lunes, 28 de noviembre de 2011

Elecciones en Marruecos

Luego de las elecciones tunecinas, y mientras en Egipto comenzó hoy la ronda electoral que debería dar forma al próximo Parlamento, en Marruecos el partido islámico Justicia y Desarrollo (PJD) ganó las elecciones realizadas en el fin de semana. La agrupación se aseguró 107 de las 395 bancas. El rey Mohammed VI deberá entonces indicar el primer ministro entre los miembros del partido ganador, aunque el secretario general del PDJ, Abdelilah Benkirane ya anunició que se formará un gobierno de coalición. "Necesitamos alianzas para trabajar juntos", sostuvo Benkirane. Las elecciones se enmarcan en los cambios promovidos por la llamada "primavera árabe" que en este país del Magreg (la región del norte de áfrica), aunque allí se procesaron en un contexto menos conflictivos. Ningún partido ha cuestionado la monarquía, ni como en Túnez se puso en discusión la matriz islámica de muchos grupos políticos.
Es precisamente el tan temido fundamentalismo el gran ausente en este gran movimiento de cambios nacido en la orilla africana del Mediterráneo. Muy a menudo, grupos como los Hermanos Musulmanes en Egipto, han ingresado a la arena política llevando un discurso más bien moderado o, en todo caso, sin posturas extremas.
Se esperan ulteriores noticias a partir del miércoles, cuando se conoceran los primeros resultados desde Egipto donde votará la zona más poblada del país. Mentras tanto la junta militar sigue manejando los hilos del poder. Hay posibilidades - en medio de una multitud de grupos políticos - que alcance la jefatura de gobierno Albaradei, antes a la cabeza de la Agencia de la ONU por la Energía Atómica (AIEA).  
 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Irán: la cuerda se tensa

En Irán, aunque los gobiernos involucrados lo desmienten, ya comenzaron acciones preventivas (¿en vista de un ataque militar?). Hubo varios asesinatos en estas últimas semanas y también falleció un conocido experto en armas balísticas en ocasión de una misteriosa explosión en una base militar de los "Guardianes de la Revolución", que provocó 17 víctimas. Otros tres científicos han sido asesinados en estos días en Irán por comandos que actuaron con motos, además de varios virus informáticos que han afectado el sistema de instalaciones nucleares iraní. La sospecha recae sobre el Mossad israelí, los servicios de inteligencia de Reino Unido y Estados Unidos en coordinación con sectores de la oposición de las minorías étnicas en el país asiático.
En el caso de la explosión en la base militar de los Pasdarán (guardianes), el científico Hassan Moghaddam llevaba a cabo proyectos de misiles de largo alcance autárquicos. 
Por lo general, cuando con mucha dosis de malitencionada superficialidad se dice que Irán está próximo a desarrollar un arma atómica, por lo general se omiten algunos detalles. Primero, que junto con eso hay que desarrollar un vector que lleve la bomba, o sea, un misil que tenga la necesaria precisión. Cosa que por ahora ni Irán ni Corea del Norte han desarrollado. Segundo, que una sola bomba no es suficiente si cerquita Israel ya posee más de cien. Usarla sería un suicidio que, pese a las bravuconadas de su presidente, Irán no debe estar dispuesto a cometer.
En Libia las cosas comenzaron más o menos en este modo. Mientras tanto, hasta las Naciones Unidas parecen haber entrado en este juego peligroso, alimentado también por la dualidad del gobierno de Teherán empecinado en querer liderar el rescate de países hermanos, supuestamente en la fe. Un camino que promete muy pocos resultados positivos.

