Una
persona, posiblemente, desequilibrada llevó la violencia de la yihad
en la apacible ciudad uruguaya de Paysandú asesinando a un
comerciante judío. En la aldea global, nada acontece realmente
lejos. Pero así como tiene ecos el mal, también puede tenerlos el
bien. Depende de nosotros.
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lunes, 14 de marzo de 2016
martes, 1 de marzo de 2016
Los mercados financieros son imperfectos
Carlos José García y Andrés Suárez son investigadores del Observatorio Latinoamericano de las Finanzas. García es docente de Economía de la Universidad Alberto Hurtado y Suárez es profesor de Ètica, Empresa y Gobierno en la Universidad Central. Ambos poseen una trayectoria académica que contempla una larga lista de publicaciones dentro y fuera de Chile. Nos reunimos en Santiago para conversar en torno al tema de las crisis financieras y el rol de la economía como ciencia social. Desde su experiencia, García advierte la oportunidad que nos brinda la crisis: “El remesón ha sido tan grande que es el momento para mejorar los mecanismos de los mercados financieros”.
-¿Qué enseñanzas nos deja esta crisis?
-Carlos García: Aunque parezca extraño, la enseñanza básica indica la importancia del mundo de las finanzas para la vida cotidiana. Uno de los supuestos que se hace en la economía es que el mercado de capitales no interfiere en la actividad económica en forma directa. Lo sucedido en estos años dice lo contrario: es un elemento determinante y fundamental para entender la evolución y la dinámica de la economía industrializada, que es donde estalló la crisis. También se demostró lo útil que ha sido la política económica, se ha aprendido mucho para estabilizar la economía. Hace muchos años esto habría sido peor, pero hoy comprendemos mucho más que antes la economía.
-Hay mucha desconfianza hacia la economía financiera, en particular la especulativa, porque el descalabro ha sido mayúsculo.
-CG: Se comprende. Pero al respecto quisiera desmitificar algo: la economía financiera permite que quienes generan ahorro brinden recursos necesarios para las inversiones. Es un mecanismo poderoso para el crecimiento y el desarrollo de una economía. El problema son los excesos, cuando se presta a quienes no podrán luego devolver el dinero o se producen actividades especulativas de tal manera que ante cualquier problema esos fondos no pueden ser devueltos a quienes han generado ese ahorro.
Eso es lo que hay que evitar, porque los daños son muy graves: en los últimos ocho años, el mundo ha perdido al menos dos puntos porcentuales de su PBI. ¡Es mucho! Las economías industrializadas están estancadas, Estados Unidos crece apenas, Europa padece dificultades. Al mundo le va a costar una década, y a las economías emergentes varios años de menor crecimiento, pese a que éstas últimas parecían estar blindadas respecto de este tipo de crisis, pero el mundo está interrelacionado...
-¿Qué errores se cometieron y cómo influyó la desregulación de los mercados?
-CG: Hubo un error de cálculo gigantesco acerca de los riesgos y, además, el mundo no estaba preparado para una falla global. En los años ochenta se verificó una revolución conservadora en el mundo, entre cuyos pilares estaba la liberalización de los mercados financieros para promover el proceso de ahorro e inversión en cada país y entre países. Academia recibió importantes recursos del mundo financiero para que se demostrara que los mercados financieros funcionaban de la manera adecuada, que las finanzas eran un mecanismo libre de externalidades, de moral azzard, de todas las imperfecciones y que había que dejar libre a estas instituciones financieras para que incluso se autoregularan. Eso fue la principal causa del error cometido.
-¿Esto indica también cómo prever y afrontar las crisis?
-CG: Hay que saber que el mercado financiero, como muchos otros mercados, está plagado de imperfecciones que necesitan de una adecuada regulación por parte de gobiernos y bancos centrales.
-La impresión es que en algunos casos hubo cierto “pecado” de soberbia entre quienes comenzaron a considerar la economia como ciencia exacta.
-CG: Sin duda, el uso de la matemática, que posee muchas virtudes, induce a ello. Pero los fenómenos económicos no son exactos y necesitan de diferentes lecturas. Creo que ha quedado en el pasado la visión que medía todo en términos de economía. Una sociedad cuando produce cambios o afronta una crisis como la actual necesita de estas diferentes visiones, de aportes de otras disciplinas, como la política, el derecho, la sociología, la ética, etc., estamos hablando de impactos sobre millones de personas y la vida humana no se puede desperdiciar.
-No es casual que los primeros economistas fueran filósofos.
