materiales. Por ejemplo, sin incluir los efectos de la relatividad, el color del oro sería como el de la plata, o el mercurio no sería líquido, sino que sería sólido. Entender estos fenómenos permite diseñar nuevos materiales orientados a aplicaciones.

–¿Cómo se fue construyendo este grupo de investigadores en Corrientes? 

–Luego de mi posdoctorado en Dinamarca, donde fui con toda mi familia, entre 1992 y 1994, tuvimos que optar entre volver a la Argentina o quedarnos en Europa. En mi familia primó la idea de devolver al lugar al que pertenecíamos lo que habíamos recibido: traer la experiencia familiar y profesional adquirida en el exterior. Así que volvimos para construir un grupo que pudiera competir y aportar a nivel internacional desde nuestra región. Siempre digo que si los más capaces se ven obligados a abandonar su lugar de origen, esto lo empobrece. La pobreza de una región es proporcional al número de sus mejores recursos humanos que la abandonan.

–¿Fue una tarea fácil?

–Nunca habría imaginado que sería tan difícil. En los noventa no existían las condiciones que hoy tiene el país de apostar a la ciencia y la tecnología. En ese entonces era algo “superfluo”, con escasos recursos y salarios muy bajos. En algunos casos había que partir de cero. Creo que los primeros cinco años fueron de grandes incógnitas acerca de la opción de volver al país. Pero, de a poco, algunos alumnos brillantes se fueron incorporando al grupo, empezaron a formarse y el motor así pudo arrancar. Puedo decir que recién ahora, después de tanto tiempo, luego del congreso realizado, sentí que había regresado para esto. Advertí, en cierto sentido, una vocación, un llamado muy fuerte en mí que me confirmó en la decisión de trabajar aquí.

–La investigación está recibiendo un fuerte impulso, incluso cientos de investigadores han regresado al país... 

–Sin duda. Hacía décadas que la Argentina no contaba con un período tan importante para la ciencia y la tecnología como los últimos siete u ocho años. Se han dado las condiciones para que no sólo regresaran científicos, sino que se establecieron bases de un desarrollo que va a ser muy difícil de modificar en el mediano plazo. No sólo por los recursos a disposición, sino por la calidad de la estructura que se ha implantado en el país, con la promoción de nuevos institutos, nuevas redes, nuevos investigadores, instrumentos de promoción, proyectos, etcétera.

–Eso supone un sistema de universidades que, evidentemente, son aptas para formar investigadores.

–Creo que la Argentina se caracteriza por un nivel de instrucción básica muy marcada y por ser un crisol de razas, que la hace peculiar respecto de otros países de la región. Además, la universidad pública y gratuita hace que incluso quienes provienen de sectores muy humildes logren estudiar y obtener títulos universitarios, lo que amplía la base de recursos humanos intelectualmente bien dotados que distingue el país. También es cierto que, en general, a nuestras universidades les cuesta alcanzar el envión que estamos teniendo en ciencia y tecnología. Los recursos humanos que ingresan en el sistema de Ciencia y Tecnología como el CONICET, a veces no reflejan lo que ocurre en la universidad en general. Sin embargo, muchos de estos recursos son de muy alto nivel, competitivos a nivel internacional.

–¿Cuál es el rol de la investigación en un país?


–El Nordeste es una de las regiones más pobres del país, y a mi entender eso tiene que ver con que los recursos humanos de más alta calidad se van porque muchas veces no tienen posibilidad de desarrollarse aquí, pese a que la región los necesite como el agua. En el mundo actual, una región que no cuenta con una estructura científico tecnológica que pueda decodificar lo que se conoce y se desarrolla en otros lugares para aplicarlo localmente, termina por estancarse viviendo con estructuras y modalidades de otros tiempos. En el mundo globalizado en que vivimos, la investigación, que debe ser del más alto nivel posible, es uno de los factores decisivos para el desarrollo local, tanto por lo que produce como conocimiento volcado en aplicaciones, como por el estímulo de desarrollo humano que despierta en las nuevas generaciones.

Histórico juicio contra un ex dictador

Este lunes reiniciará el proceso contra Efraín Ríos Montt, responsable del período más sangriento de largo conflicto interno que desgarró el país centroamericano entre 1960 y 1996.

El juicio contra el ex jefe de Estado de Guatemala, Efraín Ríos Montt no tiene antecedentes por varias razones. Primero porque la impunidad reina en Guatemala, al punto que apenas el 3 por ciento de los delitos llega a juicio y sólo una mínima parte de este porcentaje tiene una sentencia debido a la fragilidad de las pruebas aportadas por la fiscalía. Un hecho muy grave, si se considera que Guatemala integra junto con Honduras y El Salvador el “triángulo” más violento del mundo. Pero la otra novedad es que en el banquillo de los acusados esté hoy sentado el hombre que en los ochenta dispuso de un poder absoluto en el país.

Esta semana retomará el juicio con el testimonio de, al menos, diez mujeres que fueron víctimas de abusos sexuales realizados masivamente por el ejército en ese entonces.

Una intensa campaña mediática llevada a cabo por la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala, está tratando de no reconocer los delitos cometidos en los ochenta, presionando a los jueces con la acusa de revanchismo. El ex presidente de la agrupación, el general José Luis Quilo Ayuso, llegó incluso a proferir amenazas aludiendo a “consecuencias graves” que podrían provocar un fallo condenatorio de los militares acusados con Ríos Montt.

La endeble democracia guatemalteca necesita del respaldo internacional para que la justicia lleve a cabo su tarea, dada la vulnerabilidad a la que está expuesta.

Ríos Montt es acusado no sólo de crímenes de lesa humanidad, como las mencionadas violaciones masivas, sino de genocidio. La defensa intentará demostrar que no hubo genocidio, además de escudarse tras la amnistía concedida al finalizar el conflicto que ensangrentó el país. Sin embargo, Guatemala adhiere a tratados internacionales cuya vigencia no puede ser afectada por medidas legales como la amnistía.

Si bien Ríos Montt gobernó durante un breve período, entre 1982 y 1983, se considera que fue el más violento durante los 36 años de conflicto interno, que provocaron más de 200.000 muertes.