El fin del comienzo

La pesadilla italiana no termina con la renuncia de Silvio Berlusconi a la jefatura de Gobierno presentada el pasado 12 de octubre a las 20:00 hora de Roma. Comienza una larga noche para reconstruir, o intentar hacerlo, aquello que se ha caído a pedazos durante esta gestión devastadora: externamente la credibilidad de una de las economías más fuertes del planeta; internamente el valor de la ley y de las instituciones democráticas que para el común de la gente están ocupadas por los representantes de sectores privilegiados de la sociedad. Una verdadera "casta" como la llaman en Italia desde hace tiempo. 
El origen sospechoso de los capitales que han hecho de Berlusconi un magnate -un peritaje del Banco de Italia no pudo averiguar la proveniencia de su dinero en los años '80-, la presencia de elementos mafiosos en su misma casa (un empleado suyo miembro de la mafia siciliana) y entre sus colaboradores más cercanos (uno de ellos con una condena a 7 años no ejecutada por ser un senador), las modificaciones de normas penales para beneficiar sus actos de corrupción, y de los períodos de prescripción para que no fuera incriminado en varios procesos, más la abierta conducta escandalosa (involucrando a menores y a prostitutas) hacen del ex jefe de gobierno una figura repudiada en su país y en el exterior.
La sospecha de negociaciones espurias con la mafia lanza un cono de sombra sobre los poderes ocultos que desde siempre influyen sobre la política del país peninsular. Entre otros, el de la omnipresente masonería. La oposición no parece estar en condiciones de ofrecer una alternativa creíble al sistema. Cuando tuvo el poder optó por negociar con Berlusconi el manifiesto conflicto de intereses del magnate mediático, dueño de un imperio industrial entre los mayores del planeta. Berlusconi la liquidó arrasándola y hoy la oposición asiente casi inmóvil la decisión de los mercados de mandar a su casa a su adversario, porque la política nacional no lo habría podido hacer. No sólo, sino que tiene que tolerar la "ley de estabilidad", es decir el ajuste marca FMI que desde afuera se ha decidido aplicar. Italia ha sido intervenida. En el momento que más esperó, la oposición no quedará inmune de haber permitido este despojo de los asalariados italianos sin que apareciera una medida alternativa para que los sectores más privilegiados pagaran el precio más alto del descalabro del endeudamiento del país. Estos sectores le deberán mucho a Berlusconi. Más que el comienzo del fin, parece ser el fin del comienzo.

sábado, 29 de octubre de 2011

¿Por qué yo?

Un artículo del francés Alain Tourain publicado el 29.10.11 por el diario italiano La Repubblica, revela indirectamente el "quid" de la crisis que hoy azota Europa y de la que no se avizora una salida (al menos en lo inmediato). Touraine intenta comprender el dilema de los socios europeos de la zona del euro. ¿Por qué Alemania debería hacerse cargo del costo de la crisis siendo la economía que más ha logrado evitar las distorsiones de la globalización? Luego, indirectamente, agrega ¿por qué debería hacerlo otros países, como España, Francia o Reino Unido que también han tratado - lo resumo - de hacer las cosas bien? Lo que acaso no capta el autor -y admito que el objetivo principal de su escrito es el de destacar la necesidad de un paso al costado del premier italiano Berlusconi, quien carece también a nivel europeo de toda creibilidad- es que con la misma lógica (por qué yo?) también dentro de cada país se aplica el mismo razonamiento. Los sectores industriales se preguntan ¿por qué nosotros pagar el costo de esta crisis? Los especuladores financieros, quienes movilizan millones a diario también se lo preguntan (acaso con la conciencia menos tranquila, porque saben que no producen riqueza alguna, sólo hacen que esta cambie de dueño). Los millonarios - que no son pocos - también se preguntan ¿por qué yo?, siendo que posiblemente generan con sus capitales puestos de trabajo y se sienten con el derecho de vivir en el lujo y llenos de privilegios. Asimismo, la clase media alta y muy alta que ha llegado donde está con esfuerzo y tenacidad, por lo que siente que se merece disfrutar del bienestar conseguido... ¿Queda claro dónde conduce esta logica? A las medidas actuales de los gobiernos europeos.
El recorte de gasto, feroz en muchos casos, y en contextos de alto desempleo, y si no de recesión al menos de freno de la economía, golpea asalariados, pensionados y jubilados; inducirá a reglas más flexibles todavía en materia de mercado de trabajo, despidos en el sector del empleo público. Y la paradoja termina siendo que "ellos", sí, pueden. Como no quedan afectados los privilegios de los sectores más poderosos, no se tasarán patrimonios, aunque sean cuantiosos, no se afectarán las rentas financieras aunque sean de origen especulativo, como se está procediendo a "obedecer" al chantaje del sector bancario y financiero, responsable de la crisis, salvándolo a toda costa, los Estados parecen decir: ellos no pueden, ustes sí. Y lo que queda dañado gravemene es en cambio el principio de solidariedad que es la base de la convivencia civil y democrática, el fundamento sobre el cual se han escrito todas las Constituciones nacionales y que es la piedra angular de la misma Unión Europea. La señal que se transmite a los jóvenes, hoy más que nunca afectados por el desempleo (en España hay puntas del 40%), es gravísima: el que más puede, tiene poder para evitar asumirse responsabilidades, que recaen sobre los que menos pueden. Este principio, coerente con una idea liberal de defensa a ultranza de los derechos individuales, destroza el principio de solidariedad que supone que el bien común siempre debe prevalecer sobre los intereses particulares.
Como ya escribió el economista italiano Luigino Bruni, en el corto plazo, esta crisis tiene una salida que es tributaria, quienes tienen más deben realizar un esfuerzo y pagar más, porque tienen más oportunidades. El tema de fondo es el pacto de convivencia sobre el cual construimos nuestras comunidades nacionales y supranacionales. La crisis financiera es tan sólo una circunstancia pasajera.