-Andrés Suárez: En este sentido, la economía nace como una filosofía moral más en cuanto disciplina. Incluso cuando aparecen los utilit
aristas, éstos se dedican a pensar cómo conseguir una vida buena, cómo calcular el mejor beneficio con la menor cantidad de dolor para el mayor número de personas. La idea de hacerlo con la menor regulación posible ha sido llevada a un extremo tal que dice que estas regulaciones tenían sentido.
aristas, éstos se dedican a pensar cómo conseguir una vida buena, cómo calcular el mejor beneficio con la menor cantidad de dolor para el mayor número de personas. La idea de hacerlo con la menor regulación posible ha sido llevada a un extremo tal que dice que estas regulaciones tenían sentido.
-Estamos lejos del supuesto de una ciencia “neutra”, que sólo libera fuerzas...
-AS: Un supuesto siempre indica un determinado punto de vista, por tanto un ordenamiento de valores o principios colocados en una escala por la que algunos vienen antes y otros después. Eso supone un juicio de valor y vale también para la economía.
-¿Por qué un Observatorio de las Finanzas?
-AS: Es importante que los que toman decisiones y la opinión pública tomen conciencia de las virtudes y también de los riesgos que se corren. Para eso es necesaria una voz independiente que señale cuándo los riesgos son más grandes. Un observatorio independiente puede permitirse avisar, enviar señales o influir para promover cambios en la regulación de modo de disminuir las probabilidades de una crisis sin generar pánico. Y, además, es una señal de una sociedad civil atenta y preocupada por el rol de la economía al servicio de la sociedad.
lunes, 13 de julio de 2015
Un Papa que hace lío
Más que un discurso, es un programa de acción. En
el texto, se advierte que el Papa es movido por una urgencia: ya no
hay más tiempo, porque el sistema económico en el que estamos,
productor de injusticias y desigualdades, es insoportable, “no se
aguanta”; el equilibrio medioambiental puede verse gravemente
afectado en poco tiempo, por lo que es necesario actuar, cambiar,
porque “este sistema no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan
los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los
pueblos... y tampoco lo aguanta la Tierra”.
Bergoglio
identifica con claridad quién debe producir ese cambio, el sujeto
político que hoy está llamado a dar un alma a la
globalización: la sociedad civil, de la que tenía representado
ante sí el sector de los movimientos sociales y populares. La
globalización de la exclusión y de la indiferencia, la que asume la
pobreza y la desigualdad como hechos naturales, tiene que ser
reemplazada por la “globalización de la esperanza”, que “nace
de los Pueblos y crece entre los pobres”.
Este
último aspecto es importante porque supone la puesta en marcha de
mecanismos para democratizar este sistema, a menudo controlado por
hilos invisibles de poderes e intereses que más adelante el Papa
identifica como el “estiércol del diablo”. Una democracia
que, por lo tanto, parte desde abajo: “Ustedes, los más
humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen
mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en
gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover
alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las “tres T”.
¿De acuerdo? Trabajo, techo y tierra. Y también, en su
participación protagónica en los grandes procesos de cambio,
cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se
achiquen!”.
¿Cuál
es el rol de la Iglesia ante una tarea tan grande? Alguien podrá
pensar que ésta debería mantenerse neutral, como en los procesos
políticos electorales. Sin embargo, el Papa sitúa a la Iglesia
dentro de la sociedad civil. Es una Iglesia que camina junto con los
demás, como dijo en Ecuador, que sale de sus comodidades para ir
hacia las periferias del mundo. Por eso mismo, no vive con
neutralidad este aspecto, sino que lo acompaña: “La Iglesia
no puede ni debe estar ajena a este proceso en el anuncio del
Evangelio”. Y agrega con mucho realismo y humildad que no hay que
esperarse de ella una receta.
“Ni
el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la
realidad social ni la propuesta de soluciones a problemas
contemporáneos. Me atrevería a decir que no existe una receta. La
historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de
pueblos que marchan buscando su propio camino y respetando los
valores que Dios puso en el corazón”.
Una
Iglesia, por tanto, que no es sólo mater et magistra, sino
también hermana y compañera de un viaje que Bergoglio ama definir
como “procesos de cambio”, en los cuales “la pasión por
sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza
la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver
resultados inmediatos. La opción es por generar procesos y no por
ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo
complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por
una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por
“vivir bien”, dignamente, en ese sentido”.
En
pocas palabras aquí se condensa la dimensión eminentemente política
de un actuar que advierte que el “cómo” se alcanza el objetivo,
sin preocuparse por ocupar espacios de poder, es tan importante como
el objetivo mismo. En efecto, los procesos de cambio en marcha en
América latina corren el riesgo, bajo la justificación de la
búsqueda de la justicia social, de transformarse en proyectos
hegemónicos que podría generar fracturas entre componentes
mayoritarias y minoritarias de la sociedad. La
sociedad civil está motivada por el amor a los demás, por la
gratuidad, no por el poder ni por las teorías.