martes, 18 de octubre de 2011

¿Un complot o una patraña?

Las relaciones entre Irán y los Estados Unidos son tensas desde hace años. Es permanente la acusación por parte de Washington que han incluido el régimen iraní entre los "Estados canallas" acusados de financiar el terrorismo o de practicarlo. En estos años han sido numerosas las acusaciones de que Teherán quería producir armas nucleares. Acusación que incluso los mismos estadounidenses han modificado una y otra vez. Hace algo más de dos años la CIA anunciaba que Irán en un año podría llegar a poseer un arma nuclear... pero la verdad es que los expertos en la materia nunca han dado suficiente crédito a la acusación. Vale la pena leer el libro de Mohamed El Baradei, L'etá dell'inganno (la edad del engaño), publicado en Italia el año pasado donde precisamente relata la cuestión con un conocimiento cabal: estuvo a cargo de la Agencia de la ONU por la Energía Atómica (AIEA). Asimismo, el ex número dos de la ONU, Pino Arlacchi, desmitifica el peligro nuclear iraní en su La paura e l'inganno (el miedo y el engaño), Roma, 2008. 
Por otro lado, el régimen iraní y su explosivo presidente Ahmadinejad no ha hecho mucho para mitigar la polémica con Washington, con declaraciones que sólo merecen el repudio, como la negación de la Shoá. Lo que sí es cierto, existe un fuerte enfrentamiento dentro del mundo islámico, entre shiitas y sunnitas, o para ser más exactos entre grupos que integran diferentes corrientes dentro del Islam, aunque su nivel de religiosidad es dudoso ya que el recurso de la violencia niega rotundamente los principios básicos del Corán. Sin duda, en este enfrentamiento juega un rol importante Irán, pero más que en clave antioccidental, en clave de rescate de ciertos sectores religiosos.  
De todos modos, siendo así las cosas, y ante la mirada mundial hábilmente preparada a mantener una actitud prejuiciosa, es por lo menos dudoso que para preparar y planificar un atentado en territorio estadounidense se recurriera a una figura como Arbabsiar, con además antecedentes penales. Según admitieron los mismos medios de comunicación de los Estados Unidos, Arbabsiar era conocido en Chorpus Christi, Texas, “por ser un ridículo demente"; puede que por causa de una cuchillada sufrida en 1982 sufriera de un disturbio de la memoria reciente; perdía a menudo su celular; nunca encontraba el llavero; olvidaba a menudo portafolio y documentos; su ex socio dijo que era desorganizado para los negocios; cuando vendía autos usados olvidaba los documentos de los vehículos; no era un fundamentalista islámico chiita y no dio muestras de ser un religioso observante ya que tomaba en exceso, fumaba droga, al punto de ser echado de lugares públicos; todas sus actividades de negocio fracasaron.
No es la primera vez que supuestos atentados luego han revelado que eran organizados o por desequilibrados o por personas sospechosamente cercanas a los servicios de inteligencia.
Detrás de esta nueva crisis en las relaciones entre los dos países puede leerse una nueva tentativa de neutralizar uno de los últimos grandes proveedores de petróleo del planeta que no está bajo el control directo o indirecto de la potencia norteamericana. Lo están el resto de los países de Medio Oriente, en especial desde la ocupación de Irak. Ahora lo está Libia, la más importante reserva de África. Nigeria ya es partner comercial. Neutralizar Irán pasaría a ser un factor clave sobre todo en clave de tener bajo control prácticamente todas las fuentes de abastecimiento de China. Un poco como los teros, que emiten su verso en un lugar lejano del nido para despistar a sus depredadores, el verdadero objetivo hoy de Washington no es tanto Irán sino utilizar el talón de Aquiles de China, que es su dependencia energética, para frenar su crecimiento y su surgimiento como superpotencia global. Irán le vende a China anualmente crudo por unos 5 mil millones de dólares. China es el segundo importador de crudo del planeta (9 millones de barriles de crudo diario) y pronto se acercará a los Estados Unidos (12 millones de barriles diarios). Con la diferencia de que la población china es 4 veces la de los Estados Unidos. Por lo tanto, frenar este coloso en su desarrollo, significa evitar que pase a ser la primera economía planetaria y por lo tanto un nuevo foco de decisiones política en el contexto global.
Como a menudo sucede, la pregunta del millón es si una actitud distinta y negociadora, el diálogo y la colaboración en vista de intereses y desafíos comunes (recordemos que mientras tanto sigue vigente el desafío del cambio climático que aún no se ha decidido cómo enfrentar) no aportaría más resultados que el uso de la cachiporra a nivel internacional. Todo diría que sí. Pero evidentemente los intereses particulares (industrias de armamento, por ejemplo, o de los sectores energéticos) juegan un peso mayor que el del sentido común y la cordura. Por ahora.