Bergoglio
lo aclara en un pasaje particularmente intenso: “Ese arraigo al
barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el
rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias,
porque las hay, las tenemos, y sus heroísmos cotidianos, es lo que
permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos
sino a partir del encuentro genuino entre personas. Necesitamos
instaurar esta cultura del encuentro, porque ni los conceptos ni
las ideas se aman. Nadie ama un concepto, nadie ama una idea; se aman
las personas”.
Pero
¿qué quiere decir que la Iglesia no es ajena a estos procesos? ¿Qué
quiere decir que acompaña? Porque para el Papa “salir” es parte
medular de su misión evangelizadora. Mi impresión es que en
contextos de ese tipo aparecen los ulteriores horizontes de la nueva
evangelización: el anuncio de Jesucristo ya no puede limitarse al
anuncio de la Palabra, sino que debe traducirse también en nuevas
categorías de pensamiento económico, en categorías políticas, en
líneas para una nueva socialidad, en instituciones jurídicas... es
decir, penetrando en todos los aspectos de la cultura incluyendo una
nueva relación con la hermana-madre Tierra.
No
se trata sólo de nuevas teorías, sino de que estas categorías se
inspiren y provengan de la experiencia que nace del amor evangélico,
de la solidaridad, la gratuidad y la fraternidad. Es, por tanto, una
invitación dirigida particularmente a los laicos, en sus múltiples
expresiones eclesiales, a cuyos sectores juveniles el Papa invitó a
armar “lío” dentro de la Iglesia. Bergoglio está tratando
de hacer lío en el mundo, a menudo develando el hechizo que padecen
aquellos que no ven hasta qué punto este sistema insoportable, bajo
un manto de capitalismo y dedicado a nuevas formas de colonialismo,
no es otra cosa que un rey desnudo que no tiene modo de sostenerse,
ni epistemológicamente ni a nivel medioambiental.
Es
entonces importante generar junto con el Papa este proceso de cambio,
uniendo a su voz y a su actuar nuestras voces y nuestro actuar.
domingo, 1 de julio de 2012
Barclays sotto accusa
Questa volta l’hanno fatta grossa. Nel Regno Unito la banca Barclays è sotto accusa per aver manipolato, con informazioni false, i dati per la formazione dei tassi di interesse interbancari per effettuare il calcolo della Libor. Stiamo parlando del tasso d’interesse di riferimento non solo del mercato finanziario britannico, ma anche di quello che lavora fuori dall'euro. E' il tasso utilizzato dalla British bankers association per fissare i livelli di interesse da applicare quando anche le banche si prestano denaro tra di loro.
Per la Financial service authority (Fsa), tra il 2005 e il 2009 i funzionari della Barclays hanno favorito la propria istituzione manipolando il regime delle transazioni. Si tratta di un periodo che abbraccia due anni fondamentali, il 2008 e il 2009, quando cioè è esplosa la crisi dei titoli ipotecari “tossici” statunitensi, poi propagatasi contagiando l’Europa. L’effetto domino scaturito da questa crisi ha avuto ed ha gravissime ripercussioni su tutti gli anelli più deboli dell’economia europea.
Mart Agius, presidente della Barclays, è stato costretto a dimettersi e, dopo di lui, anche Bob Diamond, direttore della banca, e Jerry del Missier, direttore delle operazioni. La Fsa ha applicato una multa di 360 milioni di euro e il Serious fraud office sta prendendo in considerazione la presentazione di una denuncia penale. Il primo ministro David Cameron ha definito l’episodio «uno scandalo» e ha annunciato la formazione di una commissione parlamentare per investigare i fatti. L’opposizione, per bocca del laborista Ed Miliband, reclama che a investigare sia un organismo indipendente da altri poteri.
Nel frattempo sono sotto osservazione altre entità bancarie come Rbs, Hsbc, Citigroup, Ubs, dato che non si tratta dell’unico scandalo di questo periodo. Di recente, la fiducia nei confronti del sistema bancario britannico è stata erosa anche a causa dell’episodio dell’emissione di polizze di assicurazione finanziaria in modo fraudolento.
Non è la prima volta che vengono alla luce manovre finanziarie spregiudicate da parte di importanti istituzioni bancarie. Nel 2009 si seppe che Goldman Sachs truccò i bilanci del governo greco per permetterne l’entrata nella zona dell’euro, con un sistema che le permise un succoso guadagno.
Lo stesso presidente degli Stati Uniti Barack Obama a suo tempo lanciò i suoi dardi contro gli inventori dei titoli derivati che provocarono la catastrofe ipotecaria nel suo Paese e che, nonostante tale responsabilità, riscossero benefici astronomici per i loro “servizi”. Eppure, dal 2008 in poi, sono stati utilizzati migliaia di miliardi per salvare proprio i maggiori responsabili di questa crisi, mentre ai governi europei vengono imposte misure sempre più draconiane che si ripercuotono principalmente sui lavoratori e sull’impiego.
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