jueves, 6 de octubre de 2011

Africa, China y el dios Cronos


No me extrañaría si pronto los medios de comunicación más poderosos, de llegada casi global, comenzaran a pintar con tintas oscuras a China y a sus líderes. Ya lo hace el informe del Pentágono de este año, analizando el potencial militar del país asiático con preocupación, aunque sin reparar en que éste no posee, como los Estados Unidos, entre 700 y 800 bases militares en todo el mundo, y gasta en Defensa un monto diez veces menor que el gobierno de Washington.

El tema es que el gigante asiático supone un avance comercial y económico difícil de contrastar. Incluso, es poseedor de una importante cantidad de títulos de la deuda de los Estados Unidos, lo cual recientemente llevó al gobierno chino a manifestar su preocupación por el nivel de endeudamiento de Washington y tuvo la osadía de reclamar una política acorde con esta responsabilidad. Son imperdonables.

El freno al progresivo avance chino ocurre en otros lados, y la reciente situación de Libia parece responder a este preciso objetivo.

¿Qué tiene que ver Libia con China? La presencia de gobiernos fuertes como el de Kadhafi o del mismo presidente egipcio Mubarak, supuso un freno al control de Washington sobre África. Y el continente negro ha sido en estos años una de las regiones donde la presencia china ha crecido, sobre todo debido a la posibilidad de crear lazos comerciales y de este modo acceder al petróleo. Vale recordar que Libia posee la mayor reserva de crudo de África incluso superior a la de Nigeria.

China, como los Estados Unidos, depende de las importaciones de petróleo. Es el segundo importador mundial, después de Washington, con 2,6 millones de barriles. Eso explica la creciente presencia de Beijing con inversiones importantes en muchos países africanos como, por ejemplo, Chad o Sudán desde donde importa el 60% de la producción diaria de ese país. Y África tiene yacimientos detectados pero aún no explotados y, por lo visto, en cantidades importantes. Uno de éstos parte desde el Darfur, en Sudán, cruza Chad y culmina en Camerún. Parece ser un único gigantesco yacimiento. Por eso, Bejing no reparó en gastos: en Sudán, por ejemplo, realizó un oleoducto de 1.500 km; en 2006, los chinos reunieron a 40 jefes de gobiernos de África discutiendo un amplio abanico de temas económicos.

La reciente agresión a Libia oculta, entre otras cosas, planes estratégicos dirigidos precisamente a neutralizar la expansión china en África con el objetivo de transformar su dependencia del crudo en su talón de Aquiles. Curiosamente, dicho objetivo ha incluso transformado el anterior equilibrio de poderes, puesto que desde los 90, Estados Unidos y Reino Unido se encontraban abocados en la tarea de expulsar a Francia de la región francófona africana y no sólo. El plan, conocido bajo el nombre "herradura", tuvo su máximo resultado en la caída del dictador del ex Zaire Motubu Sese Seko. Desde entonces el mapa de los Grande Lagos ha tenido cambios importantes. Sin embargo, los anteriores adversarios franceses se han transformado en aliados al punto que el presidente Sarkozy, con un giro político de 180 grados respecto de la postura de su predecesor, Charles De Gaulle, volvió a incluir en 2009 a los militares de su país en el mando de la OTAN, desde donde salieron en los años '60 para mantener la independencia del país galo en lo militar.

La cooperación de Sarkozy para el ataque a Libia es notoria. Y los rebeldes, hoy en el poder en gran parte del territorio libio, desde la compañía petrolera nacional, la AGOCO, ya han anunciado que no tendrán problemas en seguir haciendo negocios con Italia, Francia y Reino Unido, pero "podríamos tener reservas políticas para con Rusia, China y Brasil". Los tres últimos países se opusieron en la ONU al ataque a Libia.

En 2008 nació el mando militar de África (AFRICOM), supuestamente para combatir el terrorismo. Pero en realidad, según las palabras de Peter Pham, consejero del Departamento de Estado, con la misión de "proteger el acceso a los hidrocarburos y a otros recursos estratégicos que África posee en abundancia... asegurarse que ninguna tercera parte interesada, como China, India, Japón o Rusia logre el monopolio de estos o un trato preferencial".

Este criterio de evitar monopolios o tratos preferenciales en el uso de recursos naturales, fue clave para lograr quebrar el monopolio ruso en el transporte de crudo y de gas en la región de Asia Central durante los años '90. El oleoducto BTC - Bakú (Azerbayán), Tblisi (Georgia) Ceyhan (Turquía) - una obra de 4 mil millones de dólares, nació con este objetivo. La ocupación de Afganistán e Irak supone, a su vez, un avance en el control de los combustibles que puedan adquirir India e Asia.

Hoy se explica el apoyo irrestricto de Washington a la independencia del  Sur de Sudan, la parte meridional dispone de las 3/4 partes de la riqueza petrolera sudanesa y no será de extrañar que cambie algo de la política comercial hacia China.

La lógica de estas estrategias está lejos de confluir en la convivencia pacífica, porque su objetivo no es la paz, sino instalar mercados. No sólo, pero casi a modo de unasuerte de dios Cronos, crea hijos de los que luego se alimenta. Es el caso de Saddam Hussein, apoyado en clave anti iraní en los años '80, luego devenido enemigo. O el caso de los guerrilleros islámicos (mujahiddines), apoyados desde Washington en clave anti rusa (por la invasión de Afganistán de la URSS), luego devenidos terrorismo fundamentalista con Al Qaeda en la cabeza. Hoy varios grupos que ayer eran terroristas, apoyan a los aliados occidentales en Libia. Exportarán el terrorismo en zonas de África para justificar nuevas "intervenciones humanitarias".

Por eso mañana podrá aparecer quizás el peligro chino, que hasta hace poco eran aliados necesarios... pese a que pocos países, como China, puedan esgrimir en su historia períodos de paz que llegan hasta los 600 años.
Es una lógica perversa, porque responde a una idea de dominio que no prometa nada bueno.

domingo, 25 de septiembre de 2011

¿Qué reforma para la ONU?

El esquema de constitución y de funcionamiento de los organismos que conforman la ONU se debe al equilibrio de poderes existente entre las principales potencias al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos encabezaba el grupo de los países occidentales vencedores del conflicto, y había sido determinante para el desarrollo del conflicto mundial. Gran Bretaña y Francia eran las otras dos potencias con un imperio colonial de consideración. En ese entonces, la India y varios territorios de Asia y Africa estaban bajo el dominio britanico, y el Reino Unido había encarnado, entre 1940 y 1941, el espíritu de lucha del mundo libre enfrentando sola a Hitler hasta el ingreso en el conflicto de los Estados Unidos. Las reuniones cumbres de Teherán y Yalta, definitorias de los equilibrios mundiales, fueron protagonizadas por los líderes de Gran Bretaña, Estados Unidos y Unión Soviética. Francia, por su parte, pese a su relativo aporte para el desenlace exitoso del conflicto -para el que jugaron un rol esencial la capacidad tecnológica y productiva de Estados Unidos y, en segundo lugar del Reino Unido-, era la segunda potencia colonial, con territorios que abarcaban el África francófona de la zona norte y subsahariana de ese continente, y los territorios de la entonces denominada Indochina (Vietnam, Laos, Cambogia). La entonces Unión Soviética figuraba entre los aliados, pero sólo hasta que duró la guerra, y representaba una super potencia que no podía quedar soslayada, también porque los aliados occidentales tenían claro que sería difícil frenar su expansionismo, como evidenció la adhesión al bloque socialista de parte del Este europeo, consagrado en 1955 por el Pacto de Varsovia. A su vez, China ya se perfilaba como potencia asiática, un gigante poco conocido, aun poco conocido, pero que había colaborado a derrotar al agresor japonés en el frente asiático de la Segunda Guerra Mundial. 
La idea de un Consejo de Seguridad, con estos cinco miembros, cada uno con un poder de veto sobre las resoluciones, que actuara como órgano de conducción del organismo e interviniera en las situaciones de emergencia respondió precisamenta a ese contexto en el cual era reciente la experiencia bélica, la persistencia de peligros para la paz y la necesidad de reconstruir una convivencia internacional. 
La presencia de otros 10 países como miembros rotativos del Consejo de Seguridad no pudo en estas décadas lograr una mayor distribución su poder decisional. Si en esa primera etapa, por otro lado marcada por el rápido comienzo de la Guerra Fría, ese esquema pudo responder ante todo a la necesidad de instituir ese organismo supranacional que fuera un ámbito de discusión y de diseño de proyectos comunes (pensemos al rol de UNESCO en la cultura, UNICEF en materia de infancia, de la FAO en la lucha contra el hambre), con el pasar de los años quedó obsoleto y superado por las circunstancias. 
Hoy nadie puede seriamente fundamentar las razones por las que Francia o Reino Unido y hasta de la misma Rusia, tienen ese derecho y no lo tienen países como India, Indonesia, Sudáfrica, Alemania, Japón, Brasil o Nigeria. De a uno, todos los imperios, coloniales o políticos, se han derrumbado: el de Francia, como el de Gran Bretaña, como el de la misma Unión Soviética y queda en pie, por la vía de los hechos, el sistema imperial de los Estados Unidos.
En las circunstancias actuales, no se puede considerar democrática  la herramienta de un derecho de "veto" por parte de algunos. Un ámbito decisional, aunque representado por un grupo restringido de países que poseen una economía o una población relevante en el equilibrio del planeta, debería funcionar en base a un esquema democrático, en todo caso dotado de mayorías especiales. Tal como la aceptación de un nuevo país miembro debe recibir los 2/3 de los votos, podría pensarse un equilibrio de este tipo en un consejo de seguridad formado por un equlibrado grupo de miembros representando por países industrializados y emergentes. 
Sin duda, precisamente en pos de una mayor democracia, habría que reconsiderar incluso el esquema de funcionamiento de la Asambla General, puesto que no es lo mismo el peso político del voto de un país con cientos de millones de habitantes y el de otro con un número sensiblemente menor. La pregunta es si, como ha hecho la Unión Europea, no convendrá una suerte de Camara Baja global sobre base poblacional. 
A su vez, la actual dependencia de los gobiernos de los países miembros del Consejo de Seguridad por parte del Secretario General de la ONU termina por limitar el rol asignado a esta figura a funciones poco más que representativas. Y por esa razón las potencias industrializadas no han tenido inconvenientes de dejarlos a figuras provenientes de países del Tercer Mundo o emergentes (Vietnam, Egipto, Corea, etc.). 
Sin embargo, la dirección general del Fondo Monetario Internacional, y la presidencia del Banco Mundial, dos lugares claves, sigue siendo asignadas según una práxis ya afirmada respectivamente a los Estados Unidos y a Europa. Una reforma de la ONU debería incluir entre otras cosas la recuperación de estos dos organismos que, junto a la Organización Mundial del Comercio, nacieron para reconstruir el orden mundial económico. Su recuperación significa también fijar un esquema de principios jurídicos a los cuales deberían ajustarse estos organismos multilaterlaes, muy influyentes a la hora de incidir en la economía global, pero poco transparentes en el uso de su poder, a menudo transformado en principios rectores superiores a los principios generales del derecho asumidos como tales por gran parte del mundo occidental. El FMI ha tolerado, por ejemplo, el recurso de préstamos a tasas usureras en muchos casos, en perjucio por ejemplo de los principios jurídicos que repudian la usura.
También hay quien plantea instituir ad latere de la Asamblea General una que represente a la sociedad civil internacional. Es decir una asamblea de organizaciones que trabajan los incontables campos de acción representativa de intereses que no siempre los gobiernos logran llevar en el seno de la ONU por diferentes razones.
La reforma parece ser no sólo necesaria, sino urgente, puesto que de seguir así es muy prabable que la ONU termine por perder la poca autoridad moral acumulada en estas décadas, siendo hoy demasiado influida por los intereses políticos de un puñado de potencias.